Partido bávaro demandará a Merkel endurecer política migratoria

Berlín, 8 Sep (Notimex).- Un número límite a los refugiados y dureza en la política migratoria son algunas demandas que el Partido Unión Social Cristiana de Bavaria (CSU) hará a la canciller federal alemana Ángela Merkel, como condición para la elección del nuevo canciller.

El presidente de ese partido, Horst Seehofer, parece tomar un rumbo cada vez de mayor confrontación contra la canciller federal de Alemania, quien es la presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) a causa del tema de los refugiados.

El partido bávaro es el más chico de la coalición que gobierna Alemania, junto con la CDU y el SPD (Partido Socialdemócrata), pero sus votos son importantes para la CDU.

En círculos políticos de Alemania se estima que esas serán las condiciones que presente la CSU a la CDU para la selección del candidato o de la candidata a canciller federal que apoyarán esos dos partidos. La candidatura procederá de la CDU, el mayor partido de los dos.

Hay miembros del CSU que se niegan a aceptar candidaturas a puestos públicos si Merkel vuelve a ser propuesta por la CDU para su reelección.

El conflicto estriba en las diferentes concepciones políticas sobre el tema de los refugiados en esos dos partidos.

La serie de demandas de la CSU se dieron a conocer un día después de que la jefa del gobierno alemán declaró ante el Bundestag que la política sobre los refugiados es correcta y que en Alemania se ha avanzado mucho en los últimos 12 meses en ese terreno.

El proyecto de resolución que será sometido a la cúpula del partido bávaro durante el encuentro que sostendrá el viernes y el sábado de esta semana plantea que el número de refugiados que acepte Alemania al año sea de no más de 200 mil.

Además demanda que se cancele la disposición legal que autoriza el doble pasaporte, que se de preferencia a los inmigrantes que vengan de países occidentales y sean cristianos, y que se prohiba la burka.

El partido bávaro subrayó que quiere incluir en la Constitución de ese estado alemán a la cultura alemana como la dominante y hacia la que se deben orientar los inmigrantes.

Ese concepto de “cultura dirigente” es lo contrario al multiculturalismo que prefieren otros sectores de la población alemana.

El documento puntualiza que “Alemania debe seguir siendo Alemania”, en el sentido de que sean los inmigrantes que llegan al país los que se orienten hacia los valores y cultura alemanas, y no Alemania la que se cambie para adaptarse a los inmigrantes.

Se asentó además que se deben crear zonas de tránsito en la frontera de Bavaria con otros países europeos y que ahí mismo se debe decidir si el inmigrante puede quedarse legalmente en Alemania. Quien sea rechazado en esa zona de tránsito deberá ser regresado inmediatamente a su país.

La burka y el Nicab, que son las vestimentas que envuelven a la mujer musulmana de pies a cabeza e incluso cubren el rostro menos los ojos, deben ser prohibidos en Bavaria porque son “un uniforme del islamismo, un obstáculo máximo para la integración y un signo de sometimiento de la mujer que no se acepta en nuestra cultura”, de acuerdo a la CSU.

Se estipuló que quien no quiera renunciar en Alemania a la burka y al nicab se debe buscar otro país.

La pañoleta en la cabeza que cubre completamente el pelo de las musulmanas deberá ser prohibido en el servicio público y en el sector justicia.

En el documento se aseveró que quiere “humanidad para los verdaderamente necesitados de ayuda, orden y reglas claras en la integración y la convivencia, limitación de la inmigración para que tenga éxito la integración”.

Exigió además que no se permita que los musulmanes se nieguen a tener contacto con médicas, mujeres policía y maestras, por el hecho de que son mujeres. Esa es una actitud de un sector de los musulmanes que residen en Alemania.

Ese partido asentó que ha contado desde el principio con un curso claro mientras que los otros han sido rebasados por la realidad. Demandó que además de aplicar una política efectiva contra las causas de la migración, los refugiados deben regresar de inmediato a su país en cuanto termine el conflicto.

El partido CSU quiere que se mantenga el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía porque ha disminuído considerablemente el número de refugiados que llegan a Alemania.

En Turquía se financía con dinero de la Unión Europea gigantescos campamentos de refugiados, donde se pretende para ellos una vida digna.

La CSU rechazó en el documento, sin embargo, que se otorgue a los ciudadanos turcos el derecho de no tener que tramitar visa si van a países de la Unión Europea. El gobierno del presidente turco Recep Tayip Erdogan demanda, en cambio, que se libere a los turcos de ese trámite burocrático.

NTX/I/OB/MGT/MIGRACION15

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