Sonrisas y música unen a México y Colombia en el Festival Cervantino

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* Puerto Candela ofreció un concierto con reminiscencias de un paraíso fantástico

Por Juan Carlos Castellanos C., Enviado

Guanajuato, 6 Oct (Notimex).- Puerto Candelaria es un lugar mágico, maravilloso, con fruta y hamacas, clima paradisiaco y palmeras; playas hermosas y bosques tropicales. Se ubica en la imaginación de un grupo de músicos colombianos que toman ese nombre como emblema de su trabajo y anoche se presentaron en la Alhóndiga de Granaditas.

La agrupación latinoamericana presentó su espectáculo “Amor fingido”, en el marco del Festival Internacional Cervantino, que en su edición 44 se realiza en esta y otras ciudades del país del 2 al 23 de octubre.

Uno de sus apartados, Música del Mundo, tiene tomada la atención de una numerosa legión de alegres jóvenes de esta ciudad y localidades vecinas.

El jazz y la cumbia, entre otros muchos ritmos como el ska, es lo de este grupo que tiene algo de indomables y salvaje. Basta con ver en escena al sexteto de Medellín, que es encabezado por el “Sargento Remolacha” (sus padres lo bautizaron Juan Diego Valencia), para darse cuenta de que en su estilo e interpretación no existen límites preestablecidos.

Por sus constante interacciones con el público, Guanajuato se enteró de la felicidad que el grupo experimentó al tocar y cantar, saltar y bailar, en la explanada del mítico edificio que alguna vez fue escenario clave de la historia de México. “El Cervantino es un festival único en el mundo, y patrimonio de la cultura latinoamericana”, gritó fuerte el Sargento.

Alrededor de mil asistentes, de los cinco mil que puede abrazar ese espacio abierto, dieron rienda suelta a su vena musical cantando y bailando.

“¡Estamos vivos, estamos felices y a pesar de la lluvia, la temperatura está subiendo a cada segundo gracias a ustedes!; México y Colombia está unidos íntimamente”, añadió.

“Sargento Remolacha” explicó que esa cercanía se debe a la cumbia, al modo de bailar y a la sonrisa que siempre está en el rostro de ambos ciudadanos. Y con ese ánimo la música se elevó en la Alhóndiga, pues el grupo formado en el 2000 con el deseo de engrandecer al jazz y fusionarlo discretamente con el rock, supo atrapar el gusto popular.

Con el paso del tiempo, Puerto Candelaria le perdió el miedo a desarrollar sus ideas y a integrar todas sus influencias. Ahora, después de 16 años y cinco discos grabados (“Kolombian jazz”, “Majagua”, “Llegó la banda”, “Vuelta canela” y “Cumbia rebelde”), el grupo presentó un experimento musical que integra en sus canciones jazz, cumbia, rock, vallenato, funk y ska, y para gozosa escucha de sus seguidores, tienen “filing”.

A Puerto Candelaria lo integran Magaly Alzate, voz y percusión; Eduardo González, voz y bajo; José Tobón, saxofón; Cristian Ríos, trombón y Carlos Didier Martínez, percusión. Con esas voces e instrumentos interpretaron “Upa Beat”, “Bailando así”, “Cumbia rebelde”, “Y entonces”, “Amor fingido”, “Fantasy”, “Amor y deudas”, “Balcánica” y Pegatina”.

El espectáculo continuó con temas como “Con un minuto”, “Lluvia con nieve”, “Crazy party”, “Y si me agarra”, “Hecatombe”, y a manera de bis “La tuza”.

En Guanajuato ha llovido toda la semana y de manera particular a la hora en que los artistas saltan a la alhóndiga de Granaditas y llegan a los diversos escenarios cervantinos. Eso no ha afectado.

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