La Meca de los drones está en ciudad surcoreana de Songdo

Incheon, 9 Ago (Notimex).- Una ciudad en la costa oeste en Incheon, llena de una variedad de arquitecturas inspiradas en puntos de referencia globales, tales como el Central Park en Nueva York y el Opera House de Sydney, se ha convertido en la Meca de la industria de los drones.

Corea del Sur ha promovido esa industria naciente como uno de sus nuevos motores de crecimiento. En 2003, el gobierno de Corea del Sur designó a Songdo en la zona portuaria occidental de Incheon, que abarca 209 kilómetros cuadrados, una zona de libre comercio y ciudad bilingüe para dar cabida a los inversores y residentes extranjeros por igual.

El Songdo International Business District fue concebido como un centro de negocios en el noreste de Asia, además de fomentar la investigación y el desarrollo, la logística y el turismo para el año 2020, de acuerdo con un reporte de la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

Junto con ese plan ambicioso, Songdo está en gran parte exento de las medidas de regulación de aviones no tripulados (drones), ya que no hay instalaciones militares cerca de la zona, a diferencia de la capital de Seúl, a unos 50 kilómetros de distancia.

De acuerdo con una aplicación de drones, desarrollada por el Ministerio de Tierra, Infraestructura y Transporte, llamada “Ready to fly” (Listo para volar), Songdo está registrada como la única ciudad en el área metropolitana que está libre de restricciones de vuelo.

Comunidades de internet y blogueros que manejan los drones como un hobby han llamado al distrito como uno de los lugares más ideales del país.

“El mayor activo de Songdo, en comparación con Seúl, es que está libre de las restricciones de exclusión aérea”, dijo Park Sang-kook, un ingeniero de la fábrica local de drones hechos a la medida WeMakeDrone.

La ley local establece que a los drones no se les permite viajar a muchos lugares, especialmente en el área metropolitana, donde se encuentran las principales oficinas gubernamentales. Las áreas alrededor de las instalaciones militares y las centrales nucleares son también zonas de exclusión aérea.

En un esfuerzo por promover la comercialización del nuevo sector en crecimiento, el gobierno metropolitano de Incheon promueve varios proyectos relacionados con drones.

El mercado de Corea del Sur para la tecnología comercial de drones se estima actualmente en alrededor el 27.8 mil millones de wons (23.4 millones de dólares) y se espera que multiplique en 2019, según datos oficiales.

El gobierno de Incheon dijo que está avanzando en la construcción de un complejo conjunto de la aeronáutica y la industria académica de 16 mil 400 metros cuadrados.

El complejo servirá como centro de investigación aeroespacial, incluyendo drones, y desarrollará recursos humanos para contribuir finalmente a la comercialización de los drones.

Más de 10 empresas que producen drones han establecido oficinas en Incheon y más de la mitad están agrupadas alrededor de Songdo, de acuerdo con el gobierno de la ciudad.

“Nuestra empresa está ubicada en Smart Valley en Songdo”, dijo Lee Joon-taek, subjefe de la principal fábrica de drones Drogen, señalando que los ingenieros pueden probar libremente sus productos en la zona.

Los aviones por control remoto ahora se han diversificado a partir de que son utilizados tanto en los sectores comerciales y militares, como en los hogares de todo el mundo, y las firmas apuntan a las personas que vuelan drones como un hobby.

“La ausencia de obstáculos legales para volar drones es definitivamente una ventaja para nuestros ingenieros, ya que Seúl está llena de regulaciones”, dijo Lee.

Drogen abrió recientemente el primer café de drones del país, en la parte sur de Songdo, donde se vende no sólo el café, sino también drones para fomentar la “cultura del dron” y existen planes para construir más en todo el país a finales del año, externó Lee.

Song Hang-woo, que vuela drones con fines recreativos y que incluso asistió a una carrera de drones celebrada en julio pasado en Incheon, dijo que a menudo visita la cafetería.

“No sólo puedo comprar los drones a un precio relativamente bajo, también puedo conocer a otras personas que disfrutan de aviones que vuelan y hablar de esta afición única”, expresó Song.

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