Sergio Corona celebra tener trabajo a sus 87 años

* El actor y bailarín comparte su andar artístico, sus satisfacciones y sinsabores

Por Maricruz González May

México, 26 Ago (Notimex).- De cara a conmemorar el 70 aniversario de su debut artístico, el actor y productor mexicano Sergio Corona sostuvo que ha tenido la suerte de gozar de trabajo hasta la fecha, sin necesidad de estar buscándolo, pues las propuestas han llegado a él.

En entrevista con Notimex, Corona comentó que ha sido muy afortunado y que no le ha tenido miedo al esfuerzo, incluso cuando ha tenido que hacer teatro, cine, cabaret y televisión, pues siempre “he sido bien entrón”.

Fruto de su amor y pasión por el arte son los viajes que le han permitido conocer 48 países. “Afortunado he sido, pero he trabajado mucho y he hecho esfuerzos muy fuertes”, anotó.

De acuerdo con el comediante, él no fue a buscar trabajo, “me llamaban de algún lugar y luego de otro, aunque a veces les decía ahorita no puedo y si no les urgía me esperaban, de lo contrario buscaban a alguien más”.

Contento porque la edad no ha sido un impedimento para que productores sigan pensando en él, Corona destacó que en sus trabajos más recientes son los productores quienes lo han buscado para mostrarle propuestas.

Entre ellas “De pocas pocas pulgas”, “La fea más bella”, “La casa de la risa”, “Hasta que el dinero nos separe” y “Como dice el dicho”, que continúa con grabaciones, ahora diarias.

A sus 87 años, el actor y bailarín profesional, refirió que han sido “20 años de zas y zas”. Mucho trabajo por aquí y por allá de manera individual o acompañado al lado de Nora Velázquez, quien da vida a “Chabelita”.

A propósito de la conmemoración del Día de los Adultos Mayores, dijo que se presentará en el Estado de México, en un “show” para dos mil personas de la tercera edad.

“Me han pedido que les comparta por qué sigo trabajando, qué experiencias he tenido, cómo fue mi familia y por qué no hay que jubilarse”, expuso.

Respecto al último punto, opinó que no hay que jubilarse, “porque es un error pensar que vas a ir a tu casa a descansar. Ahí no descansas, te ponen a barrer banquetas, lavar trastes, ir al súper, cuidar nietos, lavar y pintar no sé qué, te vas a pelear con tu esposa y mira que tengo 52 años de casado”.

Manifestó que mientras tenga facultades para hablar, escribir, producir y enseñar, seguirá haciéndolo como hasta ahora, pues su andar por el ámbito artístico es lo que mejor le viene bien a su espíritu y a su salud, que es hasta ahora muy buena.

En estos años de trabajo ha tenido la oportunidad de hacer proyectos que han gozado de buenos resultados y largas temporadas, como “La Fiaca”, montaje con el que hizo ocho mil representaciones en varias temporadas, en 65 ciudades.

Entre anécdotas sobre los lazos que ha creado con otros colegas, las vicisitudes que se le han presentado y las maravillosas experiencias que ha vivido, Corona recordó sus inicios como un acontecimiento que no vislumbró como un trabajo profesional.

Y es que sin pensar que sería un bailarín profesional comenzó su andar por el ballet clásico a temprana edad invitado por su pasión por la música.

Aunque a la corta edad de 12 años tuvo Fiebre de Malta, que lo hizo perder dos años escolares, aprovechó el tiempo libre en bailar y escuchar la orquesta de Luis Alcaraz, aunque también por aquel entonces tuvo que ganarse la vida como cargador de cebada, aprender a cortar elotes de la milpa y a administrar un tinacal de pulque, así como a montar, jinetear y torear.

Sergio Corona llega a la Ciudad de México a los 17 años trabajando para la publicidad de una cervecería, pero pronto acude a clases de baile impartidas por José y Ricardo Silva. “Y por eso estoy aquí. Sin pensar en ser profesional sino que iba yo a hacer ejercicio comencé mi carrera como bailarín”, indicó.

Con importantes temporadas desde sus inicios, Corona trabajó al lado de Cuquita Martínez y luego en la Academia Mexicana de la Danza de Bellas Artes, donde conoció a importantes figuras.

“Participé en la óperas que tenían ballet, en producciones como ‘Aída’, protagonizada por María Callas y aunque no apreciaba su nivel porque yo a lo que iba era a bailar, siempre me llamaba la atención sus voces y las orquestaciones”, refirió.

Como parte del Ballet Chapultepec, dijo, “nos presentamos en un teatro de revista donde estaban Jesús Martínez “Palillo” y Germán Valdés “Tin Tan”, Olga Gillot, entre otras figuras. Hicimos una temporada larga de nueve meses”.

Al lado de Alfonso Arau trabajó en la compañía Cervantes como “Corona y Arau”, donde también estaban Las Hermanas Julián y Adalberto Martínez “Resortes”.

Orgulloso de haber trabajo en todos los teatros de revista y cabarets, el artista recuerda con gran emoción sus visitas a España, Argentina, Estados Unidos y especialmente a Cuba, país donde estuvo un año trabajando para una compañía española, cuyo contrato tuvo que esperar por la muerte de su padre en 1952.

Visiblemente emocionado, Corona dejó a un lado la sonrisa que lo caracteriza y se evocó a las grandes amistades que ha hecho durante su trayectoria.

“Unos ya se fueron, principalmente Carlos Gorostiza. Héctor Bonilla es uno de mis grandes amigos al igual que Enrique Guzmán, aunque con la relación con él ha sido muy variable, porque hemos tenidos algunas diferencias”.

Entre los sinsabores que han marcado su vida está su paso por la Asociación Nacional de Actores, como secretario del trabajo, “porque tenía la responsabilidad de revisar contratos colectivos y eso ocasionó algunos conflictos con los compañeros”.

Sin embargo, han sido muchos más los momentos agradables que le ha dado esta carrera. “No he dejado de trabajar en cabaret, televisión, palenques o cine. Y lo dejaré de hacer hasta que ya no pueda”.

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