Restaurante en Tijuana, pionero en llevar cocina poblana a la frontera

Por Manuel Rosales Padilla.

Tijuana, 19 Sep (Notimex).- El Plato de Oro es uno de los restaurantes más icónicos de Tijuana y su tradición se remonta al espacio fundado por Elsa Espinoza quien, en la década de los 50, trajo desde Puebla los chiles en nogada y el auténtico mole poblano a esta frontera.

Originaria de esa entidad, donde trabajaba también en la venta de comida, Elsa y su entonces pequeño hijo Arturo llegaron a Tijuana en 1950.

Amelia Rodríguez de Espinoza, propietaria de “El Plato de Oro” y esposa de Arturo, hijo de su fundadora y también copropietario, recordó que en esa misma década, su suegra Elsa fundó el restaurante “Emilia”, en la zona centro de Tijuana.

El atractivo de ese pequeño pero muy visitado negocio de comida eran los tradicionales platillos mexicanos con sazón poblano, así como haber dado a conocer aquí los chiles en nogada y el mole hecho con metate, al estilo de su tierra.

Incluso, varios años después, en la década de los 80, este primer platillo le fue reconocido a Elsa en un concurso convocado por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) celebrado en Playas de Tijuana.

Doña Elsa comenzó a enseñar a varios ahora negociantes de comida la receta que ella traía desde Puebla como el mole hecho a metate; también diversas empleadas y cocineras que trabajaron a través del tiempo en su restaurante, aprendieron la receta.

Después de haberse posicionado en el gusto de tijuanenses y extranjeros que visitaban esta frontera y que gustaban de la comida típica mexicana, el restaurante “Emilia” cambió en 1995 su ubicación, a una cuadra, y también su razón social.

“El motivo fue que el local que ocupaba ese primer restaurante era muy chico, con el paso del tiempo y la clientela que fuimos teniendo ya era insuficiente el espacio, y por eso nos mudamos aquí, donde estamos ahora, pero con otro nombre”, indicó Amelia.

Con su salud deteriorada, Elsa dejó el negocio y animó al matrimonio a continuar con la tradición restaurantera de comida típica mexicana.

Doña Elsa murió en 1997, pero su hijo Arturo y su esposa Amelia prosiguieron con el ahora restaurante “El Plato de Oro”, un lugar cuyo nombre, al igual que el de “Emilia”, también se fue consolidando a través del tiempo.

Este comedor es punto de encuentro de políticos, empresarios, comunicadores, artistas, personajes varios y de tijuanenses que han sabido conservar este tradicional lugar a través de su presencia.

Es tal la fama de sus chiles en nogada que incluso los comensales esperan la llegada de agosto, septiembre y octubre, meses en que se sirve este platillo que la fundadora de esta tradición en Tijuana trajo consigo.

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