Pequeño edificio sede “Papeles de Panamá”, gestor de grandes fortunas

Por Pablo Palomo Reyna. Enviado

Panamá, 30 Jun (Notimex).- La vida transcurre apacible ante un discreto edificio de la capital, centro de un monumental escándalo fiscal y financiero: los “Papeles de Panamá”, que salpica a poderosos políticos, empresarios y artistas de varios países.

El edificio de cinco niveles, de fachada de cristal, luce diminuto en un sector de rascacielos, ocupados por bancos, hoteles lujosos y elegantes comercios frecuentados por turistas, ejecutivos y otros acaudalados.

“Antes decíamos: el que vino a Panamá y no visitó el Canal es como si no hubiera venido. Hoy decimos, el que vino a Panamá y no conoció la ‘oficina de abogados’ es como si no hubiera venido”, dice, jocoso, un viejo conductor de taxi.

La referencia es al despacho de abogados expertos en asesoría de inversiones, Mossack Fonseca, que gestionó transacciones millonarias, poco transparentes, de prominentes hombres de negocios, políticos y figuras del deporte y los espectáculos.

En un día habitual de trabajo, presurosos para aprovechar la hora de la comida, empleados vestidos de traje, mujeres con uniformes de sus empresas salen del edficio y otros pasan, indiferentes, frente al inmueble en una tarde de sofocante calor.

En el edificio sede de la firma panameña Mossack Fonseca comparten oficinas bufetes de abogados y un consultorio médico que da nombre al edificio.

El despacho es dueño de una repentina fama en Panamá y el mundo, a raíz de la investigación periodística global sobre los clientes de la oficina de abogados dada a conocer en abril pasado.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación destapó el escándalo con la publicación de artículos sobre las actividades de la firma panameña, en muchos casos con el claro proposito de evadir al fisco y lavar dinero.

La investigación del también llamado caso “Panamá Papers” reveló las bondades de un paraíso o refugio fiscal del que se beneficiaron ciudadanos y empresas no residentes en el país, protegidos por leyes de secreto bancario y protección de datos personales.

Los refugios fiscales, en los que son parte fundamental oficinas legales como la panameña Mossack Fonseca, muchas veces gestionan intereses financieros de evasores de impuestos y de terroristas y narcotraficantes, que se esconden bajo modalidades como sociedades offshore, fundaciones y fiduciarias.

La información publicada con la fuga de datos de la firma panameña -alrededor de 11.5 millones de documentos-, dio luz sobre las finanzas ocultas de famosos y prolíficos grupos empresariales y de inversionistas del mundo.

La investigación de los Papeles de Panamá estableció que los abogados de Mossack Fonseca asesoraron a acaudalados políticos, deportistas y hombres de negocios para que abrieran cuentas bancarias en el extranjero.

Sin embargo, la principal actividad del despacho sería la de crear “empresas de papel” para disfrazar las transacciones y negocios de corruptos y miembros del crimen organizado, que así ocultaban sus recursos.

De esta manera habría gestionado cuentas en el extranjero de unos 150 políticos y funcionarios públicos, incluidos líderes mundiales en ejercicio e influyentes políticos retirados, dirigentes deportivos y deportistas.

Entre estos líderes políticos vigentes figuran el dimitente primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, retirado del cargo por Panamá Papers, y el presidente de Argentina, Mauricio Macri, entre otros, además de hombres de negocios de América Latina y Europa, principalmente.

El gobierno de Panamá, que lucha contra la mala reputación, considera injusto que se llame con el nombre del país al escándalo mayúsculo de corrupción, pues la responsabilidad es de los bancos de otros países que recibieron los depósitos.

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