Recuentos parciales apuntan a la salida británica de la UE

Comienza el conteo de votos sobre el histórico referéndum respecto a la salida o no del Reino Unido del bloque de la Unión Europea, en el Titanic Exhibition Centre, en Belfast, Irlanda del Norte, a última hora del jueves 23 de junio de LONDRES (AP) — Gran Bretaña entró el viernes en terreno desconocido después de que el país votara a favor de abandonar la Unión Europea, según una previsión realizada por los principales medios británicos. La decisión desestabiliza el proyecto de unidad continental forjado tras la II Guerra Mundial con la esperanza de hacer imposibles futuros conflictos.

La decisión plantea la posibilidad de años de negociaciones sobre comercio y lazos políticos y empresariales con lo que se convertirá en un bloque de 27 países. En esencia, la votación marca el comienzo, más que el final, de un proceso que podría llevar décadas.

El bando partidario de marcharse lideraba los recuentos parciales con un 51,7% de los votos frente al 48,3%, con más de tres cuartas partes de los votos escrutados, lo que hacía casi imposible una victoria del bando a favor de la permanencia.

La libra esterlina sufrió una de las mayores caídas de su historia en un sólo día, perdiendo más de un 10% en seis horas, desde aproximadamente 1,50 dólares, para quedar por debajo de 1,35 dólares, ante el temor de que cortar lazos con el mercado único europeo perjudique a la economía británica y socave la posición de Londres como centro financiero global.

Pese al golpe que asestó a los mercados, el resultado maravilló a los defensores del Brexit, un juego de palabras que alude a la salida británica de la UE.

“¡Está amaneciendo en una Gran Bretaña independiente!”, dijo el líder del Partido Independencia de Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, ante los vítores de sus seguidores en la fiesta de campaña del bando partidario de salir del bloque.

“¡Que el 23 de junio pase a la historia como nuestro nuevo día de independencia!”, exclamó.

Los resultados parciales mostraban la imagen de un país profundamente dividido: buenos resultados a favor de la UE en Londres, el motor económico y cultural británico y en la semiautónoma Escocia contrastaban con el abrumado sentimiento anti UE y a favor de salir del bloque en el resto de Inglaterra, desde las localidades costeras del sur al cinturón industrial del norte.

“Se están viendo las quejas de mucha gente, y tenemos que empezar a escuchar”, dijo el número dos del Partido Laborista, John McDonnell.

Con el resultado a favor de una salida de la UE, Gran Bretaña se convierte en el primer país importante que decide abandonar el grupo, que evolucionó de las cenizas de la guerra cuando los líderes europeos trataban de establecer lazos y evitar hostilidades en el futuro. Las autoridades de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, la Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra advirtieron de que la salida de la UE tendría consecuencias en la economía mundial, que se está recuperando despacio de la crisis económica global.

“El atractivo del argumento populista anti instituciones de que tenemos que recuperar el control de nuestras fronteras y de la inmigración… resultaron ser más fuertes que los riesgos económicos que supondría el Brexit”, comentó Tim Bale, profesor de política en Queen Mary, Universidad de Londres. “Creo que la gente descubrirá pronto que no es posible cumplir las promesas de la campaña por la salida”.

Es probable que el resultado le cueste el puesto al primer ministro, David Cameron, después de que el líder del gobernante Partido Conservador se apostara su reputación a mantener a Gran Bretaña en la UE. El exalcalde de Londres Boris Johnson fue el rostro más destacado de la campaña por el Brexit, y ahora se le considera un candidato destacado a suceder a Cameron.

Cameron prometió el referéndum para aplacar a la derecha de su propio partido y hacer frente a un desafío de UKIP, que prometió abandonar la UE. Tras lograr una mayoría en el Parlamento en las pasadas elecciones, Cameron negoció un paquete de reformas que, según dijo, protegería la soberanía británica e impediría que migrantes de la UE se mudaran a territorio británico para reclamar generosas prestaciones públicas.

Sus detractores afirmaron que sus reformas estaban vacías de contenido y dejaban al país a merced de burócratas en Bruselas, sin frenar la marea de inmigrantes europeos que han llegado a Gran Bretaña desde que la UE se expandió hacia el este en 2004. La campaña a favor de abandonar la UE acusa a los inmigrantes de sobrecargar el mercado inmobiliario británico, los servicios públicos y el empleo.

Los esfuerzos de Cameron por conseguir un lema que plantara carta al emocional “recuperen el control” de la campaña rival, terminaron por escoger “Brits don’t quit” (“Los británicos no abandonan”). Pero la evocación del espíritu férreo y el estoicismo al estilo de Churchill resultó ser demasiado poco, demasiado tarde.

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Los periodistas de Associated Press Raphael Satter en Londres y Shawn Pogatchnik en Dublín contribuyeron a este despacho.

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