Traerán a Italia a exagente de CIA por secuestro de líder musulmán

Roma, 8 Jun (Notimex).- La exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Sabrina De Sousa, será extraditada de Portugal a Italia, donde fue sentenciada a cuatro años de cárcel por su participación en el secuestro de un líder religioso musulmán.

De acuerdo con medios locales, De Sousa fue arrestada en octubre pasado en Lisboa gracias a un mandato de captura europeo.

La mujer fue procesada en ausencia por la justicia italiana por su participación en 2003 en Milán en el secuestro del imán de esa ciudad, el egipcio Mustafá Hasan Nasr, conocido como Abu Omar, sospechoso de terrorismo.

Al lado de De Sousa, fueron sentenciados en ausencia otros 26 estadunidenses por su participación en los hechos, uno de los casos más conocidos de “extraordinary rendition” o secuestro ilegal de una persona acusada de terrorismo.

En el mismo caso también se vio involucrado el Servicio de Información y Seguridad Militar (Sismi) italiano.

Los abogados de la exagente de la CIA declararon que esperan que ella obtenga la absolución del presidente italiano Sergio Mattarella.

De Sousa ha asegurado que envió una carta al Papa Francisco para pedir su intervención con el objetivo de que la CIA ponga fin a los secuestros ilegales utilizados en la guerra al terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En tanto, el Parlamento Europeo (PE) pidió a las autoridades italianas derogar el secreto de Estado para el exjefe del Sismi, Nicoló Pollari, y otros cuatro miembros del organismo que estuvieron vinculados con el secuestro de Abu Omar.

El PE señaló en una nota que poniendo fin al secreto de Estado se asegura que “la justicia proceda sin obstáculos”.

“Las autoridades italianas sabían sobre las torturas cometidas contra el imán y han recurrido al secreto de Estado para garantizar que se concediera la inmunidad a los responsables”, señaló.

Tras su secuestro en Milán, Abu Omar fue llevado a Egipto, donde fue encarcelado y torturado.

Luego de su liberación definitiva, un tribunal italiano le reconoció el derecho a una indemnización de un millón de euros para él y de 500 mil euros para su esposa.

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