“Ser…”, una reflexión dancística sobre la vida

México, 23 May (Notimex).- Una invitación poética que fusiona la danza, el teatro y recursos multimedia para revelar en un suceso escénico la pasión por la vida, es la coreografía “Ser…un espectáculo sobre la vida. Inspirado en Gabriel Blanco”, que anoche se presentó en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Bajo la dirección y autoría de Aarón Mariscales, el espectáculo escénico convoca miradas, presencias, sensaciones y cuerpos en un crucero en el que convergen el tiempo, la historia, la ficción y la realidad en una inquietante armonía. Y es en esta coincidencia espacio-temporal que la anécdota y sus personajes se construyen a cada instante.

Como parte de las actividades por los 98 años de la apertura de este recinto teatral, la obra presentada por el colectivo Danza Escena, transita por temas como: ser, acontecer, sustancia, organismo, espécimen, vida, significar, transcurrir, ente, celebración, permanencia y esencia.

Para Mariscales, “Ser” es la celebración de un hombre en la plenitud de su vida a través de la danza y es en ella que expresa sus impulsos y anhelos por cumplir una voluntad que rebasa su naturaleza, precedida de sentimientos; donde el deseo se fragmenta, se diluye y lo lleva a vivir el desencuentro entre lo que siente y lo que desea”.

Una puerta, un perchero, un sillón, un par de cajas de cartón y una pequeña lámpara, son los elementos escénicos a los que recurre esta obra que tiene como protagonistas a cuatro bailarines, quienes ofrecen una especie de montaje teatral mudo.

En escena se valen de diferentes movimientos dancísticos de manera libre, mientras que el propio Gabriel Blanco recurre al flamenco del cual ejecuta unos pasos.

Ataviados con traje sastre en color negro, Gabriel Blanco, Mariana Landa, Malú Pizá y Luis Ortega, bailarines participantes, transitan por todo el escenario con diferentes movimientos coreográficos, los cuales más adelante se acompañan de diferentes proyecciones multimedia.

Por espacio de cerca de hora y media, los presentes fueron atrapados por un viaje de encuentros y desencuentros en el que el ánima y el animus revelan a manera de espejo su imagen y su mundo.

Este espectáculo, que evoca el sentir de un hombre de edad madura y la plenitud de su vida, se llevó al final los aplausos en una buena entrada en el recinto de le calle de Donceles, en el Centro Histórico de esta capital.

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