Museo polaco revela relación entre comunismo y emblema del capitalismo

Por Márcia Bizzotto. Enviada

Varsovia, 16 Jul (Notimex).- En la capital polaca, Varsovia, los muros de ladrillos rojos de una antigua fábrica de galletas convertida en Museo del Neón conservan la historia de cómo ese emblema del capitalismo fue empleado por el régimen comunista de la República Popular de Polonia para intentar ganarse la simpatía de una población ávida por cambios.

Creado hace diez años por una pareja británica -el diseñador gráfico David Hill y la fotógrafa Ilona Karwinska, de origen polaca-, el local reúne hoy cerca de 200 paneles luminosos del período de la Guerra Fría, la mayor colección del tipo en Europa.

“Tras la muerte (del líder soviético Iósif) Stalin (en 1953), el régimen polaco se quiso desmarcar del período negro del stalinismo y encontró en la instalación masiva de paneles de neón una manera de cambiar superficialmente el duro paisaje urbano soviético e instaurar esperanza en la población, que pedía apertura”, explicó Hill, con base en años de investigación sobre el tema.

Entre los años 1960 y 1970, más de mil paneles cubrían los 14.5 kilómetros de la calle Pulawska, una de las principales en el sur de Varsovia.

En contraste con los paneles publicitarios que abundaban en Estados Unidos y se convertirían en la marca de ciudades como Las Vegas y Nueva York, en Varsovia reproducían los símbolos creados por el régimen comunista para sus bibliotecas, restaurantes, hospitales, centros de reparto de alimentos.

“Para mí se trata de puro arte eléctrico-gráfico. Pero hay una relación fascinante con el arte comunista y el uso que hacía de ella el régimen de la época”, afirmó Hill, en entrevista con Notimex.

Fue durante su primer viaje a la capital, a principios del año 2000, que el diseñador británico descubrió una ciudad particularmente cubierta de neones e impulsó a Karwinska a realizar un proyecto sobre el tema.

“En la época, muchas cosas asociadas al antiguo régimen estaban siendo destruidas. Había como un deseo de renovación y de librarse de todo lo que les conectaba con el comunismo”, comentó Hill.

“Los paneles de neón eran un símbolo muy fuerte de esa época y, como eran del régimen, con el fin del comunismo ya no tenían dueño. Entre los nuevos propietarios de los locales, pocos tenían dinero o ganas de invertir en la manutención de esos señales, que es muy costosa”, dijo.

En ese contexto, Karwinska concibió su proyecto fotográfico como la documentación de una era cuyos trazos estaban a punto de desaparecer.

Su trabajo dio origen al libro “Polish Neon” en 2005 y, un año más tarde, a una exposición que viajaría de Londres a Varsovia.

Para ambientar la muestra, la pareja convenció el propietario de una tienda de televisores en la capital polaca a cederles los dos paneles, ya apagados y medio tumbados, que coronaban la entrada del local.

‘Berlin’ se convertiría poco después en la primera pieza del nuevo museo.

“Supe desde el inicio que quería un museo”, aseguró Hill, un coleccionador empedernido que acumula “todo lo que se puede imaginar, desde sellos a chapas de botellas y a piedras”.

Los paneles recuperados por la pareja -de los cuales solo entre 50 y 60 siguen funcionando- son presentados acompañados de sus proyectos gráficos, encargados por el régimen comunista a destacados arquitectos y artistas de la época.

“Es impresionante como tanta creatividad pudo florecer durante un período de tamaña represión”, sigue maravillándose Hill.

El pequeño museo, aunque alejado del centro de Varsovia y sin cualquier subvención pública, fue conquistando gradualmente su espacio en el circuito turístico de la ciudad y recibió 44 mil visitantes en 2015.

Ello refleja el resurgimiento de la tendencia del neón en los últimos cinco años, en opinión de Hill, quien no esconde su satisfacción.

“Me gustaría que Varsovia se convirtiera en una ciudad del neón otra vez. El neón puede ser, una vez más, un medio de dar esperanza a la población en esa época complicada que el país esta viviendo”, afirma.

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