Presentan fotos llenas de nostalgia de Frida tomadas por Leo Matiz

Por Adela Mac Swiney González. Corresponsal

Madrid, 16 Sep (Notimex).- Con algunas imágenes inéditas y reflejando una gran nostalgia, el Instituto de México presenta la exposición “Frida Kahlo, fotografías de Leo Matiz en La casa Azul”.

La exposición se compone de 50 fotografías en las que el fotógrafo colombiano captó como nadie la intensidad creativa y personal de una artista que se ha convertido en emblema de México.

Frida Kahlo fue retratada tanto o más que una estrella de cine. Vivió con el espíritu de la revolución, se vistió de soldadera y rompió los moldes de cómo debía ser una señorita.

Hija del fotógrafo Guillermo Kahlo, aprendió de él a mirar y a expresar pensamientos a través de imágenes. Casada a los 22 años con el muralista Diego Rivera, formaban una pareja internacional y moderna, de vida social intensa.

La comisaría de la exposición, Angustias Freijo Mouliaa, indicó a Notimex que la muestra constituye un recuento de fotos de Leo Matiz, organizada con la fundación que lleva su nombre, que enseña no solo lo que es Frida sino gran parte de su entorno.

“Aquí podemos ver las fotos que Leo Matiz ya en el año 97 toma de La casa Azul siendo ya ésta un museo y lo que enseñan estas fotos es una gran nostalgia”, dijo.

Rememoró que 40 o 50 años antes, en los años 40’s o 60’s, él había fotografiado a Frida y a sus amigos los muralistas en diferentes situaciones en La casa Azul.

“La Casa Azul fue para Leo Matiz el encuentro con Diego, aunque también él estudió de Diego, y fue el encuentro sobre todo con Frida”, explicó.

Apuntó que la exposición incluye fotos tomadas, posadas por Frida, muy cercanas, tanto en La casa Azul como en Xochimilco, tumbada en la hierba, en diferentes situaciones.

Agregó que de alguna manera, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros son tres figuras fundamentales, omnipresentes y omnipotentes en el momento en el que Leo Matiz llega a México, que es el día que asesinan a León Trotsky, el 21 de agosto de 1940.

“Es Frida la parte humana, dulce, o la parte menos protagonista pero sin embargo que con el tiempo ha ido cobrando más relevancia, y se establece una amistad entrañable que se puede ver a través de las fotos”, manifestó.

Añadió que es con Siqueiros con el que sucede una ruptura a tal punto que se cree que los seguidores de incendian el estudio de Leo Matiz, él abandona México por este motivo y no regresa nunca más hasta el año 97 que regresa a tomar las fotografías de cuando La casa Azul ya es museo.

Freijo Mouliaa destacó la nostalgia que las fotografías pueden reflejar “porque de alguna manera, él ya mayor, llega a un museo que era la casa de sus amigos, donde ahí bebían tequila, se reían, donde fotografiaba a Frida, donde discutían y entonces el tema político tenía una importancia fundamental”.

Sobre Leo Matiz, la galerista subrayó que fue un fotógrafo fundamental y que en Colombia es considerado como uno de los grandes puesto que es un gran internacional.

Hay fotografías de Matiz en el acervo del MOMA y desde finales de los años 20s, él toma unas fotografías de vanguardia aunque también es fotógrafo de guerra e hizo muchas portadas de Life.

Matiz nació en Aracataca, el Macondo de Gabriel García Márquez, diez años antes de nacer el escritor colombiano, y cuando llega a México el día que asesinan a Trotsky, es diez años antes de que llegara el Premio Nobel de Literatura, “una casualidad con su paisano”, destacó Freijo Mouliaa.

Abierta hasta el 11 de noviembre, la exposición que acoge el Instituto de México en España tiene en la capital española la tercera itinerancia, luego de que la produjo La Térmica de Málaga, donde estuvo del 11 de marzo al 29 de mayo pasado.

Posteriormente, estuvo en la Sala Las Francesas, de Valladolid, una iglesia quitada al culto, en donde del montaje fue especial porque era como poner en un altar a Frida Kalho.

La comisaria anotó que “esta es una de las itinerancias más bonitas, “porque aunque está en Madrid, de alguna manera está en territorio mexicano y eso le da a la exposición un halo estupendo”.

“Estamos contentos de que se vea en Madrid esta exposición, es la primera vez en la capital y hay piezas inéditas que no se habían visto nunca”, concluyó.