Muhammad Ali fue el más grande de todos los tiempos

México, 4 Jun (Notimex).- Considerado el más grande boxeador de todos los tiempos, el afroestadounidense Muhammad Ali perdió la última batalla de su vida, pero quedará el legado de una trayectoria que marcó la historia del deporte de los puños.

Ali, nacido el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky, falleció a los 74 años de edad en Phoenix, Arizona, luego de ser internado en un hospital el jueves por problemas respiratorios; con el paso de las horas daban pocas esperanzas y la noche del viernes se confirmó su muerte.

Cassius Clay, su nombre real, brilló desde su época como pugilista amateur, pues conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, meses antes de debutar en el terreno profesional en su lugar natal, el 29 de octubre de ese año, y comenzar a escribir una historia brillante.

En febrero de 1964 se convirtió en campeón mundial de peso completo, el más joven de la historia en conseguirlo, tras vencer por nocaut técnico a Sonny Liston.

Fuera del ring también dio de qué hablar. Tras proclamarse monarca del mundo por vez primera, se cambió el nombre de Cassius Clay por el de Muhammad Ali, pues consideró que el primero era para un esclavo y que él no había escogido; también se cambió al islamismo.

Con 29 triunfos, sin derrota y siendo campeón, se negó a incorporarse a las fuerzas armadas de su país en 1967, situación que le acarreó una cancelación en sus licencias para boxear y su carrera fue detenida por más de tres años, hasta que volvió en 1970.

Luego de dos victorias –Jerry Quarry y Oscar Bonavena- llegó la esperada pelea con Joe Frazier, quien lo superó por decisión unánime para despojarlo del trono de los completos, ante quien tuvo revancha casi tres años después al vencerlo en enero de 1974.

Después noqueó a George Foreman en “The rumble in the jungle” en Zaire y retuvo sus títulos pesados del CMB, AMB y The Ring en “The trilla in Manila”, en Filipinas, nuevamente ante Frazier en una de las peleas más dramáticas de la historia.

Se retiró en 1979, pero volvió. Su brillante carrera deportiva terminó en 1981, luego de tres derrotas en sus últimas cuatro peleas, la final con Trevor Berbick, y ahí comenzó la leyenda de “el más grande”, con un récord de 56-5, con 37 antes del límite.

Tres años después le fue detectado el “mal de Parkinson”, enfermedad contra la cual luchó el resto de sus días. Fuera de los cuadriláteros siempre luchó contra el racismo y por la igualdad. Fue quien “encendió” los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 con la llama olímpica.

“Odié cada minuto de entrenamiento, pero me decía: ‘No renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como campeón’”, fue una de las frases del ahora eterno y legendario, Muhhammad Ali.