Venta de algodón de azúcar baja en Bogotá por temor a la diabetes

Por Edelmiro Franco. Corresponsal

Bogotá, 12 Sep (Notimex).- El algodón de azúcar, la golosina preferida de los niños, que tuvo su origen en Italia en el año 1400, empieza a desaparecer de los parques de la capital colombiana, por el temor a la diabetes.

Hace 10, 20 y 30 años atrás, los parques y las plazas de la capital colombiana, estaban llenas de vendedores informales de algodón de azúcar, cuyo dulce sabor atrapaba a niños, jóvenes y adultos.

En un recorrido que hizo Notimex por las plazas y parques más emblemáticos en Bogotá, solo encontró dos vendedores de la golosina con su tradicional maquinita y unos 15 más que ofrecían sus golosinas insertadas en viejos y antihigiénicos palos de madera.

En el Parque Nacional, un sitio de recreación dominical para las familias, en una plaza céntrica de Bogotá, estaba Pedro Guzmán, que lleva 65 años como vendedor informal de algodón de azúcar, con una maquinita que según sus cálculos debe tener 100 años.

“Yo llevo 65 años vendiendo esta golosina y 45 años de estar aquí en el Parque Nacional. Antes vendía el algodón a dos y cinco centavos y ahora lo vendo a dos mil pesos (menos de un dólar)”, contó el señor Pedro, quien a pesar de las pocas ventas siempre esta sonriente.

“Antes el algodón de azúcar era un buen negocio para los vendedores ambulantes, pero hoy en el 2016, solo alcanza a tener una ganancia entre 15 mil y 20 mil pesos”, es decir escasamente cuatro dólares al día, continuó.

Las ventas cayeron de forma dramática, por un lado, porque cada día más los padres de familia son conscientes de los problemas para la salud, el consumo del azúcar, y en el caso de esta golosina que tiene unas 645 Kcalorías.

“La gente ya compra poco porque dicen que es muy mala para la salud y genera diabetes. Eso es lo que dicen. Pero, yo no creo eso, porque yo llevo 65 años comiendo algodón de azúcar todos los días y no tengo diabetes”, dijo el vendedor ambulante en el Parque Nacional.

El recorrido de Notimex continuó por la avenida 7 del centro de la capital, que los domingos se convierte en ciclo-vía y sitio para hacer ejercicios colectivos al son de la música.

En esta avenida estaban los vendedores informales de gaseosas, frutas, mazorcas de maíz, pero los grandes ausentes eran los trabajadores del algodón de azúcar.

El Parque Simón Bolívar, que está al occidente de la capital colombiana, es otro gran espacio de recreación dominical de las familias y un lugar ideal para ofrecer el algodón de azúcar.

En el interior del parque estaban algunos pocos vendedores ofreciendo la golosina con su producto insertados en palos, convenciendo a chicos y adultos para que al menos compraran una bolsita de algodón.

La señora Liliana García, es ama de casa, que todos los fines de semana y festivo, llega al Parque Simón Bolívar, con sus golosinas de algodón de azúcar, con la que obtiene una ganancia que no supera los cuatro dólares al día.

Al igual que el señor Pedro, en el Parque Nacional, Liliana está convencida de que el negocio se ha caído ante el temor de las personas a consumir azúcar y vuelve aparecer la palabra: diabetes.

“Ya no se vende tanto porque la gente dice que es mala para la salud y quieren evitar la diabetes”, contó la señora Liliana, en el centro del Parque Simón Bolívar.

La señora Liliana, dijo que ellos son perseguidos por informales y “cada a rato nos sacan de los parques. Los vigilantes y la policía nos impiden trabajar”.

En el Parque el Salitre – otro espacio de recreación- Notimex encontró a un vendedor más próspero de algodón de azúcar, con su máquina ubicada en el andén de una concurrida avenida.

El hombre se negó a dar declaraciones porque no podía perder tiempo ni clientes con la entrevista. “Primero el negocio amigo, salvo que me de 100 mil pesos (35 dólares) para dar mi testimonio”.

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