El perdón clave para construir la paz en Colombia: Clara Rojas

Por Edelmiro Franco. Corresponsal

Bogotá, 24 Ago (Notimex).- La congresista, Clara Rojas, es una autoridad para hablar de perdón y reconciliación, porque estuvo secuestrada más de seis años en poder de las FARC, y ahora mirando al futuro, le dice sí al Acuerdo Final de Paz con sus victimarios.

Clara Rojas, fue secuestrada por las FARC en febrero del 2002 junto a Ingrid Betancourt, cuando ambas hacían campaña política en el sur de Colombia, para las elecciones presidenciales de ese año. Ingrid aspiraba a la jefatura del Estado y Clara a la vicepresidencia.

Las FARC liberó de forma unilateral a Clara Rojas, en el 2008, después de seis años de cautiverio, un periodo que estuvo marcado por los vejámenes a los que son sometidos los secuestrados.

En la selva Clara Rojas, tuvo su hijo, quien fue arrebatado por sus captores que lo entregaron a una familia campesina que lo mantuvo en los límites entre la pobreza y la miseria.

Juan David, que fue como lo identificó la guerrilla, y Emmanuel, que fue el nombre que le puso su madre en la selva, se convirtió en un caso de Estado, en un símbolo de la degradación de la guerra.

Por el niño Emmanuel, la selva no se tragó para siempre a Clara Rojas, fue y es su razón para vivir (…) es la mujer más feliz del mundo, como ella misma lo repite una y otra vez. ¡Emmanuel es mi vida!.

Es una abogada y especialista en Derecho Tributario de la Universidad del Rosario, cuenta con estudios de Derecho Comercial de la Universidad de los Andes y de Ciencia Política en la Universidad Javeriana. En la actualidad es congresista por el oficialista partido Liberal.

Es una convencida de la paz de Colombia, del perdón, de la reconciliación de un país que ha vivido en los últimos 200 años de violencia en violencia. De los derechos que tienen las víctimas de los últimos 52 años del conflicto armado, que este día llegó a su fin con el acuerdo de paz que logró el gobierno con las FARC en La Habana.

Cuando llegue el momento de la firma del Acuerdo Final de Paz, entre el presidente Juan Manuel Santos y el jefe máximo de las FARC, Timoleón Jiménez. Este grupo insurgente pasa de la acción de las armas a la vida civil y de ahí a la arena política legal.

“Como víctima del conflicto me parece importantísimo (El acuerdo de paz). Que mejor manera de garantizar que no haya más víctimas. El hecho justamente de que los actores armados, se acaben como actores armados y adicionalmente las armas no estén al servicio del conflicto y la guerra, será una gran oportunidad para Colombia”, sostuvo Clara Rojas en entrevista con Notimex en su oficina en la sede del Congreso.

El acuerdo de paz y en particular lo pactado frente al tema de víctimas, sostuvo, deja sin “asidero a todos los opositores cuando plantean su No al proceso de paz. Aquí no se trata de tener ningún interés político”.

“Creo que las víctimas nos hemos sabido situar por encima de la situación política, entendiendo con una visión de futuro, la necesidad que tiene el país de acabar con un conflicto de más de 50 años. Con la necesidad que no haya más víctimas, no más secuestros, no más extorsión”.

Sin embargo, advirtió que es importante “generar los factores del entorno, que permita a la gran cantidad de víctimas, perdonar de manera espontánea”.

“Se va logrando en la medida que las FARC demuestren su compromiso de terminar como grupo armado, de cumplir los compromisos de no repetición, de participar activamente en toda esta justicia especial para la paz”, sostuvo.

Las FARC en su condición de movimiento político legal, tienen el deber de suministrar “la verdad y la información sobre los desaparecidos. Esta sería la manera como se van ganando la confianza y se van abriendo las puertas para que cada comunidad pueda sentir la necesidad de perdonar”.

Recordó que recientemente estuvo en la población del Carmen de Bolívar, en el norte de Colombia, una de las zonas más afectadas por la guerra y en donde hay cerca de 500 mil víctimas por desplazamiento forzado.

Las víctimas en el Carmen de Bolívar, firmaron “un acuerdo de paz en marzo de este año, como anticipándose a todo esto para su región. Esta fue una zona muy afectada por paramilitares y FARC”.

Lo que está ocurriendo en esta región del caribe colombiano, apuntó, es un “gran ejemplo de generosidad de alma, una gran espiritualidad, una gran practicidad. Llega el momento en el que dicen para que nos vamos a matar si somos familiares, parientes o vivimos en esta región”.

A juicio de Clara Rojas, así como el ejemplo del Carmen de Bolívar, hay muchos otros casos de víctimas que hacen lo mismo como en las comunidades indígenas en el departamento del Cauca (sur-occidente).

Las víctimas, enfatizó, hicieron un esfuerzo enorme para este proceso de paz y conseguir que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC-EP, firmen la paz.

A su juicio Colombia con la firma del Acuerdo Final de Paz, entrará en la fase de “grandes desafíos y de grandes oportunidades para generar una nueva ciudadanía en la que todos los colombianos estemos ahí, encima pendientes que esto salga bien, que los acuerdos se implementen para que no haya nuevas frustraciones”.

Con la firma de Acuerdo Final con las FARC-EP, acotó, no significa que llegue la paz a Colombia de un día para otro, porque lo importante no es lo que quedó en el papel, sino lo que vamos hacer de aquí en adelante. Implementar los acuerdos de paz”.

El Acuerdo Final de Paz, es la “gran oportunidad de reconstruir una nueva cultura de reconciliación de paz. Y veo la oportunidad y capacidad que Colombia sea un escenario de gran crecimiento, porque si hemos logrado tener los indicadores económicos con el conflicto, que será sin el conflicto”.

“Ya podremos ser un país normal donde la inversión va a venir tranquilamente. Digamos el turismo va a seguir viniendo, donde el riesgo sea quedarse en Colombia”, refirió.

Cuando Notimex preguntó a la congresista por la experiencia durante sus seis años de cautiverio, la respuesta fue contundente: “No quiero volver atrás. Solo le digo que fue doloroso pero mi mente, mi corazón y mi alma están puestos en el presente y el futuro”.

“Lo que más quisiera es que ninguna persona, ningún niño, ninguna mujer, ningún adulto mayor vuelva a ser secuestrado en Colombia. Que la libertad vuelva a recuperar su dignificación como valor humano, porque al respetar la libertad, respetamos la vida”, apuntó.

Clara Rojas, hace una pausa, y agregó “de toda esa experiencia dolorosa lo que saco es que la vida y la libertad son valores fundamentales de los cuales ningún ser humano, ni ninguna sociedad puede agachar la cabeza”.

“Tenemos que seguir siempre adelante para mantener estos valores que hagan posible la convivencia, las sociedades democráticas y la supervivencia”, reiteró.

Cuando logró salir del cautiverio, Clara Rojas logró adaptarse rápidamente, quizá, “porque tenía la necesidad de brindarle a mi hijito un mejor futuro”.

“Tuve la suerte y el privilegio de tener una familia que me brindó una juventud feliz, entonces no podía ser inferior a las circunstancias de mi propia familia y por eso me preocupé tanto por profundizar en esta materia del perdón”, relató.

Para esta mujer que conversa con una voz pausada y tranquila, es muy importante no transmitir a su hijo Emmanuel, los sentimientos de rabia, dolor y rencor, que puede dejar la experiencia de un secuestro de seis años en las profundidades de las selvas.

“Doy gracias a Dios que pude tener esa fortaleza y a la vez esa limpieza emocional, espiritual para poder seguir adelante y decir esto no va más”, dijo.

Clara Rojas en libertad logró mostrarse ante su hijo “como una mujer normal, por supuesto con una historia, pero capaz de vivir el momento presente con todas las cosas maravillosas que me brindan, con la posibilidad que pueda volver a ser un individuo pleno de derechos, volver a trabajar y volver hacer mi vida normalmente”.

Esta es Clara Rojas, la ex rehén de las FARC, la abogada, la congresista liberal, que ahora cuando Colombia sabe que gobierno y rebeldes llegaron a un Acuerdo Final de Paz, invoca el perdón para avanzar en la construcción de la paz y la reconciliación entre los colombianos.

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