Mitología bíblica permea las bellas artes desde albores del siglo II

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* Pintores, escultores, escritores, músicos, dramaturgos y cineastas han abordado varias de esas historias

* “David y “Goliat”, “Sansón” y “Dalila”, y “El becerro de oro” son parte del imaginario popular del mundo

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 24 Mar (Notimex).- Desde los albores del siglo II, la tradición oral se encargó de esparcir por el mundo y en todos los idiomas conocidos diversas historias inscritas en la más fabulosa mitología bíblica, que han sido llevadas a la pintura, escultura, literatura, música, ópera, teatro y cine con alegre éxito.

Creadores como Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Durero, Carracci, Rubens, Caravaggio, Rembrandt, Blake, El Greco, Velázquez, Van Dyck, Tintoretto y Brueghel, por mencionar unos, han llevado estos temas al lienzo y hasta a la Capilla Sixtina.

Caso similar es el de la ópera, en la cual Giuseppe Verdi se basó en una historia de las sagradas escrituras para desarrollar la obra “Nabucco”, mientras que “Sansón y Dalila” fue llevada a los escenarios líricos con música de Camille Saint-Saens y libreto de Ferdinand Lemaire.

Al cine han sido llevadas múltiples de historias del libro de los libros, como la de “Noe”, “Los diez mandamientos”, “Moisés”, “Sansón y Dalila”, “David y Goliat”, las que tienen que ver con el “Becerro de Oro” y, por supuesto, la pasión de Cristo.

No obstante, por sus enseñanzas que caben en el mundo laico o por los valores éticos que enarbolan, dichas historias han sido adoptadas por el público, independientemente de creencias religiosas.

Según el sitio “jw.org”, que difunde el mensaje de la Biblia, la historia de “David y Goliat” narra la ocasión en que los filisteos llegaron para pelear con los judíos, y entonces los tres hermanos mayores de “David” formaban parte del ejército de “Saúl”.

Un día, continúa la fuente, “Jesé” le dijo a “David” que llevara granos y pan a tus hermanos y que averiguara cómo les iba, pero al buscarlos el gigante Goliat llega a burlarse de los israelitas, como lo había hecho en los últimos 40 días.

Les grita: “Escojan a alguien para que pelee conmigo. Si él gana y me mata, nosotros seremos esclavos suyos. Pero si yo gano y lo mato pues ustedes serán esclavos nuestros. Los reto a escoger a alguien para esto”.

Los israelitas toman el reto, pero ningún soldado se atreve a pelear contra Goliat, ni aún con la promesa de que su rey les daría muchas riquezas y a su hija como esposa, es entonces que “David” levanta la mano, no obstante que no contaba con ninguna formación militar.

Cuestionado por lo último, “David” responde que ha matado a un oso y a un león que se llevaron a las ovejas de su padre y que con la ayuda del creador hará lo mismo con el filisteo gigante, y enseguida baja a un río donde recoge cinco piedras.

Al ver a “David”, el gigante no podía creerlo, le parece que iba a ser demasiado fácil por lo que le dice: “Ven acá y daré tu cuerpo a los pájaros y otros animales para que se lo coman”, a lo que el judío le advierte que su dios estaba a su lado.

Entonces corre hacia “Goliat”, saca de su bolso una piedra, la pone en su honda, y la lanza contra él con toda su fuerza dándole en la cabeza al gigante, que cae muerto.

Otra historia bíblica que ha sido llevado a las artes, a la plástica, al cine, al teatro o la ópera, es la de “Sansón”, el hombre más fuerte que ha existido, y que recibe ese don de su dios para dar la libertad al pueblo de Israel que vivía esclavizado por los filisteos en Canaán.

Éstos tenían muchos guerreros y causaban daño a los israelitas, pero una vez que “Sansón” se dirige a donde vivían los filisteos, un león grande sale rugiendo contra él, pero lo mata tan sólo con sus manos y también lo hace con cientos de malos filisteos.

Posteriormente se enamora de una mujer de belleza excepcional y otras dotes llamada “Dalila”, a quien los líderes filisteos prometen darle cada uno mil 100 piezas de plata si descubre el secreto de la fortaleza de “Sansón”.

Ambiciosa, la mujer pregunta con insistencia a “Sansón” sobre el origen de su fuerza hasta que él confiesa: “Nunca me han cortado el pelo. Desde que nací, dios me escogió a mí para ser un siervo especial de él. Si me cortaran el pelo, perdería mi fuerza”.

Tras lo anterior, ella consigue que el israelita duerma sobre sus piernas y enseguida llama a un hombre para que le corte el cabello a “Sansón”, por lo que cuando éste despierta había perdido toda su fortaleza.

Entonces los filisteos lo capturan, le sacan los ojos y le hacen esclavo, pero un día los primeros hacen fiesta a su dios, y para burlarse de él hacen salir a “Sansón”, a quien sin embargo ya había crecido de nuevo el pelo.

La historia cuenta que el personaje bíblico pide a sus captores que le dejen tocar las columnas que sostienen al edificio, a las cuales tira matando a los tres mil filisteos de fiesta.

También de acuerdo con “jw.org”, otra historia bíblica que ha saltado de las páginas de las sagradas escrituras para ser tema de las diferentes artes es la de “El becerro de oro”, que cuenta una vez que “Moisés” había tardado mucho en regresar de la montaña.

Ante ello, el pueblo judío determina: “No sabemos qué le ha pasado a ´Moisés´. Vamos a hacernos un dios que nos ayude”, a lo que Aarón, hermano de “Moisés”, les pide sus joyas de oro, a las que funde para hacer un becerro de oro.

La Biblia indica que al ver esto dios se enoja mucho y pide a “Moisés” que bajara pronto de la montaña porque el pueblo se estaba portando muy mal, “han olvidado mis leyes y se inclinan ante un becerro de oro”.

“Moisés” baja enseguida de la montaña y al acercarse a su pueblo ve que la gente cantaba y bailaba alrededor del becerro, lo que le enoja tanto que tira las dos piedras planas que tenían inscritos los 10 mandamientos, las cuales se rompen en mil pedazos.

El guía del pueblo israelí dice entonces a todos los presentes que sólo había un dios al cual adorar y que los demás eran falsos.

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