Triunfo de Van der Bellen en Austria, un respiro de alivio en Alemania

Por Olga Borobio. Corresponsal

Berlín, 23 May (Notimex).- Un respiro de alivio recorrió hoy gran parte de Alemania tras el triunfo en las elecciones presidenciales en Austria del ecologista y candidato independiente, Alexander van der Bellen, de 72 años.

La otra opción era el político populista de derecha, Norbert Hofer, de 45 años, quien representa el fuerte y veloz avance de la extrema derecha en diversos países de Europa Occidental. Hofer era el candidato por el partido austraico FPÖ (Partido Liberal de Austria).

En Alemania gana cada vez más terreno el partido AfD (Alternativa para Alemania), de derecha populista, que ya se perfila en sondeos electorales como la tercera fuerza electoral de Alemania, por sobre el Partido de Izquierda y Los Verdes. De allí la preocupación por Austria.

Alexander van der Bellen, el ganador por muy pocos votos, es catedrático de Economía, y ha sido 11 años líder del Partido de los Verdes.

El suspiro de alivio también se produjo en Bruselas y en París, país que registra un vigoroso movimiento político de extrema derecha.

El escenario, en caso del triunfo de Hofer, era encarnar a un presidente que todo el tiempo estuviera lanzando obstáculos al jefe de gobierno y al parlamento austríaco, y Hofer dejó ver que estaba dispuesto a disolver el parlamento para convocar a nuevas elecciones.

El objetivo de esa maniobra era lanzar un candidato del FPÖ a la Cancillería Federal austríaca. Por lo pronto, el triunfo de van der Bellen pone fin momentáneo a ese escenario.

Sin embargo, la situación en Austria es espinosa. Las elecciones para presidente revelaron la profunda división en el país en varios ámbitos, y en especial en la postura hacia los refugiados y hacia la Unión Europea (UE).

Si bien la mitad de los electores votaron en favor de van der Bellen, la otra mitad apoyó a Hofer. La campaña política polarizó fuertemente a la sociedad austríaca y sonaron por primera vez en décadas palabras que instigan al odio contra los refugiados y contra la UE.

No todos los que votaron en favor del populista de derecha estaban convencido de ese candidato, sino que lo hicieron en gran medida por enojo e inconformidad contra los partidos establecidos, que se han repartido el poder en las últimas décadas. El resultado ha sido estancamiento económico y menos oportunidades de mejoría para la gente.

El nuevo presidente de Austria ganó, en parte, porque los electores austríacos no querían a Hofer de presidente. La protesta y la frustración jugaron importante papel y lo seguirán jugando a futuro.

El FPÖ no va a aceptar esa derrota así como así. El Presidente de ese partido, Heinz Christian Strache, empezó desde el domingo a correr los rumores de una conspiración contra Hofer por parte del gobierno austríaco, que había manipulado el conteo de votos.

Al igual que los populistas de derecha en Alemania, aseguran que la prensa miente y que la gente no debe creerles ni aceptar lo que informan. El mismo caso se registra en Alemania, donde AfD acuñó el lema de „Lügenpresse“ (prensa mentirosa). Lo caldeado del ánimo ha resultado incluso en agresiones violentas contra periodistas.

De acuerdo a politólogos austríacos como Anton Pelinka, uno de los más renombrados del país, el cerrado triunfo de Van der Bellen no significa que haya disminuído el riesgo de que Austria elija a un canciller federal de extrema derecha populista.

Las elecciones para presidente del país constituyeron un éxito que el FPÖ no se había imaginado. De ser un partido minoritario, brincó a la primera fila de la política austríaca en estas elecciones. Con mayor razón, el FPÖ va a tratar de que se llegue a una ruptura y de que se tenga que convocar a elecciones generales en el país.

El Consejo Nacional de Austria, que equivale al parlamento federal, tendría lugar, en condiciones normales, en Otoño del 2018. Sin embargo, hay una crisis en el país desde la renuncia inmediata el pasado 8 de Mayo del entonces canciller Werner Faymann.

El motivo principal fueron diferencias internas en el Partido Socialdemócrata de Austria y fuerte descontento popular. Ese panorama hace factible el adelanto de elecciones nacionales en Austria por un estallido de las tensiones en el país.