Maestras reconocidas por preservar lengua otomí en Guanajuato

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Guanajuato, 2 May. (Notimex).- Dos maestras guanajuatenses asesoras de lengua y cultura, hablantes de hñähñu (otomí), fueron reconocidas por la Dirección General de Educación Indígena a nivel nacional.

Las mentoras destacan por sus aportaciones a la normalización de la lengua, en el libro “Lo que nos queda en el corazón: Profesionales de la Educación Indígena”.

Se trata de las maestras Teodora y Fragancia de Santiago Sánchez, quienes trabajan en preservar el otomí.

“Los trabajos de normalización permiten ponernos de acuerdo sobre las características de nuestra lengua: cómo escribirla, qué letras debemos utilizar, las reglas gramaticales que debemos observar”.

Pero esto que pudiera parecer sencillo, no lo es tanto, señaló Teodora.

“Por ejemplo, nosotras hablamos hñähñu y nos enfrentamos con el problema de las variantes dialectales; ellas tienen tantas peculiaridades que nos impiden llegar a acuerdos rápidos”, indicaron.

El hñähñu (otomí) que se habla en las distintas regiones de Guanajuato es diferente y lo mismo pasa con el que se utiliza en otros estados. Por esta causa el proceso de normalización está obligado a la lentitud que permite construir acuerdos que no agredan las distintas variables dialectales.

“Hasta el año 2000 todos escribíamos como queríamos, cada uno utilizaba las letras que mejor le parecían y hasta se inventaba reglas ortográficas. Sin embargo era necesario normar la escritura y por eso iniciamos un trabajo colegiado para tratar de determinar las grafías que debían utilizarse en el hñähñu”, señaló Teodora.

Para ello, les enviaron a un asesor que las comenzó a guiar en esa labor.

“Así fuimos definiendo las reglas de uso a nivel variante: los rasgos de las palabras, la división silábica, los signos ortográficos y la manera como se crearían nuevas palabras. De esta forma construimos la primera propuesta para Guanajuato”, recordó.

Fragancia de Santiago apuntó que durante mucho tiempo habían pensado que sólo el español podía escribirse, representarse y leerse como algo universal, y que el hñähñu estaba imposibilitado para llegar a esa dimensión.

“Sin embargo las cosas han cambiado por completo, hoy estamos convencidas de que el hñähñu puede y debe tener una escritura universal”.

Las maestras siguen escribiendo y enseñando mientras se normaliza la totalidad de la lengua. “Los avances nos han servido para muchas cosas”.

Agregaron que ya tienen estrategias didácticas y “también hemos preparado antologías, letreros para la comunidad, apoyo en páginas de internet para municipios y cancioneros que difundimos entre las personas interesadas”.

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