Patriarcas de la onda grupera no consideran alejarse del escenario

* Son los pilares de sus grupos y a pesar de los años, el retiro no está en sus planes

Por Eleazar Ramos Villaseñor

México 22 May (Notimex).- Hablar de los patriarcas de la onda grupera es hablar de años de historia en la música, años de lucha, de altas y bajas, de tristezas y alegrías, de fama y de dolorosas caídas, estos señores son los pilares y, la mayoría de ellos, fundadores de sus grupos, y la palabra retiro está lejos de sus mentes.

A pesar de que a sus agrupaciones han llegado las nuevas generaciones con sus hijos o músicos jóvenes, ellos siguen “al pie del cañón” como la imagen principal de sus agrupaciones, y como dicen: “y lo serán hasta que el cuerpo aguante”.

Por tal motivo, hablamos con destacados músicos del regional mexicano y de la música tropical, como Cesáreo Sánchez, “el mero mero” de Cardenales de Nuevo, León; Humberto Pabón, fundador del Grupo Cañaveral; Walter Torres, el alma de Acapulco Tropical, y José Ángel Medina, quien junto a su Patrulla 81 dio a conocer el llamado “pasito duranguense”, para conocer los motivos por los que se niegan ceder la estafeta a sus hijos, a pesar de que los años pasan y el trajín de los viajes y las presentaciones cada vez es más complicado.

En primer lugar, Cesáreo Sánchez, vocalista, fundador y alma de Cardenales de Nuevo León, compartió que a pesar de contar con más de 50 años en la música y 34 como líder de la agrupación regia, está más “fresco que una lechuga”.

“Lo más importante de esto es que nos gusta lo que hacemos, en Cardenales de Nuevo León tenemos más chamba que nunca y estamos trabajando desde los miércoles hasta el domingo, y pues no hay tiempo de parar”.

Añadió que la música norteña es parte de su vida. “Yo nací y me crié con la música norteña, la amo y me desespera estar de oquis”.

Agregó que para “cargar la batería” tiene una fórmula que le ha funcionado muy bien: “Cuando tengo tiempo libre me voy a mi ranchito a andar a caballo, a caminar, regar los árboles, cuidar los caballos y comer una carnita asada, para ‘cargar pilas’ y luego regresar a la música”.

Dijo que este ritmo de trabajo lo ha realizado por muchos años y por lo mismo su familia ya está acostumbrada.

“En casa están acostumbrados y otra cosa que hago es que cargo con mi vieja para todos lados, y cuando me vengo al rancho cargo con mis hijos y mis nietos y con toda la familia, para disfrutarnos y relajarnos”.

Así que con tanto amor que lo rodea y con tanto trabajo que tiene con Cardenales de Nuevo León, el alejarse de los escenarios no está dentro de sus planes. “Yo pienso que mientras mi padre Dios me permita y me dé salud, aquí seguiremos echándole para adelante. Para atrás, ni para ‘agarrar vuelo’”.

Además consideró que su grupo no sería Cardenales de Nuevo León sin él. “Es lo que dice mucha gente y pues…yo también lo pienso igual, además, estoy haciendo lo que más me gusta y aparte me pagan por hacerlo, pues qué bendición”.

Y concluye su charla confesando que otra cosa que lo mantiene vigente, es el cariño que noche a noche recibe de su gente.

“A un cantante como yo le hace falta el cariño del público, a mí me gusta tener a la gente muy cerquita conmigo, tener su ‘apapacho’ para que nos inyecten su energía”.

A su vez, Humberto Pabón, quien inició como músico en su natal Colombia, con Los corraleros del Majagual a principios de los años 60, llegó a México en 1995, fundó el grupo Cañaveral, la música es su vida, y sigue en Cañaveral porque gracias a ello se mantiene lleno de vitalidad; para él, el retiro no está en sus planes.

“La música es mi vida, y Cañaveral es la manera de hacer lo que tanto me gusta. Ha sido una gran experiencia, hemos formado una gran familia, con sus altas y sus bajas, pero nos sentimos bendecidos con el cariño de la gente”.

Y pesar de que su hijo Emir, además de su talento y carisma, puede perfectamente seguir con las riendas del grupo, él no piensa en el adiós a los escenarios.

“Yo traigo la música en la sangre, los muchachos y la gente me contagian su vitalidad y emoción. Sé que llegará el día en que tenga que pensar en ello, pero por ahora eso no está en mi mente, aún me siento con mucha energía”.

Mientras que para el músico guerrerense y pilar del Acapulco Tropical, Walter Torres, precursor de la música tropical en México en la década de los 70, el llevar el estandarte del grupo a lo largo y ancho del país sigue siendo un gran honor, después de 45 años de trayectoria.

“El público es el que manda, nuestro padrino más grande es la gente y mientras haya quien nos vaya a ver a los bailes y compre nuestros discos habrá Acapulco Tropical para rato”.

El intérprete de “Cangrejito playero”, “Que bien que toca”, y “Walter”, entre muchos éxitos más, confesó que la música es lo único que sabe hacer y si se retirara no tendría otra cosa qué hacer.

“De los músicos que iniciaron conmigo esta tradición musical, dos ya fallecieron, Alberto Montalvo y mi compadrito Lalo Navarrete , mi hermano se retiró y los que quedan uno tiene 27 años en el grupo y otro 28 y un servidor aquí sigo, vigente, con mucha salud, acompañado de esta segunda generación.

“Y no he pensado en el retiro porque me siento muy bien, me siento inspirado y si la “huesuda” me da chance, seguiré varios años más, porque además el vivir en Acapulco es la mejor medicina, y si aparte le entras al caldo de Cuatete, que yo le llamo el “rompe catre”, pues es la fuente de la juventud”, comentó con su gran sentido del humor.

Aclaró que en Acapulco tropical hay muchas familias que viven del grupo y pensar en el retiro no sería bueno para nadie.

Finalmente, José Ángel Medina, fundador del grupo Patrulla 81, y pionero en dar a conocer el “pasito duranguense”, coincidió con sus camaradas de que retirarse no es un tema que esté en su agenda, y luego de 35 años de trayectoria y 65 años de edad, asegura que aún tiene “cuerda para rato”.

“No es que estemos aferrados, ni tampoco lo hacemos por necesidad, bueno al menos yo, pero yo creo que me moriría si dejara la música, tampoco es que no queramos dejarle la estafeta a nuestros chavos, al contrario, se les da el apoyo, pero la vida de uno es su grupo y yo seguiré hasta que ya no pueda”.

Medina añadió que cree que este sentimiento lo comparten todos esos músicos que son líderes o fundadores de sus grupos.

“Creo que mi forma de pensar es la misma de algunos señores que andan todavía por ahí, unos ya mayores y otros más o menos de mi edad, que seguimos dándole duro a esto, como por ejemplo don Ramón Ayala, que anda ya por los 80 años y 50 en la música”.

Y además, compartió que aunque algunos grupos han salido adelante con la salida de sus líderes o vocalistas, es muy complicado tomar esa decisión, pues muy pocos lo han logrado.

“Yo no me imagino a Patrulla 81 sin José Ángel Medina, o a Tigres sin Jorge, o a Huracanes sin Heraclio, hay quienes han sobrevivido, sin sus líderes, pero ésto se ha dado cuando ya no les queda de otra. Recuerdo que cuando Nacho Galindo salió de Conjunto Primavera todo mundo creyó que el grupo hasta ahí llegaba, pero no cayó, al contrario con Tony Meléndez se superó lo que había logrado Nacho.

“Y por ejemplo Liberación ha sobrevivido con varios cantantes como por tres generaciones, primero Lupe Tijerina, luego Tavares y luego otro, pero la imagen y el que ahí sigue es Virgilio Canales”.

Pero a pesar de todo ésto, José Ángel Medina, confesó que con el paso de los años los cuidados personales son primordiales.

“El ritmo del trabajo sigue igual de fuerte que antes, andamos por el Sureste, el bajío, Guatemala, no tenemos tiempo de descanso y pues tenemos que cuidarnos, me acaba de dar una neumonía que me tuvo una semana en el hospital, pero me recuperé; lo de la columna que batallé años, ya me recuperé, y yo creo que sólo algo grave me haría retirarme de la música, ojalá que no pase, y si pasa, pues ahí están mis hijos, porque podría yo retirarme, pero aun así habría Patrulla 81 para rato”, concluyó.

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