Ramona Luna, casi 50 años de formar generaciones y defender educación

Por Mary Chávez. Corresponsal

Zacatecas, 27 Ago (Notimex).- Ya son casi 50 años desde que la profesora Ramona Velia Luna Barraza dio su primera clase y desde entonces no ha detenido su labor por la defensa de la educación, la formación de generaciones de estudiantes y el mejoramiento de su comunidad.

Su experiencia en las aulas y como directora de primaria le permite visualizar las virtudes y defectos de la enseñanza actual y los cambios sufridos por la niñez en los 49 años que ha permanecido en el sistema educativo estatal.

A lo largo de su trayectoria profesional ha demostrado, una y otra vez, que está muy comprometida, al desempeñarse como docente, regidora, defensora de los derechos humanos, dirigente de colonia, funcionaria estatal en educación y lideresa de las mujeres abogadas y, en lo personal, como esposa, madre, hija y abuela.

Esta docente, que ha visto pasar casi 50 generaciones de alumnos por sus manos, asegura que ser maestra es su vocación y por eso no sólo se ha limitado a la enseñanza, sino a promover cambios que reformen la educación y su estado.

Es defensora de los avances en la enseñanza, porque “trabajamos con lo más preciado de la sociedad: las y los niños”, afirma.

Tan es así, que la primaria pública “Miguel Auza”, donde es directora desde hace 26 años, fue de las primeras en el estado donde se aplicaron programas innovadores, como Escuelas de Calidad (PEC), Escuela Unesco, Tiempo Completo y entrega de alimentos al estudiantado.

También fue la primera de la entidad en tener un psicólogo, porque antes sólo había en los Cendis, y actualmente cuenta con su plantilla docente completa, que incluye maestros de educación física, inglés y computación, amén de los de asignatura.

Promotora de la enseñanza vivencial, durante nueve años organizó viajes gratuitos para el alumnado de sexto grado, la mayoría de escasos recursos, a Cancún, porque así conocían geografía, historia, cultura de la paz y tolerancia. Es otra forma de enseñar, porque “nada se aprende mejor, que lo que vives”, acotó.

Ella es un claro ejemplo del respeto y autoridad moral que tienen los maestros, los que se ha ganado a pulso, ya que cada vez que es necesario ha demandado cambios en los programas, siempre con el respaldo de madres y padres de familia, con quienes ha tomado su escuela y hasta las oficinas de la Secretaría.

Esos logros no fueron fáciles y “no me los dieron. Tuve que ir a la Secretaría de Educación”, como muchas veces ha ido a defender a sus maestros, sus estudiantes, sus programas y sus derechos, afirma en entrevista con Notimex.

Con la vorágine del desarrollo social, lamenta el cambio de mentalidad de madres y padres de familia que demeritan el trabajo del docente, porque antes no se cuestionaban los métodos aplicados y ahora “hasta nos regañan”, sin siquiera preguntarse si actuamos correctamente.

El uso de las nuevas tecnologías, como celulares, tablet e internet, es otro punto rojo en el que alerta la directora, puesto que mientras por un lado ve el beneficio por el acceso a la información, por el otro detecta riesgo de que niñas y niños sean víctimas de delitos.

En la entrevista, recuerda la diferencia de los tiempos de ahora con los de aquel ya lejano 1967, cuando a los 19 años inició su trayectoria como maestra.

En aquel entonces, en Zacatecas las mujeres tenían pocas oportunidades de estudio, porque en el Instituto de Ciencias (hoy Universidad Autónoma de la entidad) sólo había tres carreras: ingeniería, derecho y medicina. Había un instituto comercial y el Colegio del Centro, éste último de paga.

Debido a las precarias condiciones económicas de su familia y aconsejada por su mamá, decidió estudiar para docente en la Benemérita Escuela Normal Manuel Ávila Camacho, de esta ciudad, porque decía que “a las maestras aunque estén viejitas no las corren y a las secretarias sí”.

Hoy, casi medio siglo después, sigue siendo una mujer imponente, que está a punto de cumplir 69 años, alta, de carácter recio, de voz fuerte, que se caracteriza por traer el pelo teñido: a veces rosa, a veces azul, a veces morado, a veces verde, y a veces de todos los colores a la vez.

Y sigue igual, también amando la profesión que decidió abrazar en sus años mozos y que luego fortaleció al estudiar derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas, siempre con el apoyo de su mamá, hoy de casi 100 años. Ella le cuidaba a su hijo e hija y por ello logró cumplir sus metas.

Tal es su compromiso con la educación, que en el 2014 falleció su hijo, con sólo 34 años, y lo dejó “tendido” para acudir a la escuela y encabezar el acto de graduación de sus alumnos para entregarles sus documentos oficiales.

Al acabar la ceremonia, la maestra Ramona regresó a llorar la partida de su ser amado, en compañía de la hija que le queda, ahora única, quien también es docente de primaria, resultado del ejemplo de su madre.

Por todo ello, la directora afirma que la docencia es su vida y que a pesar de que hace más de 20 años debió jubilarse, no lo ha hecho porque todavía tiene mucho que enseñar.

Su pasión y deseo es seguir construyendo una mejor sociedad, al formar niñas y niños en los que siembra seguridad, cariño y conocimiento, gracias a la docencia, actividad que nunca ha interrumpido.

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