Papá repatriado aprendió a usar equipo móvil para ver a sus hijos

Por Germán Meneses. Corresponsal

Querétaro, 18 Jun (Notimex).- Luego de haber vivido 10 años en Estados Unidos como migrante, donde formó una familia con la salvadoreña Mary, Juan Antonio Mendoza fue regresado a territorio mexicano por la “migra” y ha tenido la necesidad de involucrarse en las nuevas tecnologías para mantener comunicación con sus hijos.

En 2006, a la edad de 35 años, llegó a Los Ángeles, California, en busca del “sueño americano”, con la ilusión de que ese anhelo se hiciera realidad y entonces pudiera tener una vida digna y mandar “hartos” dólares a su mamá, quien en aquel tiempo vivía en una colonia marginada de la capital queretana.

“Todo salió mal en un principio, pues tan pronto llegué a Estados Unidos fui víctima de muchas violaciones a mis derechos humanos, me costó mucho trabajo encontrar empleo y lo peor de todo es que dos meses después recibí la noticia de que mi mamá había muerto”, dijo a Notimex.

Consciente de su situación, el queretano sacó fuerzas de flaqueza y comenzó a construir su propio destino: Encontró un trabajo relativamente estable y encontró en su camino a Mary, una joven migrante, proveniente de El Salvador.

“La vida comenzó a cambiar a mi favor o quizás era la misma, pero al lado de Mary todo lo veía mejor, al grado que decidimos vivir juntos y al poco tiempo (en 2008) nació mi pequeño Juan Antonio y dos años después vino al mundo María de Lourdes, los nombres de mi mujer y mi madre”, refirió.

Juan Antonio, como millones de mexicanos que viven sin documentos que acrediten su estancia legal en Estados Unidos, tuvo que emplearse en decenas de oficios, algunos de ellos aprendidos “sobre la marcha”, soportando en no pocas ocasiones el desprecio social de la comunidad estadounidense.

“Todo lo negativo que pasaba en aquellos años en Los Ángeles lo solucionaba con una mirada y una sonrisa de mis hijos, -quienes hoy tienen 8 y 6 años de edad-, que noche a noche me motivaba, hoy se ha convertido en llanto, porque tiene casi medio año que no los veo”, lamentó.

Refirió que a principios de este año fue deportado a México por las autoridades estadunidenses y al verse impedido para volver a cruzar el Río Bravo, decidió regresar al origen, a la ciudad de Querétaro, con la ilusión de formar un capital y enviárselo a Mary para que inicien juntos una nueva vida en esta ciudad.

Sabe que no será fácil, pues los pequeños Juan Antonio y María de Lourdes nacieron en territorio estadunidense, “pero dicen que la esperanza muere al último”.

Para suplir el contacto físico familiar, Juan Antonio y Mary han tenido que involucrarse en el uso de las nuevas tecnologías y utilizar aquellas herramientas y aplicaciones que permiten platicar y hasta verse en pantalla “como si estuviéramos juntos”, comentó.

Unos días después de la deportación, Juan Antonio y Mary decidieron hacer el esfuerzo y comprar teléfonos móviles que les permitieran estar en contacto permanente a costos razonables.

“Nosotros nunca habíamos usado estos equipos sofisticados, yo escuchaba a la gente que tenía Facebook, pero en realidad no entendía a que se refería, y hoy que lo uso me doy cuenta que es una herramienta muy importante para quienes están lejos de sus seres queridos, como es mi caso”, mencionó.

Explicó que se pone en contacto con Mary y sus hijos casi siempre a la misma hora, “más o menos a las seis de la tarde, cuando mi mujer ya está en su casa y mis hijos ya están para dormir, sólo están esperando saludarme y yo a ellos”.

Con sus equipos móviles también utilizan FaceTime, una herramienta muy útil para conversar a través del vídeo: “ahí veo a mi familia, a mis hijos cuando están cenando, cuando están jugando y a veces, cuando ya se quedaron dormidos”.

El joven padre expresó que tiene bien claro que no quiere regresar a Estados Unidos, sino que desea que Mary y sus hijos vengan a Querétaro a comenzar juntos una nueva vida.

“Es maravilloso y emocionante ver a mis hijos a través de una pantalla, pero me muero de ganas de volver a abrazarlos, besarlos y decirles cuánto los he extrañado este tiempo”, enfatizó.

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