Público de Iztapalapa se acercó a la ópera; lo cautiva “Payasos”

México, 5 Sep (Notimex).- Acompañado por un elenco internacional, el tenor mexicano Fernando de la Mora llevó a Iztapalapa una función de la ópera “Payasos”, de Ruggero Leoncavallo (1857-1919), que fue disfrutada este fin de semana por unos tres mil asistentes.

Volcados en aplausos de pie, los asistentes fueron conmovidos por la presentación de la soprano italiana Paola Antonucci, los barítonos Genaro Sulvarán y Carlos Sánchez, así como el tenor Evanivaldo Correa, acompañados por la Orquesta Sinfónica Mexicana y el Coro Sinfónico Mexicano.

De la Mora cautivó en el papel de “Canio”, en esta ópera que es considerada la más pura del verismo italiano y que fue presentada de manera gratuita en la Explanada de la Delegación Iztapalapa, bajo los auspicios de la Secretaría de Cultura local, el proyecto Ópera para Todos, la Delegación Iztapalapa y la Cámara de Diputados.

“Reunir a todos estos músicos es casi un milagro, es el esfuerzo de muchas voluntades, por lo que quiero agradecer a todos los involucrados y a todos ustedes por asistir, porque esto fue planeado para ustedes, para Iztapalapa”, destacó De la Mora al final del recital.

“Pagliacci” (título original en italiano de la obra), considerada una de las piezas más importantes del repertorio operístico universal, contó con la dirección de escena del maestro José Medina.

Fue musicalizada de manera excepcional por la Orquesta Sinfónica Mexicana, bajo la batuta del maestro Rodrigo Macías como director concertador, y el Coro Sinfónico Mexicano dirigido por el maestro Manuel Flores Palacios.

En el primer acto, Fernando de la Mora, quien ha triunfado en los escenarios más importantes del mundo, captó la atención del público al personificar a Canio, el payaso líder de una compañía ambulante, cuyos celos por su esposa Nedda (Paola Antonucci), lo hacen mezclar la ficción y la realidad para desatar de una comedia, una tragedia.

Remontados a una aldea italiana, los cerca de tres mil asistentes se inquietaron cuando el payaso Tonio (Genaro Sulvarán) intentó besar a Nedda, quien lo rechazó vergonzosamente para ser cortejada por Silvio (Carlos Sánchez), habitante de la aldea en la que la compañía ambulante presentaba una función especial.

El público asistente miró con cauta atención la interpretación de cada personaje. Al darse cuenta que Tonio confesó a Canio el engaño de su esposa Nedda, la ópera llega a un clímax vocal cuando Canio y Nedda discuten por dicha infidelidad en la función especial en la que representaban —ante el público del pueblo italiano—, al payaso Pagliaccio y a su esposa infiel, Colombina.

Tras cada acto, el público celebró las interpretaciones del elenco, para ovacionar de pie, con un aplauso prolongado, el desenlace en el que Canio, representando a Pagliaccio, pierde el control entre la ficción y la realidad del personaje, para terminar matando con un cuchillo a su esposa Colombina (Nedda), en plena función teatral, al igual que a su amante Silvio.

Conmocionado por el realismo impreso en la ficción del segundo acto, el público se emocionó con la ópera más exitosa de Leoncavallo, la cual fue estrenada el 21 de mayo de 1892 en el Teatro dal Verme de Milán y que desde entonces ha formado parte del programa de los principales teatros y salas de ópera del mundo.

Al final, De la Mora agradeció al secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Martín; a la jefa delegacional, Dione Anguiano Flores, y a la Cámara de Diputados por sumarse a este esfuerzo y hacer posible que el público de Iztapalapa pudiese disfrutar de esta magnífica ópera.

“Ópera para Todos” es una propuesta mexicana de la sociedad civil que nace de la Fundación Iberoamericana para el Arte y la Cultura, abrevando de la experiencia comunitaria en otros países –como Argentina, Brasil y Colombia— del bel canto.

En ese marco, el espectador presencia una de las expresiones artísticas más elaboradas y ricas que ha desarrollado la creatividad humana. La iniciativa procura la coproducción con gobiernos municipales y estatales para brindar las condiciones óptimas de organización y los niveles más altos de producción escénica.

Las otras cuatro fueron en Querétaro, Ecatepec, Xochimilco y el Zócalo de la Ciudad de México, que en noviembre de 2015 se convirtió en el gran escenario para la exitosa obra “Pagliacci”, donde reunió a 15 mil asistentes.

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