El papa Francisco no planea verse con disidentes cubanos

LA HABANA (AP) — Mientras recorra Cuba de occidente a oriente en los próximos días, el papa Francisco tiene previsto reunirse con el presidente Raúl Castro, con sacerdotes, grupos de jóvenes, niños enfermos y familias. Pero no con disidentes.

El que la agenda del pontífice no incluya encuentros con dirigentes opositores provocó amargas críticas de los disidentes, que sienten que no están siendo apoyados por una institución que debería ser un aliado en su búsqueda de los cambios pluripartidistas o del modelo político en Cuba que ellos buscan.

El papa Francisco “debería hacer más presión”, dijo ante la AP el disidente Antonio Rodiles, líder del grupo Estado de Sats. “En muchos casos se ha hecho presión sobre algunos sistemas y se han logrado cambios y eso es lo que toca con Cuba”.

Sin embargo, “no hubo un pronunciamiento claro por parte del papa, más allá del tema religioso”, se quejó Rodiles.

Observadores papales indicaron que es probable que Francisco reitere ante el pueblo cubano sus ideas sobre la libertad de expresión y asociación –las mismas que el prelado sostiene desde que era apenas un cardenal en Argentina–, pero evitando alinearse con la oposición.

Para los disidentes, el papa básicamente se alinearía con la estrategia de la Iglesia católica cubana, que promueve reformas sin rebasar el espacio que le reservó el gobierno en lugar de buscar un cambio de sistema, como hizo Juan Pablo II en Europa Oriental.

Las autoridades suelen considerar a los disidentes como mercenarios y los acusan de ser orientados y financiados por grupos de interés de Estados Unidos, cuya administración a lo largo de cinco décadas de ruptura con la isla les dio reconocimiento y visibilidad.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó esta semana que el pontífice no tenía previsto una reunión con disidentes y opositores consultados por AP señalaron que no recibieron ninguna señal para un encuentro con el santo padre, el primero de origen latinoamericano, al tiempo que sugirió que algunos temas sensibles son más fáciles de tocar en privado con las autoridades que de manera clamorosa en público.

“Él (papa) está consciente de que no reunirse con disidentes será interpretado por algunos sectores como doblegarse ante el régimen, pero le tiene sin cuidado”, comentó a la AP el británico Austen Ivereigh, autor de una biografía del pontífice titulada “El Gran Reformador: Francisco, retrato de un papa radical”.

La Iglesia católica, y en particular el cardenal Jaime Ortega el prelado de mayor rango en la nación caribeña y amigo personal de Francisco, recibió feroces críticas en estos años tanto de los disidentes internos como de los grupos de exiliados en Miami, que se intensificaron hace algunos meses luego de que el religioso declaró que desconocía la existencia de presos políticos en la isla.

Ortega salió a defender también la neutralidad de la institución religiosa y en una inusual entrevista en la televisión cubana la semana pasada evocó una anécdota que vivió precisamente junto al papa Francisco cuando este era solo el cardenal Jorge Bergoglio.

Según Ortega, poco antes de la elección del argentino como pontífice, él mismo le relató al hoy papa que su predecesor Benedicto XVI le había expresado una vez: “la Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos, está en el mundo para penetrar con el evangelio el corazón de los hombres, y los hombres cambiarán el mundo”.

“Al oír esto, (Bergoglio) levantó las manos y dijo: ‘esto habría que ponerlo en una pancarta gigante a la entrada de todas las ciudades del mundo”’, narró Ortega.

Según el biógrafo Ivereigh, hay un gran interés de la iglesia cubana por no ser vista como parte de una oposición política, que no supo ganar muchos adeptos en estas décadas.

“Creo que ellos (los obispos y el papa) están actuando pensando en el largo plazo y que saben que este es un proceso de evolución en vez de un cambio de régimen”, comentó Ivereigh.

Las críticas a Ortega se incrementaron en julio cuando un disidente trató de entregarle al prelado un documento que según el opositor contenía un listado de presos políticos durante una recepción diplomática estadounidense. El cardenal rechazó aceptarlo alegando que no era el lugar apropiado y amenazó al activista con llamar a la seguridad para sacarlo del lugar.

En los últimos años de mejora de las relaciones entre la Iglesia y el estado, las instituciones religiosas, y entre ellas la católica, ganaron un espacio importante en su labor social de cara a la sociedad -en proyectos de asistencia y programas educativos_, el cardenal fue un interlocutor en la liberación de opositores a comienzo de esta década y el viernes pasado el gobierno anunció una amnistía de 3.522 presos comunes como un gesto hacia la gira papal.

Pero para los opositores no fue suficiente y esperaban más de la institución religiosa.

“Creo que no hay porqué tener un pensamiento occidental y democrático en todos los lugares y, cuando se llega a Cuba, eliminar la mitad del diccionario para no tener un disgusto con las autoridades”, expresó con ironía el opositor Eliecer Avila, quien dirige una organización llamada Somos+. “Sería vital que el papa tuviera un mensaje para el gobierno de Cuba”.

Según la no gubernamental comisión de derechos humanos y reconciliación nacional, la cantidad de presos por razones políticas –aunque algunos cometieron delitos violentos– se redujo a 60 este año, casi a la mitad que en 2014. Aunque todavía suelen denunciarse detenciones de corto plazo que duran unas pocas horas.

En Cuba, aunque se realizan elecciones periódicas, los partidos políticos no están legalizados -los candidatos se eligen entre los vecinos en los barrios y los diputados no son profesionales sino que mantienen sus puestos laborales habituales_y no existe prensa independiente del estado.

“No nos hacemos demasiadas ilusiones de los beneficios que pueda traer” la visita de Francisco, “porque una cosa es la voluntad del papa y otra lo que esté dispuesto a hacer el gobierno cubano”, dijo el opositor José Daniel Ferrer, jefe de la Unión Patriótica de Cuba, con influencia en el oriente de la isla.

Sin embargo, algunos integrantes de la sociedad civil aprueban el enfoque de no confrontación y diálogo de la iglesia y confían en que apuntalará el proceso de reformas económicas impulsado en Cuba.

“Si las expectativas de cambios se albergan a partir de palabras duras, de descalificaciones, de aniquilamiento, de rupturas, pues creo que el papa no cumplirá esas expectativas”, consideró el politólogo Roberto Veiga, del centro de análisis Cuba Posible. “Primero porque es un pastor y luego porque es un político muy inteligente

Para Veiga, de todas maneras, el pontífice no dejará de decir lo que piensa. “Creo que nos sorprenderá”, agregó.

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El corresponsal Michael Weissenstein contribuyó con este reporte.

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