Política y arte en el espectáculo “Nosotros estamos aquí”

* La pieza coreográfica de Olga Gutiérrez tendrá dos funciones en el Museo Universitario del Chopo

México, 10 May (Notimex).- Temas como gobernabilidad, singularidad, organización, deseo y amor, forman parte del espectáculo “Nosotros estamos a aquí”, que se presentará los días 13 y 14 de mayo en el Museo Universitario del Chopo, en esta capital.

Se trata de un trabajo de la coreógrafa mexicana Olga Gutiérrez, quien a partir de la interrogante ¿qué otra gobernabilidad podría organizarnos?, surge un ensayo en torno a encontrar nuevos imaginarios relacionados con la construcción de otras formas de colectividad.

Este proceso de investigación y la escenificación lo comparte con los creadores argentinos Rakhal Herrero, director de teatro y performer, y con Celia Argüello, coreógrafa y bailarina.

De acuerdo con Gutiérrez, esta iniciativa surgió de la necesidad de expresar su incapacidad de relacionarse con el contexto de violencia e inestabilidad que prevalece en el país, de la frustración que le provoca no poder hacer nada al respecto y de su inconformidad ante la educación católica que recibió de parte de su familia y el colegio.

“Nosotros estamos aquí”, según los organizadores, es parte de una investigación artística, que incluye producción coreográfica, a realizarse entre 2012 y 2018 bajo el contexto de la situación política, electoral, social y económica mexicana, entre las elecciones de ambos años. La práctica de investigación tiene como objetivo realizar cuatro piezas escénicas cada dos años.

Esta confrontación, hecha investigación y colocada en el campo del arte, de la representación y del lenguaje del cuerpo, está acompañada por creadores y pensadores en ciencias políticas y humanidades: artistas visuales y sonoros, sociólogos y filósofos.

Los temas que se han perfilado durante cuatro años, desde 2012, con las primeras presentaciones de la pieza en Guadalajara y la Ciudad de México, así como en Toulusse, Francia; y Sabadell, España, son: el cuerpo-ciudadano en el ámbito público; el uso del cuerpo como expresión ciudadana; los espacios de manifestación del cuerpo y el anonimato del cuerpo-ciudadano como acto político y estrategia de desestabilización del sistema político, social y económico.

También, quitar el “cuerpo” de todas aquellas representaciones que impliquen identificarse con la idea del cuerpo-ciudadano alineado; las prácticas de alineación y las prácticas de subversión.

Al igual que la analogía entre el poder en la política y el arte escénico: las narrativas que ambos campos instituyen como “narrativas de poder”; la figura del héroe mexicano transmitida por la educación básica; la memoria como documento histórico y la imaginación autobiográfica como el “otro” posible por narrar la historia y por construir relato.

La pieza, que en este año se presentará también en Brasil y Argentina, plantea cómo colocar situaciones artísticas donde la coregrafía emerja como resultado y no como fin.

Concibe el formato de “laboratorio” como un dispositivo que permite desestabilizar el lenguaje disciplinar, potenciar un diálogo más complejo, y establecer variantes en esta investigación que busca ser coherente con la práctica de artes vivas planteada: una pieza de humanidad construida en un lapso de seis años.