No soy yo, es mi cuerpo

* La historia de Luca, un hombre transgénero

Por Susana Hernández Valles

México, 18 Sep (Notimex).- Unos pantalones de mezclilla oscuros, playera blanca, chamarra negra y botas de minero del mismo color visten su 1.62 metros de estatura y sus 28 años, su tez blanca resalta con el atuendo, mientras que sus enormes ojos y cejas espesas enmarcan su cara.

Desde pequeño sintió atracción por los denominados juegos de “niños”, así como el gusto por vestir como ellos, su pasatiempo preferido era jugar a los carritos en un tapete que simulaba una carretera.

En su pubertad se miraba al espejo, tapaba con sus manos los pequeños senos que brotaban de su cuerpo y se imaginaba como realmente se percibía: un hombre. Su prenda favorita eran las corbatas, le gustaba ver como su papá se las anudaba para ir a trabajar.

Luca es como cualquier otro chico, salvo por una razón, no lo es biológicamente, su cuerpo es el de una mujer, con caderas pronunciadas y cintura estrecha, para su “mala suerte”, de acuerdo con él, pues es un hombre transgénero.

De acuerdo con la Clínica Especializada Condesa (CEC), transgénero es la identidad de género de cada persona, el reconocimiento como hombre o mujer, que no corresponde con el “género asignado” al nacer.

Esta identidad no implica ninguna forma específica de orientación sexual, pues las personas transgénero pueden identificarse como heterosexuales, homosexuales, bisexuales, entre otras preferencias.

El psiquiatra de la CEC, Jeremy Cruz Islas, expuso que la población transgénero en México representa entre el 0.3 o 0.5 por ciento, es decir, en el país hay entre 360 mil y 600 mil personas trans.

El pasado 28 de julio, la revista científica Lancet Psychiatry publicó un estudio realizado en México, que propone eliminar el diagnóstico de identidad transgénero de su clasificación actual como trastorno mental.

Dicha investigación incluyó entrevistas voluntarias con 250 pacientes de la Clínica Especializada Condesa, y de la cual el médico encargado para la elaboración del cuestionario aplicado fue Jeremy Cruz Islas.

La propuesta para 2018 es “sacar la condición transgénero de esta clasificación y colocarla en otro apartado, pues al igual que otras condiciones que requieren atención médica como el embarazo, es una condición humana que merece atención porque puede ser de alto riesgo”.

“Lo que hacemos es el simil con la condición transgénero, también requiere asistencia médica y servicios médicos, esa es la propuesta, colocarla en una entidad aparte, pero eso es algo que le toca a la Asamblea Mundial de la Salud, en Suiza”, puntualizó.

Cruz Islas subrayó que entre 50 y 70 por ciento de las personas trans son víctimas de violencia, específicamente por sus familias, en la escuela y en situación laboral, lo que les provoca estrés y depresión.

El psiquiatra y doctorante por Salud Pública dijo que la clínica atiende aproximadamente a mil 300 pacientes, de los cuales mil 171 son mujeres transgénero, es decir de hombre a mujer y 224 son hombres trans, es decir de mujer a hombre.

La población transgénero que acude a la CEC oscila entre los 16 y 24 años; sin embargo, 90 por ciento de las personas que solicitan tomar tratamiento hormonal están en un rango de edad entre los 35 y 40 años.

Dichas hormonas son las que producen las características femeninas o masculinas, para las mujeres transgénero son los estrógenos y para los hombres transgénero es la testosterona.

En tanto, 10 por ciento restante de la población decide no hacerlo, y sólo 20 por ciento solicitan cirugía para la reasignación genital, las cuales se realizan en instituciones públicas o privadas, pero fuera de la institución.

Es decir, son personas que modifican la apariencia de sus genitales sexuales externos mediante un procedimiento quirúrgico de reconstrucción genital y sus caracteres sexuales secundarios mediante una terapia de reemplazo hormonal, y se les denomina transexuales.

“No es una meta para las personas transgénero modificar los genitales, lo que en verdad es una meta para las personas transgénero es ser aceptados y ser vistos con el género al cual pertenecen, con la identidad de género que tienen, eso es fundamental”, resaltó.

En la actualidad, Luca es diseñador gráfico, le gusta visitar los antros y bares de moda, su bebida favorita es el tequila con su respectiva cerveza al lado, le gustan los videojuegos, ir al cine, al teatro, a los conciertos, sobre todo de música electrónica, y disfruta pasar las tardes con su novia.

A Luca le gustaría casarse y tener hijos, le encantaría tener nietos y escucharlos decirle “abuelo”, porque eso sería, porque eso es, un hombre, un novio, un hijo, una persona, que lo único que ha pedido desde pequeño es respeto y reconocimiento a su identidad.

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