Corrupción empaña Mundial de Brasil 2014

El estadio Mané Garrincha, con 288 enormes pilares de cemento que sostienen un techo de alta tecnología que se limpia solo, es el proyecto más costoso del Mundial de Brasil, que generó 11.500 millones de dólares en gastos. Sus críticos lo describen como el ejemplo más acabado del despilfarro y la mala administración, por no decir cosas peores.

Ahora, un análisis por parte de The Associated Press de la información en poder del principal tribunal electoral de Brasil muestra un aumento estratosférico de las contribuciones de campaña por parte de compañías que han ganado la mayoría de los contratos de proyectos de la Copa del Mundo. El principal constructor del nuevo estadio de Brasilia multiplicó por 500 sus donaciones en las más recientes elecciones.

Los vínculos entre las firmas de la industria de la construcción y los políticos no hacen sino agravar las sospechas entre los brasileños de que la gran fiesta del fútbol está machada por la corrupción. Y plantean interrogantes sobre si los políticos que se benefician de las generosas contribuciones de estas firmas pueden realmente supervisar los gigantescos contratos de más de mil millones de dólares relacionados con el Mundial. La rabia por lo que se percibe como corrupción ayudó a alimentar las masivas protestas del año pasado, y hay temores de que el malestar pueda arruinar el Mundial.

“Estas donaciones agravan la corrupción en este país y dificultan mucho combatirla”, dijo Renato Rainha, árbitro del Tribunal de Cuentas de Brasilia, que está investigando los gastos en el estadio de Brasilia. “Estos políticos trabajan para aquellos que financian sus campañas”.

En un informe de 140 páginas sobre el estadio, los auditores hallaron unos 275 millones de dólares en presuntos excesos de facturación. Y eso que han examinado solo tres cuartas partes del proyecto. Pronostican que una tercera parte de los costos se pueden atribuir a sobreprecios, la mayor porción de los 500 millones en gastos sospechosos que los auditores han alertado en relación con proyectos de construcción del Mundial hasta el momento.

Los fiscales federales dicen que no hay nadie, ni individuos ni empresas, que esté siendo juzgado por corrupción asociada a la Copa del Mundo, pero podrían pasar años antes de que concluyan las auditorias oficiales y sean juzgadas por cortes civiles, una medida necesaria antes de presentar cualquier cargo penal. Hay al menos una docena de investigaciones federales de los gastos vinculados con el Mundial.

“¿Hay corrupción en el Mundial? Por supuesto, no le quepa la menor duda”, expresó Gil Castelo Brando, fundador de Contas Abertas (Cuentas Claras), que postula mayor transparencia en los gastos del gobierno. “Donde hay dinero, hay corrupción. Y hoy por hoy en Brasil el dinero está en la Copa del Mundo”.

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