Necesario entender el pasado para cambiar el presente

* Es la apuesta de Sandra Molina y Alejandro Rosas con “Érase una vez México”

México 19 Jun (Notimex).- La historia vista más allá de una asignatura académica, como el conocimiento que permite al lector entender el presente para modificarlo, es la que Sandra Molina y Alejandro Rosas intentaron plasmar en el proyecto “Érase una vez México”, cuyo volumen final, el tercero, es una mirada a la historia de este país en su etapa de madurez.

En entrevista con Notimex, los autores presentaron “Érase una vez México III. Del gobierno de Madero al regreso del PRI”, como un volumen que abarca poco más de un siglo de historia, que va del gobierno de Madero en 1911 hasta la segunda captura del capo Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, en el 2016.

Esta crónica histórica es especialmente atractiva porque el lector se encontrará con muchas referencias de datos históricos que ya ha vivido, atrapando de inmediato su atención y captando su interés hasta el final de las páginas.

“Las tres generaciones que estamos viviendo en el mismo momento van a encontrar muchas referencias de lo que han sido sus distintas épocas, sobre todo, en el ámbito cotidiano; además del proceso político, histórico y social que vamos desarrollando pueden encontrar a través de ciertos recuadros información que indudablemente te llevan a la nostalgia”, agregó Rosas.

La trilogía “Érase una vez México”, de editorial Martínez Roca, compila la historia de México, desde que el hombre cruzó el estrecho de Bering y se asentó en Mesoamérica hasta la alternancia política del sexenio pasado, de forma que cualquier persona que se sumerja en la obra tenga una idea clara de cómo es México y por qué lo es.

La gran diferencia de este proyecto respecto a otras obras históricas es el lenguaje y la narrativa a la que recurren los autores para acercar al lector a la historia de este país, que identifique los momentos socio-políticos determinantes y comprenda el proceso completo de causas y consecuencias de forma amena y sencilla.

“No es un libro pretencioso, es un libro que narra la historia en un proceso continuo, quizá la única diferencia es que le quitamos lo solemne, es un trabajo serio, una lectura mucho más amena, incluso tiene sus toques de humor, de ironía y de sarcasmo”, abundó Molina.

De los cinco años que duró el proyecto “Érase una vez México”, el último volumen tardó poco más de un año para tomar su forma final debido a la gran cantidad de información y el trabajo de síntesis que exigía, si bien, se extendió por la reflexión constante que implicó para los autores el proceso de narrar acontecimientos que ellos mismos habían atestiguado.

“Para tratar de quitarnos el prejuicio, tuvimos que hacer un ejercicio de frialdad, de tomar distancia, de razonar muy bien qué queríamos poner y cómo, para no caer exactamente en algo que pudiera pensarse como propaganda, cuando no lo es”, explicó Rosas.

De forma objetiva, sin prejuicios o adjetivos, es cómo se aborda la historia del México contemporáneo, aun con todos sus episodios trágicos y oscuros entre los que figuran el 68, la guerra sucia, el Halconazo, el 2 de octubre, Aguas Blancas, incluso Ayotzinapa.

“No somos condescendientes ni complacientes con nadie, es una crónica crítica, sin adjetivar, sin meternos en el rollo de los buenos o los malos, más bien, tratamos de hacer una crónica muy crítica y objetiva, sobre todo de los últimos sexenios”, aseguraron ambos.

La intención del libro es dejar atrás los prejuicios sobre cómo se ha contado la historia, y al mismo tiempo que el conocimiento histórico sirva como referencia para explicar el presente y tratar de modificarlo, ayudar a quitar la loza que nos han cargado y darle vuelta a la página.

Debido a ello, sería acertado pensar que es una obra indispensable para cualquier mexicano, desde jóvenes hasta adultos mayores, como lectura complementaria, consulta o por simple gusto, la trilogía “Érase una vez México” cabe en cualquier ocasión, inclusive de forma independiente.

El hecho de que su narrativa sea ligera y que los temas no se limiten a la política, sino que incluyan datos históricos culturales, de entretenimiento, de deporte, entre otros, hacen que este tomo sea una forma accesible para cualquier persona de interesarse por la historia de su país y una oportunidad para borrar la apatía que existe por esta materia.

“Creo que todos deberíamos acercarnos a la historia de México, revisarla y entender en dónde estamos, hacia dónde vamos, por qué somos lo que somos, y por qué estamos como estamos”, apuntó Molina.

Más que la apatía por la historia, en la opinión del autor, el libro puede ayudar a erradicar la indiferencia por la realidad socio-política, principalmente en las generaciones más jóvenes, y convertirse en una herramienta de cambio.

“Yo creo que si un chavo de 18-20 años se atreve a leer este último volumen se va a enojar de ver las posibilidades que hemos tenido, cómo las hemos desarrollado y cómo las hemos desaprovechado, entonces se vuelve a un instrumento para decir, ya basta. Te puede molestar, pero antes que nada te puede hacer reflexionar, algo debe mover”, consideró.

En la compilación “De las Cavernas al Virreinato”, “Del grito a la Revolución” y “De Madero al Regreso del PRI”, el lector se aventurará a reunir las piezas necesarias para armar el rompecabezas que significa la historia de México, un proceso siempre continuo, interminable de causas y consecuencias, que a su vez se convierten en principios y efectos de otra época.

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