Radiotelescopio mexicano participa en medición de agujero negro

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Santa María Tonantzintla, Pue., 4 Jul (Notimex).- Por primera vez, un equipo internacional de astrofísicos ha podido medir con precisión la forma de la región que emite luz a una longitud de onda de tres milímetros, asociada al agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea.

Este objeto tiene una masa equivalente a cuatro millones de veces la masa del Sol y está ubicado a 25 mil años luz aproximadamente en la región conocida como Sagitario A* (SgrA*).

El Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), operado por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), en México, participó en las mediciones de este agujero negro, junto con otros telescopios, empleando la técnica de interferometría de base muy larga (Very Long Baseline Interferometry, VLBI).

Esta técnico consiste en combinar las señales de radiotelescopios en distintas partes de la Tierra, para obtener una resolución angular equivalente a la de un telescopio con dimensiones correspondientes a la de la mayor distancia de separación entre los mismos.

Para sincronizar las observaciones, los radiotelescopios poseen relojes atómicos que sólo pierden un segundo cada 100 millones de años.

Estos resultados fueron publicados hace unos días en la reconocida revista The Astrophysical Journal, en un artículo titulado “The Intrinsic Shape of Sagittarius A* at 3.5 mm Wavelength”, liderado por la estudiante de doctorado mexicana Gisela Ortiz.

Estos resultados son producto de las observaciones realizadas a longitudes de onda de tres milímetros combinando el GTM y otros seis radiotelescopios en Norteamérica, simulando una antena de dimensiones continentales.

En la publicación del artículo participan investigadores del INAOE, IRYA, la Universidad de Massachusetts y el Harvard Smithsonian Center for Astrophysics.

Entre los hallazgos reportados se encuentra que la emisión de radio del agujero negro en el centro de la Vía Láctea proviene de una región 14 veces más grande que su horizonte de eventos, que es la frontera más allá de la cual los rayos de luz y la materia ya no pueden escapar.

Refirió que este resultado sugiere que dicha radiación se origina en el entorno cercano al agujero negro, corroborando los resultados de modelos matemáticos publicados en años recientes en la literatura.

Algunos modelos proponen que los campos magnéticos aceleran el gas caliente de la vecindad del agujero negro a velocidades cercanas a las de la luz, formando chorros luminosos técnicamente llamados jets, que radian en una amplia gama de longitudes de onda, pero particularmente a tres milímetros.

El documento señala, que en conjunto, los radiotelescopios involucrados en el experimento produjeron 77.5 Gigabytes de datos durante tres noches de observación.

Al respecto Gisela Ortiz, estudiante del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM en Morelia detalló que requirieron de 12 días después de finalizadas las observaciones en 2015 para trasladar los discos de datos de Puebla, a la estación central en Nuevo México, Estados Unidos.

El objetivo fue combinar la información que las otras antenas del arreglo adquirieron simultáneamente con el GTM, en donde su análisis les tomó aproximadamente siete meses.

Enfatizó que el mayor reto del experimento fue los trabajos para poner a punto el equipo, empleando la técnica de interferometría de base muy larga en el GTM,

Por su parte, Alfredo Montaña, astrofísico del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, quien participó en la investigación, explicó que lo que midieron con los telescopios son los efectos gravitacionales que producen los agujeros negros en su entorno, que atraen hacia su interior el material que está en su vecindad.

Añadió que en ese proceso, el material se calienta y emite radiación, la cual se puede medir, y estas nuevas mediciones servirán como guía y restricción observacional para la construcción de modelos teóricos que expliquen la producción de emisión en la vecindad del agujero negro supermasivo.

El especialista del INAOE resaltó que la inclusión del Gran Telescopio Milimétrico (GTM) en el arreglo de radiotelescopios permitió detectar y medir con precisión el tamaño de la estructura donde se produce la emisión a tres milímetros, particularmente en la dirección norte-sur.

“Gracias a las dimensiones del GTM, se alcanzó la sensibilidad necesaria para caracterizar y reducir los efectos producidos por la propagación de la radiación proveniente del centro galáctico a través del medio interestelar”, apuntó.

En tanto, Édgar Castillo, investigador del INAOE y otro de los autores del artículo, apuntó que con esas observaciones tienen la suficiente resolución para estudiar la región que emite a tres milímetros asociada al agujero negro en el centro de la Vía Láctea y determinar qué forma tiene.

“Sabemos que los agujeros negros son objetos muy extraños, todo lo que sucede cerca de su horizonte de eventos es un laboratorio para hacer pruebas relativistas, podemos detectar partículas moviéndose a velocidades cercanas a la luz”, dijo.

Agregó que “lo que no es fácil conseguir en ninguna parte, lo hace todo el tiempo. Es el equivalente a tener un gran acelerador de partículas para hacer pruebas de física fundamental”.

Cabe destacar la importancia de la participación del GTM y en futuras observaciones interferométricas de SgrA*, incluso el Event Horizon Telescope (EHT), proyecto liderado por el Dr. Shep Doeleman del Smithsonian Astrophysical Observatory, que busca medir la sombra del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea.

Además pretende probar la teoría de la relatividad general de Einstein y estudiar los procesos físicos en el campo gravitacional extremo en torno al mismo.

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