Sólo la música acompaña a un padre mexicano en San Luis Potosí

San Luis Potosí, 20 Jun (Notimex).- José de Jesús Flores, quien tiene una hija, es una persona humilde que apenas sobrevive con lo que gana por cantar en la calle, por lo que este Día del Padre fue uno de los tantos hombres en el mundo que pasó sólo esta fecha.

Flores es padre de una joven de 27 años, María Teresa, a quien no ve desde hace 14 años pero, dice, la extraña con todo su corazón cada día y solo la música le ha ayudado a mitigar la dolorosa ausencia de su familia, la cual optó por seguir otro camino.

Originario del Santuario de Atotonilco del municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato, nació el 20 de noviembre de 1951, es el mayor de cuatro hermanos, sus padres lo trajeron a vivir a la capital potosina desde pequeño, donde ha pasado prácticamente toda su vida

Aquí inicio sus estudios y desde siempre quiso estudiar la carrera de Matemático, la cual logró cursar por tres semestres en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), pero la falta de recursos hizo que la abandonara y su vida tomara otro rumbo.

“Desde pequeño siempre fui seleccionado para representar a la escuela en concursos de matemáticas, me gustaba mucho y siempre obtuve los mejores lugares, pero al no tener apoyo económico de nadie, me vi obligado a irme a trabajar”, recordó.

Apenas concluyó la preparatoria, “Pedro Infante”, como le dicen sus amigos, ingresó al ejército y por cuatro años recorrió diversos estados del país, hasta que en un accidente en Mérida perdió tres dedos de la mano derecha y sufrió una fractura en el pie izquierdo, estuvo al borde de la muerte y quedó inhabilitado por más de un año.

Al retornar al estado de San Luis Potosí tenía que buscar una nueva forma de vivir, pero a pesar de su discapacidad esta no le impidió seguir adelante, incluso formó una familia.

Desde entonces buscó la manera de ganarse la vida como fotógrafo y empleado de diversos comercios, pero cantar es lo que le ha permitido seguir adelante. “El accidente cambió mi vida totalmente, con la discapacidad ya nadie me dio trabajo”, relató.

Señaló que su matrimonio no fue muy afortunado, pues su pareja tenía un carácter difícil y que finalmente ella lo abandonó, llevándose a su hija a quien le permitía verla muy poco y terminó alejándola de él.

Lo último que supo de su hija fue que su mamá la llevó a vivir a Ixtapaluca, en el Estado de México, y aunque quiere volver a verla “mi salud no me ha permitido ir a buscarla”, afirmó.

Sin embargo, pese a su tristeza, Flores le canta a la vida y con ello disipa el dolor que le causa la ausencia de su familia y la lejanía de su hija, además de ganarse la vida con lo poco que gana.

“Después de sufrir el accidente, me refugié en el alcohol, pero hace más de 14 años que me alejé del vicio y ahora la música es mi aliento, mi única y fiel compañera”, sostuvo.

Comentó que hace cuatro años probó su talento en un concurso de canto en Santa María del Río, en donde sólo adultos mayores podían participar y obtuvo el tercer lugar, pero en 2014 regresó a competir, determinado a lograr la primera posición y lo logró.

Ese mismo año, en una emisión del programa televisivo “México tiene talento”, uno de los participantes llamó su atención por la manera en que tocaba el violín, la melodía lo sedujo a componer la letra de esa pieza musical.

Desde entonces ha tenido diversas fuentes de inspiración que lo han llevado a componer cerca de 10 melodías y, aunque su sueño ahora es que alguna de ellas sea interpretada por algún artista famoso, ahora “me gustaría componer algo para mi hija a la que recuerdo tanto”, concluyó.

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