Identificadas 33 víctimas rusas de siniestro aéreo de Egipto

Una mujer se emociona junto a imágenes de fallecidos en un accidente aéreo en Egipto colocadas en una valla en plaza de (palacio) Dvortsovaya en San Petersburgo, Rusia, de donde eran la mayoría de las víctimas, el 3 de noviembre de 2015. (Foto AP/Dmitry Lovetsky) LONDRES (AP) — Las autoridades estadounidenses y británicas tienen información que sugiere que el avión de pasajeros ruso que se estrelló en el desierto egipcio podría haber sido derribado por un explosivo, señalaron funcionarios el miércoles, y Gran Bretaña suspendió sus vuelos a la península del Sinaí como medida de precaución.

Las comunicaciones interceptadas desempeñaron un papel en la conclusión tentativa de que los combatientes en el Sinaí afiliados el grupo extremista Estado Islámico plantaron un artefacto explosivo en el avión, de acuerdo con un funcionario estadounidense que informó al respecto y que habló a condición de mantener el anonimato al no estar autorizado para hablar públicamente sobre cuestiones de inteligencia.

El funcionario y otros dijeron que la CIA no ha emitido un juicio formal ni tampoco otras agencias de inteligencia, y que la evidencia forense del lugar de la explosión, incluida la caja negra de la aeronave, sigue siendo analizada.

El funcionario añadió que los analistas de inteligencia no creen que la operación haya sido ordenada por los líderes del grupo Estado Islámico en Raqqa, Siria. Más bien creen que, en caso de que se haya tratado de una bomba, fue planeada y ejecutada por los afiliados al grupo en el Sinaí, que operan de manera autónoma.

Otros funcionarios advirtieron que las comunicaciones interceptadas pueden en ocasiones ser confusas, y que es posible que la evidencia refuerce la conclusión de que no se trató de un explosivo.

Por su parte, el canciller británico Philip Hammond dijo que hay una “posibilidad significativa” de que el choque haya sido provocado por una bomba, y que Gran Bretaña está suspendiendo los vuelos a y desde el puerto turístico de Sharm el-Sheij en el Sinaí en forma indefinida.

Después de una reunión de la comisión del gobierno británico para crisis, conocida como COBRA, Hammond dijo que Gran Bretaña le está recomendando a sus ciudadanos que no vayan de vacaciones a Sharm el-Sheij, adonde acuden cientos de miles de británicos cada año.

Mientras tanto, los investigadores rusos y egipcios declararon el miércoles que la grabadora de voz de la cabina del Airbus 321-200 de la aerolínea Metrojet había sufrido daño considerable en el accidente del fin de semana en el que murieron 224 personas, en su mayoría vacacionistas rusos. La información de la grabadora de datos de vuelo ha sido copiada exitosamente y entregada a los investigadores, añadieron las autoridades rusas.

La oficina del primer ministro David Cameron indicó que los expertos británicos en aviación se dirigían a Sharm el-Sheij, en el Mar Rojo, donde el vuelo se originó, a fin de evaluar la seguridad antes de que se permita reanudar los vuelos de Gran Bretaña hacia ese lugar.

Varios vuelos británicos que iban a partir a esa localidad egipcia el miércoles tuvieron que permanecer en tierra, y cientos de turistas quedaron varados.

La oficina de Cameron informó en un comunicado que no podía decir en “forma categórica” por qué se estrelló el avión ruso.

“Pero a medida que más información ha sido revelada, nos han surgido temores de que el avión bien pudo haber sido derribado con un dispositivo explosivo”, señaló en un comunicado.

La nave se estrelló el sábado por la mañana mientras volaba de Sharm el-Sheij a San Petersburgo.

Igor Albin, vicegobernador de San Petersburgo, dijo en una conferencia de prensa televisada que hasta el miércoles las familias habían identificado a 33 cuerpos.

El ministro de Situaciones de Emergencia, Vladimir Puchkov, agregó que equipos de rescatistas egipcios ampliaron el radio de búsqueda de restos a 40 kilómetros cuadrados (15 millas cuadradas).

Funcionarios rusos han rechazado pronunciarse sobre la causa del sinestro bajo el argumento de que hay una investigación en marcha.

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Dilanian reportó desde Washington. Los periodistas de The Associated Press Dmitry Lovetsky en San Petersburgo; Gregory Katz en Londres; Jim Heintz en Moscú y Nour Youssef en El Cairo contribuyeron a este despacho.

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