No cabe duda de que hablamos de dos signos que se entienden a la perfección, sin fisuras, sin engaños. Es una cuestión de verdaderos sentimientos, en los que no existen mentiras, y de liberación que además Escorpio y Piscis se encargan de potenciar. No hay egoismo en ninguno de los dos, porque el uno y otro tienen una dedicación completa entre ellos y no permiten que circunstancias o problemas que llegan del exterior estropeen una unión tan sumamente placentera. A ti, Escorpio, eres de los que les agrada ese tira y afloja con el convives con Piscis, porque es verdad que a veces no acabas de entender ciertos comportamientos que te pillan por sorpresa pero que estimulan tu afán de superación. Hay que destacar un aspecto positivo en este trato y es que logras experimentar nuevas y fuertes sensaciones, que te satisfacen por el cambio de hábitos que significa en tu vida.