Macri encabeza actos oficiales que derivan en escándalos

Por Cecilia González. Corresponsal

Buenos Aires, 20 Jun (Notimex).- El presidente de Argentina, Mauricio Macri, encabezó hoy una ceremonia que terminó en un escándalo por la represión de las fuerzas de Seguridad y que se suma a otras polémicas provocadas en sus actos oficiales.

Macri conmemoró esta mañana el Día de la Bandera en la ciudad de Rosario, ubicada a 300 kilómetros de Buenos Aires, pero el acto fue con mucha seguridad y se colocaron vallas para evitar que la gente se acercara y, sobre todo, hubiera protestas.

Al Monumento a la Bandera sólo fueron llevados alumnos de primaria que corearon el “sí se puede” que lanzó el presidente y que fue su lema de campaña, lo que fue criticado en las redes sociales por la utilización política de los estudiantes.

Esta jornada, que se celebra anualmente, suele ser una fiesta popular con participación masiva de público, pero hoy ocurrió todo lo contrario porque los alrededores del Monumento fueron cercados desde anoche.

Mientras el presidente ofrecía su discurso, el cuerpo de Gendarmería golpeó con toletes a grupos de personas que querían acercarse a la ceremonia, algunos de ellos con carteles como “Macri>Hambre”, “Fuera Macri” y “Macri, mi patría es tu empresa”.

El concejal peronista Eduardo Tonolli publicó fotos de las heridas sangrantes que le dejó el ataque de los miles de gendarmes organizados en grupos alrededor del Monumento y que atemorizaban con sus escudos, cascos y toletes.

La víspera, Macri también fue cuestionado por el tono ultraconservador del discurso que ofreció al clausurar el Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en la provincia de Tucumán, en el norte del país, un evento católico que impidió el ingreso de periodistas mujeres.

Macri convocó a “vencer todas las formas de pobreza, erradicar la corrupción en todas sus manifestaciones y proteger la vida desde su concepción hasta la muerte”, invocó a “nuestro Señor Jesucristo” y pidió “la intercesión de la Virgen”.

El pasado 25 de mayo, los argentinos también tuvieron una triste celebración del inicio de la Revolución, ya que el gobierno coloco vallas en los alrededores de la Plaza de Mayo para evitar las protestas anunciadas por diversas organizaciones.

La Plaza más simbólica del país lució vacía, a diferencia de las multitudes que se concentraron en los años pasados para conmemorar el inicio de la Independencia.

En lugar de un festejo popular, Macri organizó una selecta fiesta privada en la residencia oficial de Olivos, ubicada en las afueras de Buenos Aires.

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