Merkel mantiene la mesura ante fuertes criticas de presidente turco

Por Olga Borobio. Corresponsal

Berlín, 9 Jun (Notimex).- La canciller federal, Angela Merkel, ha mantenido una actitud mesurada y no ha reaccionado con dureza a las declaraciones del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, contra Alemania y los parlamentarios alemanes.

La oposición parlamentaria, conformada por el Partido Verde y por el Partido La Izquierda, han lanzado fuertes críticas contra Merkel y han demandado que la jefa de gobierno reaccione en forma contundente a las ofensas y amenazas procedentes del país del Bósforo.

Eso desataría, sin embargo el escalamiento de agresiones verbales entre dos gobiernos y entre dos países.

En recientes declaraciones, Erdogan puso en duda la procedencia de origen turco de los legisladores alemanes que propusieron la resolución para considerar oficialmente que el imperio otomano en 1915 había perpetrado genocidio contra 800 mil a 1.5 millones de armenios.

El presidente turco manifestó su desacuerdo con el hecho de que la canciller federal no hubiera dado la orden al Parlamento alemán de que no se votara la resolución sobre Armenia y el Imperio Otomano, del que Turquía es el sucesor directo.

En Alemania hay una división clara entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. El Parlamento tiene independencia del poder Ejecutivo y éste no puede ordenarle que vote o no sobre un tema.

Merkel es el tipo de personalidad política que mantiene la mesura y la cabeza fría en momentos de crisis y de conflicto. La canciller federal no suele romper el hilo del diálogo cuando hay un conflicto, sino buscar una solución negociada.

Así lo ha hecho, por ejemplo, en la crisis entre Rusia y la Unión Europea (UE) a causa de la anexión rusa de la Península de Crimea en febrero del 2014, de las presiones de Rusia contra Ucrania y del apoyo de Moscú a los milicianos prorrusos que tratan de apoderarse de los territorios orientales de Ucrania.

El conflicto entre Ucrania y Rusia se agudizó a raíz de la anexión, la Unión Europea impuso dolorosas sanciones económicas contra Rusia y excluyó a ese país del Grupo de los Ocho (G-8).

Ante ello, Merkel puso en marcha una serie de negociaciones entre Rusia y Ucrania para pactar un diálogo entre los dos países y un acuerdo de paz para detener las hostilidades armadas.

El primer acuerdo de Minsk I cayó pronto en crisis y no logró sus objetivos. Entonces Merkel inició una segunda ronda de negociaciones entre Ucrania y Rusia, en la que participó ella y el presidente de Francia, Francois Hollande.

Toda una noche negociaron en Minsk en febrero de 2015 los gobiernos de Moscú y de Kiev, con la ayuda y la intervención de la canciller federal alemana, y del presidente de Francia.

Fue toda una noche de negociaciones ininterrumpidas de las que salió el Acuerdo de Minsk II. Un acuerdo inestable pero hasta el momento es la única plataforma de diálogo que se cuenta entre Ucrania, Rusia y la Unión Europea. El diálogo no se roto.

Las concepciones políticas sobre lo que es la democracia son al parecer actualmente diferentes en Alemania y en Turquía.

El presidente del Bundestag, el demócrata Cristiano Norbert Lammer, señaló, tras las criticas de Erdogan, que las agresiones contra determinados legisladores constituyen una agresión a todo el Parlamento alemán en su conjunto.

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