Urgen legisladoras transporte no contaminante y seguro para mujeres

México, 28 May (Notimex).- La senadora Silvia Garza Galván propuso modernizar las unidades de transporte público para disminuir la emisión de partículas contaminantes, al tiempo que la diputada Diva Hadamira Gastélum Bajo, urgió a implementar una estrategia para prevenir y erradicar la violencia contra las pasajeras.

La senadora panista Silvia Garza Galván planteó la necesidad de implementar en todo el país medidas para modernizar las unidades de transporte público de pasajeros, a fin de disminuir las partículas contaminantes que emiten, y pidió que se considere la adquisición gradual de unidades eléctricas de transporte público de pasajeros.

Por separado, la diputada Gastélum Bajo se refirió en particular al transporte público en la Ciudad de México que, de acuerdo con una encuesta realizada en 14 capitales del mundo y Nueva York, se encuentra entre los tres más peligrosos para las mujeres.

La legisladora Garza Galván, del Partido Acción Nacional (PAN), destacó que se han implementado algunas medidas para resolver el problema de la calidad del aire, sin tomar en cuenta que este tema se debe tratar de forma global, ya que es una cuestión multifactorial.

Planteó que se deben observar elementos como la utilización de gasolina y diésel de buena calidad y ultra baja de azufre; mejor manejo de residuos sólidos; prevención de incendios forestales; control en la emisión de gases contaminantes de las industrias.

Así como la deforestación tasa cero; la utilización de energías renovables; actualización de las normas oficiales mexicanas relativas a la calidad del aire, y la promoción de incentivos fiscales a vehículos eléctricos para fomentar su uso.

También planteó que hay un retraso tecnológico de varias décadas con que cuenta la Ciudad de México, pues tiene solo 290 trolebuses eléctricos en uso, cuya antigüedad es de 65 años; 20 taxis eléctricos y nueve metrobuses híbridos.

Consideró que las medidas adicionales al programa “Hoy no circula” aumentaron las pérdidas generadas por ausentismo laboral y la calidad del aire no ha mejorado, motivo por el cual es urgente acrecentar la cantidad de unidades de transporte público, pero que también que éstas sean sustentables.

Resaltó que a partir del 1 de julio, al entrar en vigor la norma emergente de verificación vehicular, el transporte público deberá someterse a verificación bajo normas más exigentes.

En el país, explicó, la Zona Metropolitana del Valle de México no es la única que cuenta con problemas en la calidad del aire; de las 59 zonas metropolitanas existentes, 30 tienen más de 500 mil habitantes, en donde se concentra 47.5 por ciento de los mexicanos, y en muchas de ellas la calidad del aire es peor que el que se respira en la CDMX.

Por ejemplo, el estudio Global Urban Ambient Air Pollutión Database, de la Organización Mundial de la Salud, señala a Monterrey como la ciudad más contaminada, donde se consumen siete millones de litros de gasolina en transporte público, lo que genera dos mil toneladas de PM10.

Otro caso, agregó, es la zona metropolitana de Guadalajara, en donde por cada mil habitantes hay 405 vehículos, lo que convierte en la segunda entidad más motorizada del país y octava más contaminada.

En tanto que, en el Estado de México, el subsecretario de Movilidad ha reconocido que 50 por ciento de las 170 mil unidades de transporte público de pasajeros son vehículos viejos y contaminantes.

A su vez, la diputada Gastélum Bajo, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara baja, dijo que la Thomson Reuters Foundation realizó el referido estudio sobre las ciudades del mundo más peligrosas para las pasajeras.

Expresó su preocupación por el riesgo que corren a diario millones de mujeres que lo utilizan, y reveló los principales tipos de abuso y violencia sexual en el transporte público de la Ciudad de México durante 2015.

Entre ellos destacan los manoseos en zonas sexuales del cuerpo; palabras obscenas, entendidas como insinuaciones sobre el cuerpo o la apariencia; acoso, agresiones, intimidación o amenazas con fines sexuales; exhibición de genitales, y miradas lascivas, entre otras.

Ante esta situación, consideró necesario que las autoridades capitalinas implementen no sólo acciones de corto plazo, como un silbato, sino una estrategia integral para prevenir y erradicar la violencia en contra de las mujeres en el sistema de transporte público.

Exigió garantizar el derecho y libre desarrollo de la personalidad y movilidad de las mujeres, ya que más de 65 por ciento de las usuarias aseguran que en algún momento han sido víctimas de acoso sexual, pero no realizan la denuncia correspondiente debido a los malos protocolos.

“Tan sólo en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, se han registrado alrededor de 300 denuncias al año por este tipo de hechos, mientras que se han levantado 200 acusaciones en otro tipo de transportes”, indicó

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