Minisubmarinos, pasión por el mundo acuático

México, 25 Sep (Notimex).- Desde tiempos remotos, la vida marina ha ejercido en los humanos una fascinación singular por descubrir sus entrañas, por ello, a lo largo de la historia han creado diversos tipos de submarinos, a fin de develar los tesoros naturales que esconde el planeta azul.

A 128 años de la aparición de estas máquinas, estudiantes de maestría y doctorado de la Unidad Mixta Internacional (UMI) Laboratorio Franco Mexicano de Informática y Control Automático del Cinvestav, desarrollan con paciencia y dedicación diferentes prototipos de minisubmarinos.

Se trata de pequeños vehículos robóticos que sirven para llevar a cabo diferentes tareas de investigación, monitoreo de especies marinas, cartografía del lecho marino y exploración de ductos, explicó a Notimex el estudiante de maestría, Adrián Manzanilla Magallanes.

En el UMI-LAFMIA -ubicado en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, en Zacatenco, al norte de la ciudad- los alumnos diseñan y cran los vehículos subacuáticos, así como los algoritmos para poder operarlos de manera autónoma o de forma remota.

Siguiendo el principio de Arquímedes, los sumergibles son hechos a base de diferentes materiales como aluminio, polietileno, nylon y polipropileno, para soportar las fuertes envestidas de las corrientes marinas, sin perder la estabilidad y movimiento durante la exploración.

De tipo torpedo, rover o con algún diseño en forma de gota, los minisubmarinos se sumergen hasta 100 metros, además, gracias a las baterías se puede trabajar de manera autónoma durante cuatro horas continuas.

Para saber su ubicación en las profundidades oceánicas, los vehículos marinos tienen sensores acústicos programados a un vehículo auxiliar de superficie, que dotado con un sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés), determina su posición.

Los minisubmarinos concebidos en las paredes del UMI-LAFMIA llegan a tener un costo de 140 mil pesos, sin embargo, al ser instalados los sensores acústicos se eleva el precio hasta los 500 mil, cantidad razonable en comparación con los vehículos comerciales.

Entre los proyectos que se realizan en el Cinvestav se encuentra el LIRMIA III, un minisubmarino tipo rover, desarrollado en un inicio por el doctor Eduardo Campos Mercado, en el que Manzanilla Magallanes trabaja para instrumentar y mejorar el sistema del vehículo.

“El LIRMIA III el cual puedo hacer que trabaje de manera autónoma o remotamente operado mediante una estación en tierra y un joystick (control remoto). Lo pretendemos usar para el monitoreo de oxígeno y algunas tareas de exploración”, indicó Manzanilla Magallanes.

El LIRMIA III, con un peso aproximado de 32.5 kilos, repartido en una superficie de 60 por 60 centímetros, alberga en su interior cuatro baterías, sensores de presión, cámaras de video, además de una computadora encargada de recabar y procesar los datos.

El vehículo también integra una unidad de inercia a fin de saber los ángulos de orientación en que se mueve, y mediante dos motores colocados de manera vertical se sumerge y emerge, al tiempo que, con otros dos motores horizontales se mueve en los ejes x o y.

Manzanilla Magallanes dijo que en teoría, el submarino está diseñado para realizar tareas de exploración en el Mar de Cortés, sin embargo, se encuentra a la espera de instalar un sensor de oxígeno, el cual será donado por la institución encargada de la investigación en el Golfo de California.

En tanto, el benjamín de los vehículos submarinos se encuentra bajo la tutela del estudiante de doctorado, Jorge Said Cervantes Rojas, con un peso cercano a los 4.22 kilogramos, que lo convierte en el minisubmarino más liviano del UMI-LAFMIA.

Cervantes Rojas indicó que se tardó cerca de un año y medio, en el diseño y construcción del prototipo hidrodinámico SAIDROV, que cuenta con piezas hechas a través de una impresora 3D.

“El objetivo es que fuera pequeño porque es portable, para probar leyes de control y algoritmos para hacer al sistema autónomo”, detalló.

El estudiante refirió que se planteó tener un submarino para tomar imágenes y poder capturar la población de cierta especie de pez o microrganismo, en aguas no tan profundas como los arrecifes.

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