Reconstruirán en el FIC funerales de Miguel de Cervantes Saavedra

* En Guanajuato habrá procesión y liturgia con vestimentas, cantos y música de época

México, 5 Ago (Notimex).- El réquiem y procesión fúnebre que la humanidad debe al eximio dramaturgo soldado, poeta y novelista español Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616), tendrá lugar el próximo 8 de octubre en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, en el marco del XLIV Festival Internacional Cervantino (FIC).

Se trata de una deuda que habrá de ser reivindicada por el musicólogo Albert Recasens, director y fundador del conjunto La Grande Chapelle, quien desde Madrid anunció esta tarde que ese ensamble hispano de música antigua y el conjunto coral Schola Antiqua ejecutarán un réquiem recreado con la música, instrumentos y vestimentas de la época que tocó vivir al escritor de grandes textos.

Esta será la cuarta ocasión que sea ejecutado ese réquiem hecho especialmente para el autor de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, quien en los albores de 1616 llevaba en su mano derecha una vela blanca y en la izquierda, que ya no pudo mover del todo después de la batalla de Lepanto, la cuerda y el hábito que eran atributos de la Orden Tercera de San Francisco. El escritor estaba recién fallecido.

Las crónicas refieren que días antes de su muerte, Cervantes había profesado con los franciscanos, quienes el 23 de abril de 1616 transportaron su cuerpo hasta el monasterio de las monjas trinitarias de Madrid, en donde se celebró una misa para difuntos.

“Aquí comienza el silencio de los documentos. No se ha encontrado algún dato que dé noticia de la música que se tocó durante el oficio fúnebre”, explicó el músico.

Tampoco se sabe si hubo sólo instrumentos o también voz, o qué ensamble participó en la liturgia. Hay una gran incógnita sobre el ambiente sonoro de la muerte de Cervantes, que el musicólogo Recasens dijo se ha propuesto disipar con una estrategia basada en una sólida base histórica, y junto con su ensamble de música antigua, La Grande Chapelle, grabó en 2005 el “Réquiem para Cervantes”.

Será un homenaje sonoro para el dramaturgo, que se dice será el eje de la conmemoración más grande del mundo por los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes.

El 8 de octubre habrá primero una procesión fúnebre que partirá del Museo Iconográfico del Quijote, hará una parada en la Tumba del Quijote y llegará a la magna construcción que domina la Plaza de la Paz en Guanajuato.

Explicó que fundada en 2005 por él mismo, La Grande Chapelle es un conjunto vocal e instrumental de vocación europea, dedicado a dar una nueva lectura del repertorio musical español del siglo XVI al XVIII. Tiene dos objetivos: explorar la relación entre música y literatura de los Siglos de Oro y recuperar la producción de los más destacados compositores españoles del Renacimiento y el Barroco, detalló.

Desde 2007, La Grande Chapelle está dirigida por el musicólogo y ejecutante de música antigua, Albert Recasens, hijo del maestro y especialista en música antigua, Angel Recasens. A su labor en la investigación y recuperación del patrimonio musical hispano se suman algunos encargos realizados al ensamble.

El grupo coral que acompañará a La Grande Chapelle, Schola Antiqua, se dedica desde su fundación, en 1984 al estudio, investigación e interpretación de la música antigua, en especial, del canto gregoriano.

Su director es el maestro Juan Carlos Asensio, quien participó junto con Recasens en la investigación y construcción del réquiem con que se conmemorará a Cervantes, subrayó el musicólogo español.

“Réquiem para Cervantes” es un programa integrado por obras de compositores activos en el momento en que Cervantes falleció, como Mateo Romero (1575-1647), nacido en Lieja, Flandes, quien fue maestro de capilla de los reyes españoles y un prolífico creador que no publicó nada en vida, pero cuyas obras se extendieron por toda la península ibérica y por América.

El otro compositor es el zaragozano Pedro Ruimonte, quien compuso parte de su obra mientras estuvo al servicio de los príncipes de Flandes, en Bruselas. Los dos creadores son parte del tránsito del rígido estilo renacentista al más flexible barroco.

La pieza central del réquiem es la “Missa pro Defunctis” a ocho voces, de Romero, obra polifónica a dos coros cuya única copia está en la catedral de Burgos, España, y que fue muy interpretada a principios del siglo XVII.

Complementan el programa responsorios de las maitines para el oficio de difuntos, de Romero y de Ruimonte, que se cantaban durante las absoluciones, así como el salmo “De profundis”, que los clérigos recitaban mientras se dirigían a la depositio o sepultura del difunto. La obra culmina con un canto sobre el texto “Tota pulchra es Maria”, de Sebastián López de Velasco.

Los cantos que integran el réquiem se inscriben en la noción esperanzadora de la vida eterna propia del catolicismo. No obstante, sigue siendo una incógnita cuál fue la música que en realidad se interpretó durante el funeral del más grande escritor en lengua hispana.

Lo cierto es que desde que se estrenó en 2005, esta será la cuarta vez que se interprete ese réquiem que recrea los funerales de Don Miguel de Cervantes Saavedra.

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