Voto en Colombia refleja abismo entre campo y ciudad ante la guerra

Por Edelmiro Franco. Corresponsal

Bogotá, 2 Oct (Notimex).- El triunfo del No en el plebiscito de hoy sobre el Acuerdo de Paz en Colombia demostró el abismo entre los electores de los centros urbanos y los de las zonas rurales más afectadas por la violencia, partidarios de cesar la guerra de inmediato.

El futuro de Colombia, con este resultado, es incierto, porque el actual Acuerdo de Paz con las FARC no se puede implementar tal como está, por decisión del voto en este plebiscito.

Una estrecha mayoría de colombianos dijo No a una política agraria integral, a la justicia transicional, a la lucha integral contra las drogas, a la reconversión de las FARC en partido político, a la verdad, reparación y no repetición, ejes del Acuerdo de Paz firmado el pasado 26 de septiembre en Cartagena.

El plebiscito terminó con un triunfo del No al acuerdo entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con 50.22 por ciento frente a 49.77 por ciento, con 99.9 por ciento de mesas escrutadas.

La diferencia es de alrededor de 60 mil votos, con una abstención del 63 por ciento de los electores colombianos.

Los puntos de la agenda que fueron negociados tuvieron amplio respaldo internacional, desde que iniciaron los diálogos entre el gobierno y las FARC en La Habana, en noviembre de 2012.

Pero en la sociedad colombiana, la negociación con las FARC fue rechazada desde un principio por los sectores de la extrema derecha liderados por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, y el exprocurador Alejandro Ordóñez, quienes fueron los dos ganadores de este resultado.

Este resultado también demuestra el alto nivel de desconfianza entre los colombianos hacia las guerrillas de las FARC, por acciones que durante años afectaron a la población civil y por incumplimientos con acuerdos anteriores.

Los electores también expresaron su descontento con el presidente Santos, quien se jugó todo su capital en los últimos seis años de sus dos periodos presidenciales (2010-2016).

El dilema de la guerra y la paz queda en este momento en un verdadero limbo político y jurídico, que deberá ser resuelto mediante un amplio acuerdo nacional de todas las fuerzas políticas y sociales, incluidas las FARC, para no echar atrás todo lo construido en los últimos cuatro años.

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