Patrizio celebra 46 años cantando de bar en bar

* “El caballero de la canción romántica” graba disco con Chamín Correa

Por Claudia Pacheco Ocampo

México, 10 Jul (Notimex).- Aunque los grandes reflectores iluminaron el inicio de su carrera hace 46 años, como integrante de Los Tres Caballeros, Patrizio ha sobresalido, principalmente, como unos de los grandes intérpretes de bares en la Ciudad de México.

No tuvo el apoyo incondicional de una televisora, y aunque grabó para Discos Capitol y logró éxitos como “Redención” y “Los recuerdos de tu amor”, fue en los centros nocturnos donde se consagró y se mantiene vigente en la música.

Mejor conocido como “El caballero de la canción romántica”, fue uno de los grandes cantantes que durante 25 años engalanó con su voz las noches en el legendario Bar Prim del Hotel Prim, que abrió sus puertas el 1 de agosto de 1980, para rendir culto al bolero y a la música romántica.

El lugar se anunciaba como el mejor Piano-show de la ciudad. Ubicado en la esquina de Versalles y General Prim, en la colonia Juárez, el Bar Prim dio vida nocturna de la Ciudad de México, con El Patio, el Ciro´s, del Hotel Reforma; el Capri, del Hotel Regis, y el Bamerette, del Hotel Bamer.

Todos fueron refugio de cantantes, músicos, bailarines, intelectuales, políticos y bohemios, lo mismo que El Señorial, el Chips, el bar del hotel Montecassino, el del Geneve, el Marraquesh, Gabbana, Can Can, El Zafiro, el Manolo´s, el Bar Montenegro, el Fiesta Palace, Los Globos, La Fuente, El Premier, El diplomático y La Cueva de Amparo Montes, entre otros.

Patrizio inició en la música en sustitución de Leonel Gálvez en, Los Tres Caballeros.

“Roberto Cantoral, Chamín Correa (su hermano) y yo nos encargamos de cumplir los contratos que estaban pendientes en México y Centroamérica, porque ellos venían de Europa. Luego participé en varios programas de los Discos de General Electric, y cuando el sello discográfico Capitol llegó a México, tuve la oportunidad de grabar un disco como solista”, platicó a Notimex en entrevista.

El álbum se componía de temas románticos, y aunque eran buenas letras “no pegaron porque vivíamos en los años 60, justo cuando el rock and roll estaba más fuerte que nunca y las estaciones de radio no programaban fácilmente la música romántica”.

Pero a inicios de los años 70, Patrizio lo volvió a intentar, y esta vez sí funcionó. Grabó la versión en español de “Los recuerdos de tu amor” y pronto se colocó en el gusto del público.

“Luego vino ‘Redención’ que me reafirmó, ‘Vuelve pronto’, ‘Te regalo tu ausencia’ y ‘Cartas marcadas’. Estos éxitos me abrieron las puertas y me invitaron al Festival OTI de la Canción. El primer año en que México participó, con Juan Gabriel, Óscar Chávez y Napoleón. Todos empezábamos”, recordó.

En 1974 regresó para la tercera edición, y ese mismo año ganó en el Festival Internacional en Perú, con la canción “Volverás”, compuesta por Chamín Correa y Álvaro Dávila.

“Fue una época de gloria, de autógrafos, pero así como había grandes escenarios, también estaban los bares que a todos nos abrieron las puertas. Siempre me gustó trabajar así, y no es que se me negaran los otros espacios, sino que la música romántica que yo interpreto es de bohemios y los bohemios no tienen la paciencia para irse a meter a un concierto en un lugar tan grande”, explicó.

Al bohemio, dijo, “le gusta tomarse su copa, estar relajado y si se puede, hasta cantar con nosotros. Yo interpretaba canciones de Agustín Lara, Guty Cárdenas, Roberto Cantoral, Chucho Monge, Gonzalo Curiel y otros grandes compositores”.

“Fue toda una vida”, afirma con nostalgia mientras pone sus ojos sobre la infinidad de retratos de sus amigos que adornan la pared del bar La Cueva de Rodrigo de la Cadena, donde se presenta sábados después de la medianoche.

A lo largo de un cuarto de siglo, Patrizio ha compartido el escenario con Jorge Macías, Federico Baena, Magda de León, Delia Ortiz, Tony Espino, Cuco Dávila, Salvador García, Freddy Noriega, Teté Cuevas, Tony Escudero, Moisés Canelo, Yolanda y su trío Perla Negra, Chalo Cervera, Los Impala, Lena y Lola, Ana Libia, Marilú o Carmela y Rafael.

“Son muchos recuerdos, muchos los compañeros que se han ido, como Ernesto Cortázar, que tocaba muy bonito el piano; o Tere Cisneros, una de las grandes bohemias. Aquella época era un gran ambiente, pero desgraciadamente todo tiene un fin, vendieron el Hotel Prim y hace dos años vine aquí para seguir trabajando, pues La Cueva es prácticamente es el único lugar que nos recibe en la ciudad”.

“Todos los demás se acabaron. Cómo no recordar que durante 15 años y cada mes de diciembre hice temporada en el Teatro Blanquita y después, en 1976 comencé con el centro nocturno. Me fui a la Plaza Santa Cecilia en Garibaldi, ocupando las noches de descanso de Jaime Fernández y fue maravilloso. Era un lugar muy grande, le cabían mil personas y me iba muy bien”, recordó.

Después estuvo en Les Romans, Le Boheme, Applause y cinco años en el bar del hotel Crowne Plaza; no se ha detenido, aunque continuar vigente no ha sido fácil, sobre todo porque existen pocos bares que abren sus puertas a la música romántica y a exponentes de antaño, como él.

“Ha sido terrible porque con el cierre de bares ha acabado poco a poco con la bohemia. La gente que me sigue, me dice que les desagrada estar en un lugar viendo a su artista favorito y no poder fumar un cigarro. Otro de los problemas es el alcoholímetro, pues ya tampoco se pueden echar sus copas ante el temor de que los agarre la patrulla.

“Parece chistoso, pero es algo que sí nos perjudicó mucho. Cuando yo estaba en el Bar Prim no había peros, pues quienes se pasaban de copas, rentaban una habitación y ahí se quedaban. Ahora son pocos los bares de hoteles que reciben nuestra música”.

En fecha reciente, Patrizio grabó un disco con Chamín Correa. Incluye todos los éxitos de Los Tres Caballeros y otro álbum con boleros al estilo tropical como “¿Quién será?”, “Quizás, quizás, quizás y “Nosotros”.

“Aunque llevo tantos años de trayectoria no dejo de ensayar. Las cuerdas vocales son elásticas y hay que ejercitarlas todo el tiempo. A veces tardo hasta seis horas revisando mis pistas y por eso estoy vigente, porque no dejo de trabajar.

“El público todavía me recuerda y me quiere. Mientras así sea, me sentiré con las facultades y las ganas de seguir adelante, pese a que cuando salga a cantar tenga que dormir hasta las siete de la mañana, pues así es la bohemia”, concluyó.