Ofensiva mediática de Brasil contra imagen de inseguridad en Olimpiada

Por Heriberto Araújo. Corresponsal

Río de Janeiro, 6 Jul (Notimex).- “Tranquilidad”, “seguridad” y “garantías”, son algunos de los términos más utilizados por el gobierno brasileño la última semana, a un mes de los Juegos Olímpicos, con el objetivo de revertir la imagen de inseguridad en Río de Janeiro.

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, y el titular de Defensa, Raul Jungmann, presentaron este miércoles junto a los jefes de las Fuerzas Armadas brasileñas, el plan de despliegue progresivo de tropas en la ciudad para mantener la seguridad durante el evento.

“No faltarán efectivos para garantizar la seguridad. No va a faltar seguridad en la Olimpiada de Río de Janeiro”, aseveró en la capital fluminense Jungmann, quien explicó que ya hay cinco mil efectivos de las Fuerzas Armadas desplegados en la ciudad, y el contingente alcanzará los 21 mil a partir del próximo 24 de julio.

“Haremos todo lo que sea necesario, no tenemos problemas de presupuesto, los recursos están siendo liberados para asegurar la seguridad y la tranquilidad de los Juegos de Río. Transcurrirán con alegría y tranquilidad. Y serán realizados con éxito”, añadió.

En la sede del Comando Militar del Este, situado en el centro de Río de Janeiro, De Moraes agregó que “tenemos una reserva técnica por si se debe suplir cualquier necesidad que se presente”.

Ésta es la tercera vez en una semana que altos mandos del Ejecutivo y de las fuerzas de seguridad comparecen ante la prensa para explicar el plan durante la Olimpiada.

Mañana jueves los titulares de Defensa y Justicia volverán a responder a las preguntas de la prensa extranjera, con sede en Brasilia, para reiterar que todo está bajo control.

El objetivo es revertir la imagen de inseguridad y caos en el control de la criminalidad que han dejado varias acciones espectaculares de criminales en importantes avenidas de la ciudad, así como las polémicas palabras del alcalde de Río, Eduardo Paes, quien aseguró que la seguridad está “horrible” en vísperas de la Olimpiadas.

El titular de Justicia, encargado de gestionar las policías federales brasileñas, dijo que el repunte de criminalidad se produjo por una cuestión meramente presupuestaria del estado de Río de Janeiro, que se encuentra en una situación de casi bancarrota, y tuvo que ser socorrido por el gobierno federal para pagar dos meses atrasados de salario a la policía.

“Hubo que resolver un problema financiero. La falta de recursos para pagar los salarios disminuyó el número de policías militares en las calles. Pero se han normalizado los pagos de mayo y junio, y todos los efectivos ya están en la calle”, aseguró De Moraes este miércoles.

Sin embargo los datos oficiales y los expertos indican que la inseguridad es un problema endémico de una ciudad con enormes diferencias sociales, fácil acceso a armas de fuego y control efectivo de partes del territorio por grupos de narcotraficantes.

Datos de mayo pasado del Instituto de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro indican que en los primeros cinco meses del año hubo un aumento del 13 por ciento en los homicidios respecto al mismo período de 2015.

Asimismo, los atracos en autobuses públicos o el robo del celular también crecieron a tasas alarmantes en los primeros seis meses, por encima del 45 por ciento en ambos casos, según el Instituto.

Por si fuera poco, los atracos en grupo en ejes de transporte rápido en la ciudad (como la Línea Roja, que enlaza el aeropuerto internacional con el centro) y el asalto las últimas semanas de atletas en zonas turísticas consideradas hasta hace poco “seguras”, han causado estupor en una urbe que había mejorado en los últimos años los datos de violencia.

En total serán unos 85 mil efectivos entre Fuerzas Armadas (Marina, Ejército, Aeronáutica), Guardia Nacional, Policía Federal, Policía Civil y Militar desplegados en la ciudad para proporcionar seguridad a los atletas, las autoridades y el medio millón de turistas que debe asistir a los Juegos en Río.

El terrorismo, que ha azotado capitales mundiales como París, Bruselas o Estambul los últimos meses, no supone una amenaza “probable, aunque es posible”, según el ministro de Justicia brasileño.

“Tenemos toda la información de potenciales terroristas y sus seguidores para que sean detenidos si intentan entrar en el país”, dijo De Moraes, quien admitió que Brasil recibió ayuda de Estados Unidos para monitorear la amenaza de un ataque de extremistas durante la Olimpiada (del 5 al 21 de agosto).

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