Lucha VaVoom: Mezcla de lucha mexicana y burlesque

Bailarin Karis Wilde

Un luchador travesti se lanza desde un balcón en un tercer piso para apresar a su adversario sobre el piso de concreto, un movimiento a la vez osado y tonto. Dos acróbatas en la cuerda floja se van desnudando en lo alto, solo aseguradas con bufandas. Dos equipos de luchadores enmascarados, integrados cada uno por un hombre, una mujer y un enano.

Es difícil determinar qué locura es la que atrae más al público a este espectáculo, denominado Lucha VaVoom.

Sea lo que fuere, no hay dudas de que esta mezcla de lucha mexicana, vodevil y burlesque es un éxito de público que podría pasearse pronto por otras partes de Estados Unidos.

“He sido fanático de la lucha desde los días de Hulk Hogan, pero no hay nada como esto”, se maravilló Adalid Sánchez, que enseña en una escuela primaria y que llegó una hora antes a una función reciente para ocupar una butaca preferencial.

Nueva York tiene Broadway. Las Vegas el Cirque du Soleil y México la Lucha Libre. Solo Los Ángeles combina todo eso en un solo espectáculo con dosis de música estruendosa, luces intermitentes, un artista famoso invitado y un cuerpo de comediantes de estilo burlesco, dijo Diane Christensen, de Los Ángeles.

“De esto se trata Los Ángeles”, agregó entusiasmada.

Christensen, la muchacha del cuadrilátero, luce un pantaloncillo corto y un corpiño. Acompaña a los fornidos luchadores hasta el ring y posa para fotografías con el público.

“¿Qué hago cuando no estoy en el ring flirteando?”, dijo con picardía. “Estoy en producción de películas”.

Hace un año vino como una espectadora más y se quedó prendada instantáneamente.

El público es muy heterogéneo: editores de cine, maestras, un contratista de construcción, operarios de fábricas y una celebridad ocasional.

“No hay un espectáculo más divertido, alocado o entretenido que este”, afirma Eric Idle, espectador frecuente de Lucha VaVoom y, como uno de los miembros de Monty Python, alguien bien familiarizado con los espectáculos alocados.

Toda esta locura nació hace una decena de años en el estudio de una película sobre mandriles mejorados genéticamente que se filmaba en México.

“Era verdaderamente una mala película”, recordó Liz Fairbairn, encargada del vestuario, pero allí conoció a un luchador con el que empezó a salir. La relación no duró, pero su vinculación con la lucha se mantuvo.

Pronto Fairbairn decidió que quería presentar la Lucha Libre para los “gringos” como ella misma, pero se preguntaba si la gente de Los Ángeles y los artistas con los que alternaba serían un público receptivo.

“Nadie quebró jamás presentando a hermosas muchachas”, le dijo su amiga Rita D’Albert, coreógrafa que se le unió como coproductora.

Lucha VaVoom fue un éxito instantáneo, que llena la sala con una decena de espectáculos por año en el Mayan, un viejo teatro restaurado en un sector deteriorado de la ciudad.

Y ahora sale de gira.

Después de las actuaciones en la semana del Cinco de Mayo de este año, Lucha VaVoom viajó a Chicago para presentar un espectáculo el sábado y planeaba giras este año a Florida y Japón. Ha estado en Nueva York, San Francisco, Boston y otras ciudades.

“Me gustaría llevarlo a Inglaterra”, dijo Idle. “Acabo de estar en Las Vegas y allí no tienen ningún espectáculo tan bueno”.

 

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