¿Qué es una relación parasocial? ¿Por qué debe alertarnos?

¿Qué es una relación parasocial? Y todos los porqués para alertarnos, es sencillo: No es sano, no es respetuoso y mucho menos es responsable.

Amar a una persona, sea quien sea la otra persona implica valores básicos, pero el respeto es el primero e la fila.

Una conducta parasocial lleva muchos matices, implica converger en demasiadas puntos que nos darán señales de que si o sí estamos invadiendo la vida de alguien más.

Las redes sociales han acercado a las y los artistas, futbolistas, deportistas, pintores, músicos, cantantes, escritoras, streamers, youtubers, etcétera.

Sin embargo, es imperativo señalar que esa cercanía jamás deberá de confundirse con faltas de respeto que sean cómplices de acciones irresponsables donde una de las partes, el fanático o fan o fandom, confunda esa cercanía con invasión, intromisión y, sobre todo, rebase las líneas de la intimidad que muchas veces es lo “único” que le queda a la figura pública.

Relación unidireccional

En el 99% de las relaciones entre artista y fan o público para el artista no pasa —pasamos— de ser eso: solo un fan. Aunque él, ella o su equipo de redes sociales nos comenten en alguna publicación, o nos permitan acceder a tomarles una foto con abrazo incluido, aunque nos den follow o sigan en alguna de las plataformas sociales.

Las relaciones parasociales brotan y surgen de la nada porque muchos y muchas de los fanáticos pierden de vista que solo somos eso: fans. Y quizá un número más que los escucha, los ve, goza sus participaciones en obras o películas. Más que eso no somos. ¡Pero tampoco debemos pretender ser algo más!

En esa relación unidireccional donde el fan, fanática, se brinda, se ofrece para promover todos sus talentos y/o productos no dejamos de ver una sola cosa: el o la fan es el que da. Y está bien. Pero, por lo mismo, no deja de ser una más de esa relaciones de una sola dirección, en una sola vía.

Ser fan tiene siglos, no es algo de “hoy”. Ser fanáticos y formar fandoms tiene decenas de siglos. No somos esta generación la única que lo ha hecho, ni mucho menos la única que lo hará.

Pero, lo que si estamos observando son esas hordas de personas que invaden la vida personal e íntima de una artista o figura pública. Y, ¿sabes qué? No es correcto ni está bien. Al contrario, qué miedo.

Miedo por donde lo queramos ver. ¿Cómo alguien que te ama —o dice amarte— va querer saber todo de la vida de alguien para el que eres un extraño, alguien desconocido? Somos fans, pero no dejamos e ser desconocidos.

¿Por qué habrás de querer invadir la vida íntima de una persona? Qué miedo. No es que seamos un fandom intenso, es que ya rebasaste esa línea de respeto. Eres irresponsable e irrespetuoso. Invasivo.

¿Qué es una relación parasocial?

Quizá sencillo pero es importante precisarlo. Una relación parasocial es:

  • Sentir que un o una artista, deportista o influencer es tu amiga, amigo. No lo es. No son amigos aunque te de “like” o “follow”.
  • Creer y/o suponer que conoces y eres partícipe de la vida social, familiar e íntima de una persona famosa.
  • Que sabes cuales son los sentimientos de esa persona que admiras. Y que dices amar.
  • Encariñarse o, incluso, enamorarse, de esa persona o artista que admiras.
  • Es común, que como ves y consumes todos los días sus contenidos de vídeo, audio o tuits crees que ya han forjado una amistad. Y no.
  • “Conversar” con un robot de inteligencia artificial, aunque lo hagas todos los días e incluso 24/7. Es una máquina. Totalmente parasocial.

Una relación parasocial es unilateral y unidireccional donde el fanático —casi— siempre es el único que terminará sufriendo, defendiendo posturas erróneas o incorrectas de una artista o cantante que admiras y que debió quedarse solo en eso: admiración acompañada de respeto.

Suponer que eres “amiga” o “confidente” de una figura pública aunque esa persona te invité a sus lanzamientos y/o estrenos es muy alejado de la realidad. «Amiga date cuenta».

¿Por qué debe alertarnos al sentir que estamos en una relación parasocial?

El cuidado de la salud mental es responsabilidad de cada una y cada uno. Y uno de los reflejos más inequívocos de que no la estamos procurando es creer que «Amar a mi artista es un acto de verdadero amor». No señora, no señor. Por el contrario su comportamiento, comentarios y atribuciones no hacen mas que enfatizar en que debería priorizar su salud mental.

El cuidado de nuestros valores y creencias van de la mano de la responsabilidad emocional y afectiva que debemos tener hacia otra persona. Nuestro entorno emocional debe ser la prioridad y no la intensidad en nuestras relaciones, mucho menos si ya notamos que estamos invadiendo a alguien más y que estamos cayendo en una relación parasocial: aprecio unidireccional.

Debemos alertarnos nosotres mismos que no es correcto, pero tampoco está bien invadir y sobre actuar en la vida de alguien más. La o el artista es un ser humano que tiene vínculos afectivos pero que esos los crea con personas de su entorno, no con fanáticas o fanáticos.

Insisto, aunque esa cantante o actriz o figura pública comente tus estados, tus reels, tus historias o tus tuits no es tu amiga y mucho menos estás en el derecho de invadir su vida personal e íntima.

Sabernos empáticos ante las vivencias que nos deja conocer un artista es lo mejor que podemos hacer. Sentir empatía y calidez, ser cercanos a las vivencias que comparte con la finalidad de conocer sus experiencias.

Nuestros sitio es como fanáticos. No somos sus amigas, ni mucho menos somos parte de su familia así nos siga o haya dado follow en todas las plataformas sociales.

Repito, el 99% de las personas no pasaremos de ser una fan, un fanático más.

Cuide su salud mental, eso si es prioridad. Y eso si es amor.

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