Grupo defensor migrantes preparó encuentro de papa con niña

El papa Francisco se acerca para dar una bendición a la niña Sophie Cruz, de 5 años, originaria de los suburbio de Los Angeles, durante el recorrido del papa en Washington, el miércoles 23 de septiembre de 2015. El aparato de seguridad creado para proteger al papa Francisco en su visita de seis días a Estados Unidos tuvo su primera prueba el miércoles cuando Cruz pasó las cercas de seguridad para darle una camiseta y una carta al sumo pontífice. (Foto AP/Alex Brandon, Pool) WASHINGTON (AP) — El breve encuentro de Sophie Cruz con el papa Francisco durante su paseo por Washington esta semana parecía la clase de escena espontánea que resulta tan enternecedora en torno a este papa: una niña pequeña, tímida al principio, se cuelga de su brazo para recibir un beso y una bendición.

Pero para Sophie, de 5 años, el momento se desencadenó tan perfectamente como estaba preparado por los miembros de una coalición de Los Ángeles que defiende los derechos de los migrantes. El grupo llevaba casi un año preparando que la pequeña, de un suburbio de Los Ángeles, saliera corriendo hacia el papamóvil para entregar un mensaje sobre la situación de los padres migrantes que viven en Estados Unidos sin residencia legal.

Hace un año consiguieron un éxito similar de relaciones públicas en Roma, en ese caso enviando a una niña de 10 años hacia el papa.

“Planeábamos hacer esto desde el momento en que supimos que venía a Estados Unidos”, dijo a Associated Press Juan Jose Gutierrez, de la Coalición por Plenos Derechos para los Inmigrantes. “Trabajamos durante un tiempo para intentar sensibilizar al público americano de que gestionar la inmigración no es sólo gestionar a las personas que llegaron sin documentos adecuados, sino que también tenemos… incontables niños cuyos padres no tienen documentos”.

El grupo decidió utilizar a hijos de migrantes para representar su campaña de que se hagan reformas migratorias ante el papa, un gran defensor de los migrantes. “Buscamos niños para contar lo que nosotros llevamos años explicando como adultos”, añadió.

Sophie fue seleccionada para el viaje a Washington porque “nos impresionó tanto a todos que sentimos que sería nuestra mejor portavoz”, dijo Gutiérrez. Si ella no hubiera logrado atraer la atención del papa en Washington, explicó el activista, habría viajado con el grupo a Nueva York, y después a Filadelfia, para intentarlo de nuevo.

Sophie se negó a alejarse del papa el miércoles hasta que un guardaespaldas tomó una misiva escrita a mano y una camiseta para entregar al pontífice.

En su carta al papa, explicaba sus temores de que sus padres, migrantes mexicanos que no tienen permiso de residencia en Estados Unidos, puedan ser deportados. Pero corren un bajo riesgo de deportación debido a las políticas del gobierno de Obama, que se centran en deportar a autores de delitos graves.

“Creo que tengo el derecho de vivir con mis padres”, dijo Sophie a AP tras su momento con Francisco. “Tengo el derecho a ser feliz. Mi padre trabaja muy duro en una fábrica de piezas de metal galvanizado. Muchos inmigrantes como mi papá alimentan a este país. Merecen vivir con dignidad, merecen que se les trate con respeto”.

Sophie redactó su propia carta para el papa, señaló Gutierrez, y no se le dieron instrucciones sobre qué decir a los periodistas que hablaron después con ella.

“No tenía a nadie dándole instrucciones”, afirmó. “Sólo habló de corazón. Todo vino de ella”.

El mismo grupo, que incluye a miembros de la Hermandad Mexicana Transnacional, orquestó otro plan exitoso en Roma el año pasado con Jersey Vargas, de 10 años, que pidió a Francisco que instara al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a liberar a su padre migrante de un centro de detención de Louisiana. Tras el encuentro de Jersey, un pariente ayudó a pagar la fianza para liberar a su padre.

El grupo viajó a Washington con Sophie y su padre Raúl, de 36 años, y envió a Sophie al papamóvil con una brillante camiseta amarilla con un mensaje en español que pedía a Francisco “rescate a DAPA”. Las siglas corresponden al programa de suspensión temporal de deportación de padres de estadounidenses, que permitiría a millones de migrantes que ahora no tienen permiso de residencia solicitar autorización para vivir y trabajar en el país. La medida está suspendida desde febrero luego de la demanda legal por parte de 26 estados para bloquearlo.

Sophie y sus partidarios se dirigían a un público convencido con Francisco. En sus declaraciones en la Casa Blanca antes del desfile, el papa dijo “Como hijo de una familia de inmigrantes, estoy contento de ser un invitado en este país construido en gran parte por familias así”. Y en su histórico discurso ante un pleno del Congreso el jueves, instó a los legisladores a responder a la crisis migratoria y a las cuestiones migratorias estadounidenses “de una forma que sea humana, justa y fraternal”.

Por preparada que estuviera la intervención de Sophie, la pequeña, peinada con trenzas, necesitó mucha suerte para colarse en la ruta del recorrido en la avenida Constitution y conseguir la atención del papa, dado el enorme despliegue de seguridad que rodeaba al pontífice.

Cuando Sophie empezó a avanzar hacia el Jeep modificado y descubierto en el que viajaba Francisco, un oficial de uniforme pareció empezar a llevarla de vuelta con su padre y otras personas del grupo, que esperaban tras una barrera de seguridad. Otro agente de seguridad pareció también intimidar a la pequeña, que se titubeó ante el avance de los guardias hasta que el propio Francisco le hizo una seña y dejó que la llevaran junto al Jeep.

Gutierrez cree que él éxito de Sophie se debe a “una combinación de factores, uno de ellos estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”. Además, señaló, quizá Francisco recordaba a Jersey.

“Cuando vio a esta niña”, dijo Gutierrez, “en su corazón tenía que saber que éste era otro mensaje importante en la forma de una niña pequeña”.

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Alicia A. Caldwell está en Twitter como www.twitter.com/acaldwellap

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