Detectores de inteligencia artificial señalan obras de escritores
El uso de programas para identificar textos generados con inteligencia artificial (IA) ha provocado acusaciones contra escritores y publicaciones en distintos países. Los casos involucran novelas, cuentos y artículos cuya autoría fue cuestionada a partir de los resultados de herramientas informáticas.
Uno de los casos recientes es el del escritor peruano David Silva Rojas, autor de Donde el agua trabaja, novela que recibió el Premio Internacional de Novela Corta Almadía-Arrufat. Una investigación del diario español El País señaló que el 99 por ciento de la obra habría sido generado mediante inteligencia artificial, de acuerdo con un análisis realizado con el detector Pangram.
La editorial mexicana Almadía suspendió la campaña de promoción del libro y anunció que revisaría la información. La empresa señaló que el autor había asegurado que no utilizó inteligencia artificial para escribir la novela.
El caso se suma a otros registrados durante 2026. En Estados Unidos, la escritora Mia Ballard fue señalada por el supuesto uso de estas herramientas en Shy Girl, una novela de terror publicada de manera independiente en febrero de 2025. Ballard declaró posteriormente que ella no había empleado IA para escribirla, pero que un editor independiente incorporó cambios generados con esa tecnología.
También se cuestionó un texto de la columna Modern Love, publicada por The New York Times, después de que Pangram le atribuyera una probabilidad del 100 por ciento de haber sido generado mediante inteligencia artificial.
En Francia, la novela C’était ça ou mourir, del escritor canadiense-haitiano Thélyson Orélien, fue señalada por un detector que estimó una probabilidad de entre 95 y 100 por ciento de uso de IA. La Academia Goncourt retiró la obra de su selección oficial y el autor rechazó las acusaciones.
Pangram es una de las herramientas utilizadas para analizar textos y estimar si fueron elaborados por personas o mediante modelos de inteligencia artificial. Entre otros programas disponibles se encuentran GPTZero, Originality.ai, Copyleaks y Turnitin.
Sin embargo, estos sistemas pueden producir falsos positivos, es decir, clasificar como artificial un texto escrito por una persona. Pangram reconoce que la poesía y los textos con estructuras definidas pueden presentar mayor riesgo de este tipo de error.
Los casos han abierto un debate sobre el uso de detectores en editoriales, medios de comunicación e instituciones educativas, así como sobre los criterios necesarios para determinar la autoría de una obra literaria.