Presentan libro sobre supuesto submarino peruano hundido en Chile

Santiago, 7 Sep (Notimex).- Los periodistas chilenos Daniel Avendaño y Mauricio Palma presentaron hoy el libro “El secreto del submarino”, que da cuenta del supuesto hundimiento de un submarino peruano frente a las costas chilenas hace 40 años por parte de la Armada.

La investigación periodística precisa que el destructor Portales, de la Armada chilena, salió el 10 de septiembre de 1976 desde el puerto de Valparaíso, distante 120 kilómetros al noroeste de Santiago, rumbo al sur de Chile para unirse a la operación Unitas.

Tras 18 minutos de navegación, el sonar de la nave detectó la presencia de un “eco metálico, una vibración inesperada” que hace presumir que se trataba de un submarino desconocido.

En forma paralela, los buques Cochrane y Serrano de la Armada detectaron un segundo objeto subacuático, por lo que se inició una “cacería” de ellos.

La persecución fue ordenada por el entonces comandante en jefe de la Armada, almirante José Toribio Merino, quien fue uno de los líderes del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que derrocó al presidente constitucional Salvador Allende.

El Portales realizó varias descargas para destruir al supuesto submarino peruano, en lo que posteriormente fue definido por la Armada chilena como un “ejercicio naval”.

Testigos citados en la investigación periodística dan cuenta del estruendo de las explosiones y “torres de agua” de 10 metros de altura vinculadas a las cargas submarinas de los barcos de la Armada.

Avendaño y Palma, sin embargo, encontraron la bitácora del destructor Portales, donde se cataloga al supuesto ejercicio naval como la “Batalla del Marga Marga”.

De acuerdo a la indagación, que contiene “certezas y datos incuestionables” recopilados en 10 años, en los hechos estarían involucrados Perú y la entonces Unión Soviética, aunque no existen registros del supuesto submarino en esos países ni tampoco quejas oficiales peruanas por el supuesto hundimiento.

Los restos del aparato, según el libro, estarían a unos 200 metros de la costa, a unos 150 metros de profundidad, y habrían sido fotografiados por buzos de la Armada en 1983 para luego ser ocultados con mallas metálicas.

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