Cornell University y la indolencia

Hablar de lo sucedido en Cornell University es abrumante, asfixiante y dolorosísimo.

Unos tipos, decidieron violar a una mujer. No sería tan aterradora la noticia porque la indolencia con la que vivimos actualmente nos lleva a sentir que este tipo de atrocidades suceden una y otra vez en una sociedad que ha perdido todo respeto a la humanidad. Incluso a la propia.

Violar mujeres sucede desde hace cientos de años, por desgracia. Sin embargo, hay violaciones en masa que asustan, aterra leer que siete tipos decidieron violar a una mujer por horas. Drogándola.

¿La noticia es cada vez más inaudita? Quizá. Porque dentro de una institución como Cornell University que tiene —tenía— cierto prestigio hasta que leímos y escuchamos que el castigo para estos siete violadores fue ¿hacer un ensayo? ¡Cuánta indolencia!

¿Cornell University encubriendo violadores, misóginos y machistas?

La respuesta inmediata es: ¡sí! Contundente.

La indolencia que vivimos actualmente como sociedad, ya decía eso; nos ha hecho que ¿nos acostumbremos a ver sufrir a alguien más ajeno a nosotros? Eso parece.

Y si a eso le sumamos esta misma sociedad globalizada llena de machistas, misóginos y violentadores tiene como reflejo que algunas personas critiquen y ataquen a las feministas.

Hay cientos de miles de chats en cualquier plataforma, incluso en las que proveen las más prestigiadas universidades e institutos del mundo con estos chats donde comparten pornografía, donde habitan pedófilos, violadores y feminicidas. Suena exagerado, pero desgraciadamente no lo es: esta es la realidad.

Podríamos afirmar que todos, pero dejémoslo en que casi todos los hombres participan en estos chats plagados de misoginia donde ver mujeres desnudas es el menor de los problemas porque en esas conversaciones se congregan personas que acuerdan matar, violar o transgredir a mujeres.

Sí. Y todo esto ocurre bajo el conocimiento de los gobiernos o de los mismos dueños de esas plataformas y universidades haciéndose los ciegos y sordos. Pero todos estos chats donde todos los días transitan decenas o miles de imágenes pornográficas o acuerdos entre “hombres” para violentar mujeres son una cruel realidad.

Luce imparable, porque si las mismas instituciones como Cornell University permite en su campus que estos violadores se paseen en completa parsimonia e incluso paz, pues se llaman cómplices.

Las instituciones —casi todas— son cómplices de estos despropósitos que hoy nos persiguen como sociedad siendo permisibles y no aplicando verdadera justicia y sobre todo reforzar el respeto y empatía.

¿Presunta violación grupal?

Me altera leer esa palabra: presunta. Es evidente que sin una justicia humanista cada día habrá más violaciones humanas y violaciones de los derechos humanos sobre todo para las minorías.

Es preciso exigir que haya justicia, pero mucho más importante es urgente que haya sororidad, respeto y empatía.

No podemos seguir normalizando que haya esos grupos de hombres o mujeres donde decenas o cientos de miles de personas se unen para lastimar a alguien o algunos porque piensan, sienten y/u opinan diferente.

No debemos continuar con esta sociedad violenta donde da igual si martirizan a niños, violentan a mujeres o ancianos.

Es imperante que nos reconozcamos como sociedad pensante y respetuosa por mucha diversidad que existe hoy en día, solo apreciando al otro podremos avanzar conjuntamente como humanidad.

Si usted puede inculcar a cualquier niña o niño que la base del desarrollo real es el respeto, que pensar diferente es y ha sido parte de la humanidad milenariamente. Que amar al otro o a la otra persona implica deferencia y condescendecia.

Las infancias son esos seres humanos a los que debemos defender y proteger, pero también contribuir a que sean la semilla de esa sociedad más generosa, amorosa y pacífica que nos urge a todes.