El dengue hemorrágico es una complicación potencialmente mortal, pero el diagnóstico clínico precoz y un tratamiento clínico meticuloso a cargo de médicos y enfermeras experimentadas pueden salvar muchas vidas.
Los síntomas, fiebre y dolor intenso en las articulaciones y músculos, inflamación de los ganglios linfáticos y erupción ocasional de la piel, aparecen a los 3–14 días después de la picadura del mosquito.
Más del 70% de la carga de morbilidad por esta enfermedad se concentra en Asia sudoriental y en la la zona de Pacífico occidental. África y el Mediterráneo Oriental están mucho menos afectados.
Aumento en Latinoamérica
En América Latina y el Caribe, la incidencia y la gravedad de la enfermedad están aumentando rápidamente. El incremento de los viajes aéreos internacionales está favoreciendo la rápida propagación mundial de los virus del dengue.
Con la llegada de virus nuevos a poblaciones vulnerables, el riesgo de epidemias de dengue hemorrágico aumenta.