Mueren baleados 2 policías en Palm Springs, California

En esta imagen sin fecha proporcionada por la policía de Palm Springs, la agente Lesley Zerebny, de 27 años, que murió baleada en acto de servicio el sábado 8 de octubre de 2016.  (Palm Springs Police Department via AP) PALM SPRINGS, California, EE.UU. (AP) — Dos policías de Palm Springs murieron baleados el sábado cuando intentaban resolver una disputa doméstica, después de que un hombre con el que habían tenido una conversación calmada sacara de pronto una pistola y disparara, informó el jefe policial de la ciudad a los reporteros.

Un tercer agente resultó herido. El agresor no fue identificado en un primer momento.

El equipo de asalto de la policía rodeó rápidamente la vivienda donde se produjo el tiroteo, y las autoridades dijeron el sábado por la noche que el agresor podría seguir atrincherado dentro.

“Se trataba de un simple altercado familiar y él eligió abrir fuego contra los guardianes de la ciudad”, lamentó el jefe de la policía, Bryan Reyes, con voz quebrada.

Reyes, al borde de las lágrimas, identificó a los policías muertos como José “Gil” Gilbert Vega y Lesley Zerebny.

Zerebny, de 27 años, se había reincorporado al cuerpo hacía poco de su baja de maternidad tras dar a luz a su hija de cuatro meses. Vega, con ocho hijos, tenía 35 años de experiencia y tenía previsto retirarse en diciembre. Vega estaba haciendo horas extras en su día libre el sábado. No se reveló la identidad del agente herido.

Los tres agentes estaban de pie cerca de la puerta delantera hablando con el hombre, “intentando negociar con el sospechoso que simplemente obedeciera”, cuando el sospechoso abrió fuego de improviso, explicó Reyes.

Agentes del equipo de asalto de la policía del condado de Riverside acordonaron el barrio residencial, normalmente tranquilo y situado en una ciudad desértica de interés turístico, mientras la policía evacuaba a algunos vecinos. Las autoridades recomendaron a otros residentes que permanecieran dentro de sus casas, asegurasen sus puertas y no abrieran hasta nuevo aviso.

Reyes instó a los medios y otras personas a no mostrar imágenes en directo de movimientos de la policía en medios sociales, señalando que podría ponerlos en peligro.

“Comprendan que estamos buscando de forma activa a un asesino de policías”, dijo.

Una vecina, Frances Serrano, dijo a Associated Press que había llamado a las autoridades después de que el padre del sospechoso acudiera a su casa al otro lado de la calle y dijera que su hijo estaba “actuando como un loco”.

“Dijo que su esposa se había marchado porque le tenía demasiado miedo”, dijo Serrano, añadiendo que el padre había advertido que su hijo amenazaba con disparar a la policía si acudía.

La vecina había vuelto a su casa antes de que llegaran los agentes, dijo Serano, y unos pocos minutos después oyó los disparos. Poco después, agentes llamaron a su puerta y le dijeron que se quedara dentro.

El hombre al que buscaba la policía había estado en prisión y tenía que llevar un brazalete localizador en el tobillo cuando salió, indicó Serrano. Sin embargo, señaló, siempre había sido amistoso y educado con ella y su familia.

“Nunca tuvimos ningún problema con él”, dijo.

Si bien Reyes no identificó al presunto agresor, reveló que la policía había tenido previos asuntos con él. Declinó entrar en detalles, señalando que los agentes de la policía del condado estaban ahora al mando de la investigación.

Mientras la escena del tiroteo seguía acordonada entrada la noche, decenas de policías, varios luchando por contener las lágrimas, se reunieron en el centro médico regional para ofrecer un sombrío saludo al paso de los cuerpos de Zerebny y Vega en ataúdes blancos en su traslado hacia la oficina del forense.

Mientras tanto, decenas de vecinos acudieron a la comisaría local para dejar flores, globos y tarjetas el sábado por la noche.

“Ni siquiera recuerdo algo tan cruel y maligno”, dijo Heiti Thompson, vecina de Palm Springs. “Estos agentes responden a una llamada por conflicto doméstico para alguien necesitado a quien ni siquiera conocen. Ponen su vida en peligro por nosotros, la comunidad. ¿Y los balean? No lo comprendo”.

El tiroteo ocurrió apenas tres días después de que un popular sargento de la policía del condado Los Ángeles muriera baleado en la localidad desértica de Lancaster.

El sargento Steve Owen respondía a un reporte de robo cuando fue baleado y herido por un sujeto que después se colocó encima de él y le disparó en cuatro ocasiones más.

Un ladrón que estaba en libertad condicional fue acusado del asesinato.

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John Rogers informó desde Los Ángeles. La periodista de Associated Press Olga Rodríguez, en San Francisco, también contribuyó a este despacho.

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