Papa Francisco advierte en Polonia contra deseo de poder y grandeza

Por Andrés Beltramo Alvarez. Corresponsal

Czestochowa, 28 Jul (Notimex).- En su visita al santuario de la virgen patrona de Polonia, el Papa advirtió hoy contra la atracción por el poder, la grandeza y la visibilidad, deseos “trágicamente humanos” y “grandes tentaciones que buscan infiltrarse por doquier”.

Francisco llegó esta mañana a Czestochowa, localidad ubicada a 140 kilómetros de Cracovia, para visitar a la imagen del santuario de Jasna Gora, donde fue ovacionado por más de 500 mil personas que le dieron una calurosa bienvenida.

El pontífice debía arribar en helicóptero, pero la amenaza de mal tiempo le obligó a hacerlo en automóvil. Aún así no llovió y eso le permitió realizar un largo recorrido entre la multitud a bordo del papamóvil.

Los fieles lo saludaron agitando pancartas y banderas con los colores de Polonia (rojo y blanco), del Vaticano (amarillo y blanco) así como de Argentina, su país natal (celeste y blanco). “¡Bienvenido santo padre a nuestra casa, la casa de Jesús y María!”, gritaba entusiasta un locutor.

Luego el líder católico entró en el santuario, saludó a un grupo de discapacitados y se dirigió hasta la capilla de la virgen, donde permaneció unos momentos de oración en silencio, como lo hizo con Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.

Desde un gran palco colgante, colocado en la parte posterior del santuario, el Papa celebró la misa y durante su sermón destacó “la lógica del señor”, que es “cercano y concreto”, que está en medio de los seres humanos sin decidir por ellos y “sin ocuparse de cuestiones de poder”.

Porque Dios, explicó, “prefiere instalarse en lo pequeño” al contrario del ser humano, que tiende a querer algo más grande, se ve siempre atraído por el poder y la grandeza.

“En cambio, donarse a los demás, cancelando distancias, viviendo en la pequeñez y colmando concretamente la cotidianidad, esto es exquisitamente divino”, añadió.

Por eso, siguió, “el señor es manso y humilde de corazón”, prefiere a los pequeños, que son grandes a sus ojos, y los prefiere porque se oponen “a la soberbia de la vida que procede del mundo”.

“Los pequeños hablan su mismo idioma: el amor humilde que hace libres. Por eso llama a personas sencillas y disponibles para ser sus portavoces, y les confía la revelación de su nombre y los secretos de su corazón”, explicó.

“El señor no desea que lo teman como a un soberano poderoso y distante, no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia, sino que quiere sumirse en nuestros avatares de cada día para caminar con nosotros”, añadió.

Recordó que Jesús, contrariamente a lo que se podía esperar o desear, no nació en la ostentación sino en la pequeñez y la humildad, entró en el mundo en el modo más sencillo: como un niño dado a luz por su madre.

Y su primer milagro no fue un gesto asombroso realizado ante una multitud, o una intervención que resolvió una apremiante cuestión política como el sometimiento del pueblo al dominio romano, sino la transformación de agua en vino que alegró las nupcias de una joven familia, totalmente anónima.

Al terminar la misa, el Papa emprendió su regreso a Cracovia, donde esta tarde participará en una fiesta multitudinaria con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

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