Riqueza cultural y belleza natural, atractivos de los “Paraísos Indíge

México, 9 Ago (Notimex).- Desde la época prehispánica, las comunidades indígenas se han distinguido como protectoras del planeta, pues saben que los bosques, selvas, manantiales, lagos, flora y fauna, hacen posible la existencia humana.

En la actualidad, algunos de estos guerreros del medio ambiente han encontrado en el turismo no sólo una forma de mejorar su calidad de vida, sino un medio para acercar a la gente a su cultura y así difundir la importancia de la preservación y el cuitado de la naturaleza.

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) respalda la labor de estas comunidades a través de la marca “Paraísos indígenas”, que agrupa a más de 60 empresas de Campeche, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y Chiapas.

En este último estado se encuentran algunos de los espacios más auténticos y atractivos, en los que se ofrecen caminatas por la selva, observación de aves, rafting, así como talleres de artesanías y rica comida tradicional, en un entorno paradisiaco.

Además, brindan un acercamiento genuino con las raíces prehispánicas mexicanas, ya que, de acuerdo con el secretario de Turismo de Chiapas, Mario Uvence Rojas, en esta entidad existen más de un millón y medio de indígenas, pertenecientes a 12 etnias, la mayoría descendientes de los mayas.

“Ellos conservan sus usos, costumbres y tienen una producción artesanal maravillosa, de la mejor manufactura en todas las ramas (…) además hay un gran sincretismo cultural en muchas de nuestras ciudades y los indígenas son parte fundamental de nuestro paisaje humano y uno de los activos más importantes el turismo”, señaló a Notimex sobre la importancia del trabajo que emprenden estas comunidades, que también cuentan con el apoyo de la Secretaría de Turismo federal.

La relevancia de los diversos productos que ofrecen, consideró, es que en ellos convergen las dos grandes riquezas que posee el estado: “cultura y naturaleza; somos una de las entidades con mayor diversidad del país, más del 20 por ciento de la biodiversidad está en Chiapas, el número de especies de flora y fauna son simplemente incalculables”.

Paraísos indígenas chiapanecos

Entre las empresas chiapanecas que cuentan con el Distintivo M y con al menos, alguno de los certificados/distintivos: Punto Limpio, NMX 133, registro ante AMTAVE, ATTA y/o Rainforest Alliance y con ello se acreditan como parte de la marca “Paraísos Indígenas”, está el Campamento Lacandones.

Ahí, los turistas pueden visitar las ruinas de Lacanja, el cenote Corcho negro, practicar rafting en el rio Lacaja, así como visitar las cascadas Las Golondrinas y la zona arqueológica Bonampak, entre otras actividades.

El campamento, ubicado en la población de Lacanjá Chansayab y administrado por Abel Chancayón, fue fundado en 1998 como una iniciativa de 10 familias, que decidieron crear un centro ecoturístico, a fin de mejorar sus ingresos.

“Empezamos a funcionar en 2001 ya ofreciendo hospedaje, restaurante, y actividades en senderismo interpretativo y rafting, entre otras (…) normalmente, al año, nos visitan entre 700 y 800 personas”, señaló.

Para ofrecer una experiencia única, los guías no sólo conducen a los visitantes por lugares paradisiacos, les muestran también la importancia de la naturaleza que los rodea, ya que cuenta con cursos que los acreditan como guías especializados en orientación de áreas naturales protegidas y no protegidas.

Entre los guías se encuentra Victor Chambor, quien compartió que la mejor manera de acercar a la gente a este tema es con los senderos interpretativos, “en ellos damos a conocer la importancia del patrimonio natural y cultural; al darle información a los visitantes esperamos que aprendan a cuidar y valorar a la naturaleza porque la selva lacandona es el segundo pulmón más importante y regulador climático, mega diversos en flora y fauna”.

Otro de los atractivos de este espacio, mencionó el guía, son las explicaciones que brindan sobre plantas medicinales, nombres de árboles y usos, “además contamos historias de la comunidad”.

Al norte de la selva lacandona se ubica la comunidad Nahá que también ha encontrado en el turismo una nueva forma de vida a través de su centro ecoturístico, en el que los visitantes pueden realizar actividades de aventura, recorridos y participar en talleres de artesanías de semillas, tallado de madera, barro y flechas.

Justita Ríos, quien forma parte del personal de este lugar, mencionó en entrevista que el principal atractivo de este centro es “que ofrecemos la experiencia de vivir algo genuino con nuestra familia, ahí trabajamos todos atendiendo a los visitantes. Y lo mejor es que nosotros tenemos experiencias de vida con los clientes, platicamos, aprendemos de ellos y se forma un vínculo que va más allá de cliente y prestador de servicio”.

Para los amantes de la tranquilidad, Chiapas cuanta con “El Madresal”, centro cuyo nombre refiere a una especie de mangle, que conserva la comunidad de pescadores que ahí radica.

El representante de dicho espacio, Fabián Ordoñez, compartió que además de preservar ese árbol de la zona de humedales se desarrollan programas de conservación de cocodrilos y tortuga golfina.

“Tomamos la decisión de hacer turismo con responsabilidad social, comunitario, de naturaleza; somos 38 socios comunitarios dentro de ellos hay pescadores, ejidatarios, y gente común, de ahí se benefician alrededor de 200 familias directas que viven del lugar”, explicó.

Al igual que los centros ecoturísticos mencionados, “El Madresal” no recibe a grupos numeroso, una decisión que responde al interés de las comunidades de no impactar en el medio ambiente.

Además de una experiencia de descanso total, donde el huésped disfruta de los manglares, la naturaleza y la playa de 15 kilómetros que protege la comunidad, en este lugar en especial, destacó Ordoñez, se puede disfrutar de una rica gastronomía a base de mariscos.

Por todo ello, los “Paraísos indígenas” chiapanecos son una excelente opción para aquellos que buscan disfrutar de una experiencia única, en que converge belleza natural y riqueza cultural.

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