¿Quién lo diría? Politizar está de moda en las revistas femeninas

 

Todos los gobiernos tienen medios críticos, pero seguramente ninguno antes había tenido como principales opositores a revistas de moda. Y eso es justo lo que le pasa a la administración de Donald Trump: ha encontrado oposición en revistas como Teen Vogue, Elle, Marie Claire, Cosmopolitan, Glamour, entre otras.

 

Revistas femeninas protestan ante situación política de Estados Unidos

 

Por ejemplo, el 8 de marzo pasado, en el Día Internacional de la Mujer, la página web de Teen Vogue no se actualizó en solidaridad con el paro femenino. En su lugar, colgaron noticias sobre activismo y feminismo. ¿Pero por qué este giro?

 

“El entretenimiento solía ser nuestro vertical más popular, ahora es la política, y lo ha sido durante los últimos dos meses. Desde que empezamos a cubrir estos temas y lanzamos nuestra sección de Bienestar, en la que tratamos asuntos de igualdad, sexualidad y justicia reproductiva, nuestro tráfico ha crecido un 250%. Nuestros artículos más populares han sido uno sobre el mensaje político que se escondía tras la actuación de Lady Gaga en la Super Bowl y la pieza sobre Trump haciendo luz de gas a América”, comentó el director de contenidos digitales de Teen Vogue, Philipp Picardi.

 

La célebre revista Vogue también ha incrementado los temas políticos y sociales, y no sólo eso: no disimula su abierto sentir anti Trump, lo mismo que Elle, que ahora tiene como asesora editorial a la periodista Melissa Harris-Perry, profesora de Ciencia Política que comenta afanosamente en el canal de noticias MSNBC.

 

Según Pam Vogel, analista del portal de periodismo Media Matters, “estamos viendo una dirección clara de nuevos lectores que celebran encontrar una nueva perspectiva política en las revistas femeninas. Y en términos de tráfico digital, hay evidencias de que, al menos en 2016, los lectores se dirigieron a esos portales en busca de noticias de última hora”.

 

Y es verdad: a las chicas nos gusta lucir bien y enterarnos de lo último de la moda, sí, pero también nos interesa el activismo y la política. ¿O qué no?