Museo de la Muñeca, viaje al pasado de la niñez mexicana

Por Ashlei Espinoza Rodríguez

Saltillo, 19 Jun (Notimex).- Algunas poseen vestidos elegantes y costosos, mientras que otras tienen un porte más sencillo y humilde; sin embargo, las pequeñas damas que habitan el Museo de la Muñeca son las protagonistas de un viaje que rememora el pasado de la niñez mexicana.

Juguetes entrañables de muchas generaciones, el recinto posee más de dos mil muñecas que en algún momento formaron parte de épocas relevantes de la historia de México y que hoy se han convertido en una muestra viviente del contexto social en el que vivieron sus dueñas.

En entrevista con Notimex, el creador de este recinto, el profesor Erick Morales, señaló que la colección cuenta con muñecas pertenecientes a las etapas de la Revolución, la Independencia y el Virreinato, entre otras.

Junto a su esposa, Cynthia Fuentes, en el 2013 inauguró el Museo de la Muñeca en la zona centro de Saltillo, con el objetivo de dar a conocer, a través de la indumentaria y el material con que estaban elaboradas, el contexto social y económico en que las muñecas y sus dueñas vivieron.

“El museo comenzó con la colección de mil 400 muñecas que mi esposa tenía y desde el inicio tuvo el objetivo de que las personas pudieran admirar y conocer la historia de México a través de ellas”, apuntó.

El recinto se encuentra dividido en 10 salas distribuidas a manera de una línea del tiempo que exhibe a estas coquetas señoritas, de acuerdo con el período que les tocó presenciar.

Así, las salas de la época precolombina, la Independencia, el Virreinato, la etapa de la Reforma, la Revolución y la época moderna, se encuentran habitadas por muñecas que han sido donadas o adquiridas por los dueños del museo.

Además, se encuentran las salas especiales, que albergan títeres de papel mache y de ventriloquia, muñecas provenientes de otros países y la sala dedicada a la musa mexicana, Frida Kahlo.

Como exposición temporal, el espacio presenta “Reinas”, una colección de una odontóloga de San Luis Potosí que otorgó al museo, 50 muñecas que hablan de la moda a través de la historia.

“Las muñecas personifican a reinas famosas del mundo. Hace 60 años ella hizo una investigación para diseñar las muñecas, sus peinados y sus vestuarios”, mencionó.

Con la Conquista y la evangelización llegaron a México los primeros muñecos articulados, las vírgenes y los niños dioses. Con esto se dio inició a la muñequería en el país.

“En la época precolombina hay que recordar que nuestros ancestros -los mayas, los aztecas y los olmecas- no jugaban como lo hacen los niños actualmente. Antes había sacrificios humanos y desmembraban a los cuerpos, entonces los niños se entretenían jugando con los pedazos de cuerpos humanos”, señaló Erick Morales.

Una de las piezas exhibidas de esta época es una virgen articulada que tiene casi 180 años de antigüedad, la cual fue tallada en madera y porta cabello natural. “Es una virgen muy bonita y es un claro ejemplo de los inicios de la muñequería en el país”, mencionó.

Ataviadas en tonos pastel, con lo último de la moda en Europa, las muñecas de porcelana alegraron las infancias de las niñas que vivieron durante el Virreinato en la Nueva España.

Destinadas para las infantas de clase alta, debido a su elevado costo, su auge en México se dio durante el corto reinado de Carlota y Maximiliano de Habsburgo (1864-1867), donde eran traídas del viejo continente y sus cambios de ropa se confeccionaban en México.

Al respecto, Erick Morales explicó que la joven reina era admiradora de estos objetos, “al grado de que cuando salía a pasear en su carruaje por los jardines del palacio de Chapultepec, llevaba consigo siempre una muñeca que estuviera vestida con los colores y los accesorios que ella llevaba en ese momento en su vestuario”.

Además, cuando los niños iban a visitar el palacio, Carlota les obsequiaba hermosas muñecas a las niñas y muñecos a los varones, como un recuerdo de su paso por el castillo.

En contraste con estas pequeñas, que gozaban de los privilegios de poseer una de estas muñecas, las niñas humildes que vivieron durante el periodo de la Independencia (1810-1821) jugaban con las llamadas “muñecas de la servidumbre”. Esta exhibición es una de las más concurridas del museo.

“Cuando llega el auge de la muñeca de porcelana las niñas mexicanas no tenían acceso a ese tipo de objetos; entonces, como los conquistadores no le iban a prestar sus muñecas porque se quebraban y se rompían, les mandan a traer las muñecas de la servidumbre que es algo parecido a la porcelana pero con ropita muy “ralita” y con cabellos sintéticos”, explicó.

Una de las colecciones más grande que exhibe este espacio es la constituida por muñecas pertenecientes a la época de la Revolución mexicana.

Durante este periodo, las niñas que acompañaban a sus madres las famosas “adelitas”, encontraron en las muñecas elaboradas con lo poco que las mujeres podían encontrar, la distracción que necesitaban para alejarse de la realidad hostil en la que se desenvolvían.

“Cuando inicia la guerra, las mamás “adelitas” empiezan a confeccionar junto con las abuelitas que se quedaban en casa, muñecas de trapo con la ropita que había, con la manta que llevaban o con el reboso que tenía guardado y sus bracitos eran ramitas y su cabello era natural o de elote”.

Por otra parte, la “época de oro” de las muñecas mexicanas se va a dar después de la Revolución, donde va a surgir la famosa “Lupita”, la muñeca articulada de cartonería y papel maché, que se creó en Guanajuato y que va a suplir a la muñeca de porcelana, al ser más económica por ser de papel.

“El período de las ‘Lupitas’ estuvo muy fuerte porque hubo un tiempo donde las niñas, sobre todo del centro-sur de nuestro país, deseaban una.

“Fue tanto su éxito que durante los años 30 las manos artesanas de Celaya tienen que buscar otros medios para hacer ‘Lupitas’ más fácil y más rápido porque se agotaban muy rápido”, mencionó.

Asimismo, con la nueva ola de nacionalismo después de la Revolución, surgen las muñecas regionales en casi todo el país. Las Marías de Michoacán, las del Estado de México, las mazahuas y las muñecas de Oaxaca, que tienen casi 350 variedades.

Sonrientes y coquetas las muñecas “Lily Ledy” o de “Sololoy” van a hacer su aparición para alegrar las tardes de juego de las niñas mexicanas que crecieron a inicios del siglo XX.

“Esta época también es tremenda ahora sí que la mercadotecnia hace bien su trabajo porque todas las niñas tenían a su muñeca de Sololoy en casa, que son de celuloide. En ese momento no hay acceso al país de otro tipo de muñecas internacionales porque la muñeca mexicana estaba cubriendo la necesidad de los niños”, apuntó.

Así, el museo abre sus puertas a todas aquellas muñecas que las personas quieran donar; “aquí nos encargaremos de darles el cuidado que se merecen y de mantenerlas en las mejores condiciones para que perduren para el deleite de los visitantes”, comentó.

“Recordar es volver a vivir” y en este recinto algunos visitantes se trasportarán a su niñez, mientras que otros conocerán y disfrutaran con estas muñecas que nos invitan a un viaje por el pasado de las antiguas generaciones.

NTX/AER/VGT/AJV/TURISMO15

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